Josep Maria Antentas y Esther Vivas (editorial Sequitur).-
La indignaci贸n expresada en las plazas de Tahrir, Syntagma, Zuccotti o Catalunya no es mera c贸lera ante la injusticia, sino pasi贸n constituyente, y va en sentido contrario a la atomizaci贸n que nos impone el neoliberalismo.
La indignaci贸n expresada en las plazas de Tahrir, Syntagma, Zuccotti o Catalunya no es mera c贸lera ante la injusticia, sino pasi贸n constituyente, y va en sentido contrario a la atomizaci贸n que nos impone el neoliberalismo.
No hay pues que hacer una lectura despolitizada del movimiento y de las luchas contempor谩neas que se quede s贸lo en la dimensi贸n moral de la indignaci贸n. 脡sta da lugar a una rebeli贸n pol铆tica: es una indignaci贸n favorable a la justicia social, a un cambio social en un sentido igualitario y democratizador.
No es una indignaci贸n desesperada. No es un golpe de ira frustrada sin perspectiva de salida. Al contrario, es una indignaci贸n esperanzada que empuja a la movilizaci贸n y lleva consigo las ganas de vencer. Es una indignaci贸n que se basa en la confianza colectiva en un nosotros dispuesto a construir otro futuro.
No es una indignaci贸n desesperada. No es un golpe de ira frustrada sin perspectiva de salida. Al contrario, es una indignaci贸n esperanzada que empuja a la movilizaci贸n y lleva consigo las ganas de vencer. Es una indignaci贸n que se basa en la confianza colectiva en un nosotros dispuesto a construir otro futuro.
(A partir del 7 de mayo, en librer铆as)

