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Los serbios recuerdan al mundo que siguen existiendo

OPINI脫N de Dmitri B谩bich   

El triunfo en las presidenciales de Serbia de Tomislav Nikolic, antiguo compa帽ero de lucha del l铆der del Partido Radical Serbio (SRS), Vojislav Seselj, condenado a prisi贸n por el Tribunal de La Haya, es un fracaso de los expertos y soci贸logos.

Hasta el mismo d铆a de la votaci贸n, que tuvo lugar el pasado domingo 20 de mayo, los sondeos de opini贸n p煤blica y los polit贸logos hab铆an pronosticado la victoria del l铆der serbio, Boris Tadic. Algunos le daban hasta un 18% de ventaja. Y, de repente, Nikolic, un nacionalista arrepentido, gan贸. Por muy poco, pero gan贸.

Humillados por Europa

¿C贸mo pudieron equivocarse los expertos y los soci贸logos? Parece que se trata de la situaci贸n cuando unos expertos hac铆an m谩s caso a otros expertos que al propio ‘objeto de estudio’, el pueblo serbio. Los medios occidentales aseguraban a su audiencia que los serbios sue帽an con ingresar en la Uni贸n Europea y que la popularidad de Tadic se debe a su gran 茅xito: que en marzo Serbia se convirti贸 en un candidato a miembro de la UE. Por lo visto el propio Tadic tambi茅n se dej贸 convencer por estas ideas y convoc贸 los comicios antes de tiempo para, seguramente, aprovechar un ‘euroentusiasmo’ que result贸 ser muy superficial.

Mientras tanto, ning煤n medio occidental ni serbio hab铆a planteado la pregunta: ¿C贸mo se siente el pueblo tras todas las humillaciones sufridas por la famosa eurointegraci贸n?

Nadie, ni el propio Tadic ni cualquiera que conozca algo de la reciente historia de Serbia, podr谩 negar que hubo humillaciones. La operaci贸n militar de la OTAN en Kosovo en 1999, el establecimiento de un protectorado de la UE y EEUU en Bosnia en 1995, a帽os de sanciones, estimulaci贸n del separatismo en Montenegro y Kosovo, un severo r茅gimen de visados con los pa铆ses de la UE hasta hace poco: nada de esto est谩 olvidado.

Desde luego, los serbios cometieron muchas atrocidades durante las guerras balc谩nicas, incluso el propio Milosevic conden贸 la masacre de los musulmanes bosnios. Pero nadie lleg贸 a contestar una pregunta justa de los ciudadanos de a pie en Serbia: si todos tienen su parte de culpa ¿por qu茅 solo nos castigan a nosotros?

A la hora de la verdad

Los serbios no respondieron a las sanciones de la UE con sanciones propias o, por ejemplo, con atentados terroristas. El pa铆s est谩 abierto para los pol铆ticos occidentales y los turistas de todo el mundo. Luchando por un futuro mejor, Belgrado acept贸 las recomendaciones del Fondo Monetario Internacional y realiz贸 reformas econ贸micas impopulares adem谩s de entregar a la Haya a Radovan Karadzic y Ratko Mladic, que durante 16 a帽os hab铆an permanecido huidos de la Justicia Internacional. Por un futuro mejor los serbios, seg煤n los sondeos, estaban dispuestos a dar su voto a Tadic, ya que el ex presidente del pa铆s hab铆a insistido mucho en que su triunfo electoral ayudar铆a a Serbia a captar inversiones extranjeras.

Los serbios, en su mayor铆a, son patriotas y hablando con los de fuera intentan siempre mantener la buena imagen de su pa铆s. Pero en el fondo saben que el gobierno miente cuando presume de los avances econ贸micos y pol铆ticos de Serbia.

