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¿Terrorismo o terror?

Por Teodoro Rentería Arróyave    

Es indiscutible que el gobierno de Nuevo León, que preside Rodrigo Medina de la Cruz, ha dado un golpe certero al crimen organizado y ha demostrado a los nuevoleoneses y a la opinión pública nacional que cuando se quiere se puede hacer valer la fuerza del Estado, al lograr en 4 días, detener a cinco de los autores materiales, todos confesos, del atentado al casino Royale de la ciudad de Monterrey, que costara la vida de 52 compatriotas.

Es posible que para algunos carezca de importancia la polémica que han iniciado algunos intelectuales y expertos, al asegurar que no estamos jurídicamente ante una acción terrorista sino que se trata de un simple “acto criminal”.

Esta mañana, como lo informamos en el portal de su revista Libertas, las autoridades de Nuevo León, presentaron a los 5 detenidos confesos del atentado en contra del casino Royale: Luis Carlos Carrazco, alias "El Chihuas", de 25 años; Javier Alonso Martínez, "El Javo", de 37 años; Jonathan Jahir Reyna Gutiérrez de 18 años; Juan Ángel Leal, "El Casillas" o "El Cash", de 20 años, y Julio Tadeo Berrones, "El Julio Rayas", de 28 años; todos con antecedentes penales, puesto que han participado en actos delictuosos graves como homicidios y secuestros y dijeron pertenecer al grupo de los Zetas.

El ataque al casino Royale en Monterrey, el jueves pasado, no puede considerarse un acto de “terrorismo” desde el punto de vista jurídico, aunque el presidente Felipe Calderón Hinojosa haya calificado a sus autores de “terroristas”, consideran académicos y expertos en derecho. El propio rector de la Universidad Nacional Autónoma de México, UNAM, José Narro Robles se negó a calificar de terrorista el ataque al centro de apuestas y sostuvo, en cambio, que se trató de un acto “profundamente criminal”.

En la conferencia de prensa, el gobernador Medina de la Cruz señaló que de acuerdo a las declaraciones de los detenidos, “se les salió de las manos la situación ya que sólo pretendían amedrentar a los dueños por cobro de piso para “Los Zetas”.

Hoy, en su editorial, el diario español El País, asegura que el futuro de la democracia en México dependerá de que “el Estado prevalezca contra el terror”. Eufemismos aparte, y sin intentar siquiera entrar al debate con los intelectuales universitarios, es de suponer que existe otro criterio para las víctimas del terror, para los deudos de los miles de muertos y para los familiares de los desaparecidos.

Terrorismo, como se quiera, viene del terror que se provoca en un conglomerado por acciones criminales como las que se están sucediendo en el país. Atrévanse a decirles a los sobrevivientes, muchos heridos y con secuelas diversas para toda la vida y que han vivido estos infiernos, y a los deudos y a los familiares de los victimados que no son actos terroristas en estricto sentido jurídico.

Hablar de crimen, por muy organizado que esté, ya no describe adecuadamente la realidad de México, afirma el diario español El País, para señalar que “incluso un atentado tan enloquecido y monstruoso tiene su explicación”: “apunta a una guerra entre narcos que se atacan en sus presuntos intereses económicos, al tiempo que tratan de poner al Estado de rodillas creando una imagen de ingobernabilidad ante la opinión que le obligue a negociar un alto el fuego, al amparo del cual el narco seguiría disfrutando en la impunidad de tan criminal sinecura”.

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