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Identidad

OPINI脫N de Teodoro Renter铆a Arr贸yave   

El legado literario de Carlos Fuentes Mac铆as es de una dimensi贸n inconmensurable, puesto que no s贸lo son sus novelas, sino sus m煤ltiples ensayos, narrativas, guiones de cine, art铆culos period铆sticos, y no se dude, se ir谩 encontrando su vast铆simo aporte epistolar.

Para nosotros, existe otra genial contribuci贸n dentro de su obra literaria, y es ese contin煤a estudio, an谩lisis e investigaci贸n por la identidad del mexicano en general y en lo particular del capitalino.

En efecto, 茅l naci贸 en la hermosa ciudad de Panam谩 el 11 de noviembre de 1928, por la carrera diplom谩tica de su padre, que los llev贸 de ni帽o a recorrer diversas capitales de Am茅rica: Montevideo, R铆o de Janeiro, Washington D.C, Santiago de Chile, Quito y Buenos Aires.

Sin embargo, mexicano por sangre, por raigambre y por derecho, empieza a enamorarse de la ciudad de M茅xico, en vista de que los veranos los pasa en la capital de la Rep煤blica para estudiar en escuelas “para no perder el idioma y para aprender la historia de su pa铆s”.

No conocimos personalmente a Carlos Fuentes, fue de una generaci贸n anterior a la nuestra, su c铆rculo fue el literario, el diplom谩tico, el nuestro estrictamente period铆stico; desde luego si alternamos con otros escritores pero muy dedicados al traj铆n diario del periodismo, como Carlos Monsiv谩is con quien compartimos foros de discusi贸n, conferencias y presentaci贸n de libros.

S铆, aceptamos, fue una laguna en el tr谩nsito de la vida, en descargo es de apuntarse que lo conocimos a trav茅s de su obra, esa obra que ahora es la herencia cultural que nos deja no s贸lo a los mexicanos sino a la humanidad toda, no s贸lo a 茅stas generaciones de su contemporaneidad sino a todas por venir.

Cuando hablaba de la ciudad de M茅xico, de su “DF”, le ganaba la pasi贸n, como en esa conferencia magistral que dictara en el Auditorio Nacional con motivo del homenaje que se le rindi贸 por su octog茅simo aniversario, ya que fue testigo espl茅ndido de la transfiguraci贸n de la ciudad provinciana tranquila y bella a la gran urbe, compleja y explosiva en que se ha convertido la Capital de la Rep煤blica.

L茅pero hasta el encanto, irreverente hasta la saciedad, ninguno como 茅l para jugar con las conjugaciones del verbo chingar o para usar en su precisi贸n el adjetivo ching贸n con todas sus variantes. A nadie ofend铆a ni ofende en lo que dej贸 escrito, fue una narrador de excelencia de lo visto y vivido.

Enfrent贸 los innumerables gentilicios que nos cuelgan a los que nacimos en este valle del antiguo An谩huac: chilangos, defe帽os, capitalinos, imecas, desde luego no nos molestan, s贸lo dir铆amos como la zarzuela: ¡Dichoso aqu茅l que naciera espa帽ol y toledano! ¡Dichoso aquel que naciera mexicano y capitalino, doblemente mexicano!

Como lo representa en su caricatura, Mag煤, Carlos Fuentes ahora s铆 ya entr贸 “a la verdadera Regi贸n M谩s Transparente”. El mejor homenaje a su memoria, que se convierte en un abrevar excelso, es leerlo y releerlo.



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