Saben, por ejemplo, que las “inversiones” del gigante automovil铆stico italiano Fiat en la 煤nica f谩brica serbia de autom贸viles Zastava de la ciudad de Kragujevac, en realidad dif铆cilmente pueden ser calificadas como tales. Porque se compensan con tantas ventajas fiscales y pr茅stamos por parte de los serbios que m谩s correcto ser铆a hablar de las inversiones serbias que de las italianas. La producci贸n en Serbia del modelo Fiat-500L, presentada como un gran 茅xito tambi茅n, es un logro dudoso ya que en la f谩brica donde en los a帽os del gobierno del mariscal Tito trabajaban 53.0000 personas ahora trabajan doscientos serbios y cuatrocientos italianos que, adem谩s, ganan bastante m谩s que los primeros.

No es de extra帽ar por lo tanto que los serbios a la hora de la verdad, en contra de lo que esperaban los soci贸logos extranjeros, diesen su voto a la oposici贸n nacionalista. La reacci贸n de los medios occidentales no se hizo esperar: el diario franc茅s Le Figaro supuso que Serbia intentar铆a buscar la protecci贸n de Rusia, mientras el peri贸dico estadounidense The New York Times record贸 que Nikolic hab铆a dicho en una ocasi贸n que preferir铆a ver a su pa铆s convertido en una provincia rusa que en el protectorado de la OTAN.

Tambi茅n le recordaron al nuevo presidente que se hab铆a apartado definitivamente del l铆der radical Vojislav Seselj, juzgado en la Haya s贸lo en 2008, cuando sus partidarios en Serbia, tras haber cumplido su dirigente los primeros cinco a帽os de la condena, se dieron cuenta de que no volver铆a nunca. Solo entonces Nikolic abandon贸 el Partido Radical, fundando a base de su ala m谩s reformadora el Partido Progresista de Serbia que ahora mismo representa la fuerza pol铆tica m谩s importante en el pa铆s.

Ahora la intriga est谩 en si los “progresistas” y sus aliados conseguir谩n formar una coalici贸n gobernante en el parlamento impidiendo que lo haga el Partido Democr谩tico de Tadic en alianza con los socialistas liderados por el sucesor de Milosevic, Ivica Dacic. En Serbia el centro del poder es el gabinete formado por el parlamento, no el presidente, as铆 que no est谩 claro todav铆a qui茅n gobernar谩 el pa铆s.

Los chicos malos

No merece la pena dejarse llevar por las declaraciones alarmistas de la prensa occidental. Serbia no piensa convertirse en una provincia rusa, tampoco Rusia est谩 interesada en tener una provincia en los Balcanes. Washington y Bruselas se preocupan en vano.

Lo que s铆 es preocupante es la visi贸n de la situaci贸n en los Balcanes propagada por los medios internacionales durante muchos a帽os: una historia de Hollywood con buenos y malos. En este gui贸n Rusia siempre desempe帽a el papel del principal instigador de los ‘chicos malos’.

En Occidente ya est谩 olvidado el hecho de que en las elecciones serbias de 2008 Rusia apoy贸 a Tadic. Los periodistas europeos y estadounidenses tampoco quisieron recordar que este a帽o Tadic se presentaba por tercera vez, cosa que suele producir una avalancha de ac茅rrimas cr铆ticas en la prensa democr谩tica.

Estos son estereotipos m谩s dif铆ciles de combatir que el tan mentado “imperialismo serbio” que en realidad perdi贸 fuerza hace mucho. “No quiero saber nada de Kosovo”, responde una joven de Belgrado al periodista extranjero, y esta respuesta pone de manifiesto el cansancio que reina en la sociedad. Los serbios ya no est谩n dispuestos a sacrificar la paz y el bienestar por las leyendas sobre Kosovo Polje, est谩n cansados. Solo les queda la amargura de la derrota y un confuso sentimiento de rencor contra los que les impusieron un castigo y se olvidaron del tema. Los serbios quieren recordar al mundo que est谩n all铆, por eso eligieron a Nikolic.

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