OPINI脫N de Ileana Alamilla
En esta 茅poca de comparaci贸n y constataci贸n de datos, cifras, inventarios de recursos y auditor铆as anunciadas, es imprescindible hacer el recuento de da帽os que la injusta estructura econ贸mico social, la desatenci贸n, la falta de pol铆ticas p煤blicas adecuadas, el regateo de recursos y determinadas inhumanas pr谩cticas sociales ha provocado en la vida de las mujeres.
A pesar de que el gobierno anterior asegur贸 que durante su mandato se disminuyeron las muertes maternas, el procurador de los Derechos Humanos revel贸 que en ese per铆odo murieron 40 mil mujeres por problemas antes, durante o despu茅s del parto. Tenemos el tercer lugar en Latinoam茅rica con la mayor incidencia de decesos materno-neonatales; cifras oficiales se帽alan que por cada cien mil mujeres mueren 139.7 por causas de natalidad.
A finales de diciembre, la Segeplan y el Minsap dieron a conocer el Estudio Nacional de Mortalidad Materna 2007, en el que se reconoce la m铆nima disminuci贸n de los niveles de muertes ocasionadas por problemas en el embarazo, parto y posparto. Con raz贸n, Sergio Morales, quien ha presentado un amparo ante la CC por incumplimientos del Ministerio de Salud, ha dicho que si se mantienen los n煤meros que se registran en la actualidad, este flagelo se podr铆a erradicar en los pr贸ximos cien a帽os, despu茅s de que mueran 400 millones de mujeres.
Y, como siempre, son las ind铆genas, rurales y pobres, las m谩s afectadas por esta injusticia que obedece a causas que son prevenibles. Es en el altiplano, donde se concentra el mayor n煤mero de decesos, m谩s del doble del que ocurre entre la poblaci贸n no ind铆gena. El 41.4% ha fallecido en sus propias casas y el 5.8% en tr谩nsito, es decir, ni siquiera tuvieron oportunidad de atenci贸n institucional y, sabiendo que los registros han sido deficientes, ¿de qu茅 tama帽o ser谩 en realidad el drama de las mujeres v铆ctimas y de sus familias?
La mortalidad materna es considerada un problema de salud p煤blica. En Guatemala tenemos un marco legal que declara la salud como un bien p煤blico y es el Estado el responsable directo de velar por la misma, sin discriminaci贸n. En cumplimiento de ello se han asumido compromisos internacionales, entre ellos el de los Objetivos del Milenio, que fijan una reducci贸n de este flagelo en tres cuartas partes antes del a帽o 2015.
Si esto no fuera suficientemente alarmante, hay otro dato terrible: se est谩n reportando muertes maternas de ni帽as entre 10 y 14 a帽os. Solo en Huehuetenango, el a帽o pasado, 729 ni帽itas comprendidas en esas edades resultaron embarazadas, siendo este un problema de dimensiones escalofriantes que impacta directamente en sus vidas, con riesgo para las mismas, para su salud y para su futuro. No es normal ni natural que esas peque帽itas tengan que asumir papeles que no corresponden a su desarrollo f铆sico, mental y emocional, aunque “as铆 sea la costumbre”. Adem谩s, esa situaci贸n lleva impl铆cito un delito, pues una menor no puede discernir libremente, por lo que hay delincuentes implicados.
Segeplan, el Ministerio de Salud P煤blica, los centros de Salud y dem谩s prestadores de servicios, tienen la posibilidad de erradicar esta aberraci贸n, teniendo para ello importantes aliados, como los observatorios de salud sexual y reproductiva, las redes y alianzas nacionales de mujeres ind铆genas por la nutrici贸n y la educaci贸n y las redes de hombres que han hecho gran trabajo y aportes.
Urge que la institucionalidad respectiva lo priorice. Son vidas perdidas o truncadas, adem谩s de que es un asunto de derechos humanos.
*Ileana Alamilla, periodista guatemalteca, es directora de la Agencia CERIGUA
En esta 茅poca de comparaci贸n y constataci贸n de datos, cifras, inventarios de recursos y auditor铆as anunciadas, es imprescindible hacer el recuento de da帽os que la injusta estructura econ贸mico social, la desatenci贸n, la falta de pol铆ticas p煤blicas adecuadas, el regateo de recursos y determinadas inhumanas pr谩cticas sociales ha provocado en la vida de las mujeres.
A pesar de que el gobierno anterior asegur贸 que durante su mandato se disminuyeron las muertes maternas, el procurador de los Derechos Humanos revel贸 que en ese per铆odo murieron 40 mil mujeres por problemas antes, durante o despu茅s del parto. Tenemos el tercer lugar en Latinoam茅rica con la mayor incidencia de decesos materno-neonatales; cifras oficiales se帽alan que por cada cien mil mujeres mueren 139.7 por causas de natalidad.
A finales de diciembre, la Segeplan y el Minsap dieron a conocer el Estudio Nacional de Mortalidad Materna 2007, en el que se reconoce la m铆nima disminuci贸n de los niveles de muertes ocasionadas por problemas en el embarazo, parto y posparto. Con raz贸n, Sergio Morales, quien ha presentado un amparo ante la CC por incumplimientos del Ministerio de Salud, ha dicho que si se mantienen los n煤meros que se registran en la actualidad, este flagelo se podr铆a erradicar en los pr贸ximos cien a帽os, despu茅s de que mueran 400 millones de mujeres.
Y, como siempre, son las ind铆genas, rurales y pobres, las m谩s afectadas por esta injusticia que obedece a causas que son prevenibles. Es en el altiplano, donde se concentra el mayor n煤mero de decesos, m谩s del doble del que ocurre entre la poblaci贸n no ind铆gena. El 41.4% ha fallecido en sus propias casas y el 5.8% en tr谩nsito, es decir, ni siquiera tuvieron oportunidad de atenci贸n institucional y, sabiendo que los registros han sido deficientes, ¿de qu茅 tama帽o ser谩 en realidad el drama de las mujeres v铆ctimas y de sus familias?
La mortalidad materna es considerada un problema de salud p煤blica. En Guatemala tenemos un marco legal que declara la salud como un bien p煤blico y es el Estado el responsable directo de velar por la misma, sin discriminaci贸n. En cumplimiento de ello se han asumido compromisos internacionales, entre ellos el de los Objetivos del Milenio, que fijan una reducci贸n de este flagelo en tres cuartas partes antes del a帽o 2015.
Si esto no fuera suficientemente alarmante, hay otro dato terrible: se est谩n reportando muertes maternas de ni帽as entre 10 y 14 a帽os. Solo en Huehuetenango, el a帽o pasado, 729 ni帽itas comprendidas en esas edades resultaron embarazadas, siendo este un problema de dimensiones escalofriantes que impacta directamente en sus vidas, con riesgo para las mismas, para su salud y para su futuro. No es normal ni natural que esas peque帽itas tengan que asumir papeles que no corresponden a su desarrollo f铆sico, mental y emocional, aunque “as铆 sea la costumbre”. Adem谩s, esa situaci贸n lleva impl铆cito un delito, pues una menor no puede discernir libremente, por lo que hay delincuentes implicados.
Segeplan, el Ministerio de Salud P煤blica, los centros de Salud y dem谩s prestadores de servicios, tienen la posibilidad de erradicar esta aberraci贸n, teniendo para ello importantes aliados, como los observatorios de salud sexual y reproductiva, las redes y alianzas nacionales de mujeres ind铆genas por la nutrici贸n y la educaci贸n y las redes de hombres que han hecho gran trabajo y aportes.
Urge que la institucionalidad respectiva lo priorice. Son vidas perdidas o truncadas, adem谩s de que es un asunto de derechos humanos.
*Ileana Alamilla, periodista guatemalteca, es directora de la Agencia CERIGUA
