Cientos de miles de personas identificadas como individuos que usan drogas en China y todo el Sudeste Asi谩tico est谩n internadas sin el debido proceso en centros en los que pueden ser sometidas a formas de tortura y violencia f铆sica y sexual denominadas “tratamiento”, denuncia la organizaci贸n Human Rights en un documento informativo. Los donantes internacionales y los organismos de la Organizaci贸n de las Naciones Unidas (ONU) han apoyado y financiado centros de detenci贸n para personas que usan drogas que niegan sistem谩ticamente a los internos el derecho a un tratamiento eficaz para el virus de la inmunodeficiencia humana (VIH) y la dependencia a las drogas, y han ignorado el trabajo forzoso y el maltrato.
El documento de 23 p谩ginas, “Torture in the Name of Treatment: Human Rights Abuses in Vietnam, China, Cambodia, and Lao PDR” (“Tortura denominada tratamiento: Abusos contra los derechos humanos en Vietnam, China, Camboya y la Rep煤blica Democr谩tica Popular Lao”), resume la investigaci贸n con personas que estuvieron detenidas en Vietnam, China, Camboya y la Rep煤blica Democr谩tica Popular Lao. M谩s de 350,000 personas identificadas como individuos que usan drogas est谩n detenidas para ofrecerles “tratamiento” en estos pa铆ses durante per铆odos de hasta cinco a帽os. En muchos centros, las personas que usan drogas est谩n internadas junto con personas sin hogar, con discapacidad psicol贸gica y ni帽os de la calle, y son obligadas a realizar ejercicios militares, repetir consignas y realizar trabajos “terap茅uticos”.
“Existen m茅todos demostrados de abordar la dependencia a las drogas que son compatibles con los derechos humanos, pero las palizas, el trabajo forzoso y la humillaci贸n no forman parte de ellos”, se帽al贸 Joe Amon, director de la Divisi贸n de Salud y Derechos Humanos de Human Rights Watch. “Es necesario cerrar estos centros y en su lugar ofrecer un tratamiento voluntario y eficaz contra la adicci贸n a las drogas”.
Los internos en centros de detenci贸n para personas que usan drogas de los cuatro pa铆ses est谩n normalmente internados contra su voluntad. Son arrestados por la polic铆a, o ingresados “voluntariamente” por las autoridades locales o sus familiares, que se doblegan ante la presi贸n social para que su pueblo est茅 “libre de drogas”. Una vez dentro, ya no pueden salir. No se realiza una evaluaci贸n cl铆nica de la dependencia a las drogas, lo que hace que se detenga a personas que usan ocasionalmente drogas y otras de las que simplemente se sospecha.
Los organismos internacionales sobre la salud y el control de las drogas, como la Oficina de la ONU contra la Droga y el Delito, el Programa Conjunto de la ONU para el VIH/Sida y la Organizaci贸n Mundial de la Salud, recomiendan servicios integrales y comunitarios para la reducci贸n del da帽o, como el tratamiento para la dependencia a las drogas basado en evidencias y el acceso a jeringuillas esterilizadas, como elementos esenciales para proteger la salud y los derechos humanos de quienes usan drogas. Los centros de detenci贸n que albergan a personas que usan drogas durante largos per铆odos sin ofrecer un tratamiento basado en evidencias violan estas normas y, en general, se consideran ineficaces. Las investigaciones en China y Vietnam han observado altos niveles de reca铆da entre los internos en centros de detenci贸n para personas que usan drogas, as铆 como un aumento del riesgo de contagio del VIH debido al internamiento.
Dependiendo del pa铆s, lo que se denomina tratamiento consiste en un r茅gimen de ejercicios militares, trabajo forzoso, reeducaci贸n psicol贸gica y moral, encadenamiento, azotamientos y golpizas. Human Rights Watch document贸 el trabajo forzoso en centros de detenci贸n de China, Vietnam y Camboya, aunque las caracter铆sticas y el alcance del trabajo forzoso vari贸 entre los pa铆ses y dentro de ellos.
En Vietnam, se prescribe por ley la terapia laboral para quienes usan drogas, y los centros de detenci贸n para el tratamiento de estas personas no son m谩s que campos de trabajo forzoso en los que decenas de miles de internos trabajan seis d铆as a la semana procesando anacardos, cosiendo prendas o fabricando otros productos. La negativa a trabajar, o la violaci贸n de las reglas del centro, acarrea un castigo que a veces equivale a tortura. Quynh Luu, un antiguo interno al que capturaron cuando intentaba escaparse de otro centro, describi贸 su castigo: “Primero me golpearon en las piernas para que no pudiera salir corriendo otra vez... [Despu茅s] me electrocutaron con un bast贸n el茅ctrico [y] me mantuvieron en la sala de castigo durante un mes”.
El acceso al tratamiento para la dependencia a las drogas dentro de los centros se limitaba a un peque帽o subgrupo de la poblaci贸n del centro, que tambi茅n ten铆an que cumplir un r茅gimen r铆gido y punitivo de trabajo forzoso, o no exist铆a. Huong Son, que estuvo interno durante cuatro a帽os en un centro de detenci贸n para personas que usan drogas de Vietnam, dijo: “All铆 no hab铆a tratamiento para la enfermedad de la adicci贸n. M谩s o menos una vez al mes hac铆amos una marcha de dos horas repitiendo consignas”.
Human Rights Watch tambi茅n hall贸 pruebas de hab铆a ni帽os recluidos en centros de detenci贸n para personas que usan drogas en Camboya, Vietnam y la Rep煤blica Democr谩tica Popular Lao, y que eran sometidos a los mismos “tratamientos”, como trabajo forzoso, ejercicios militares y abusos f铆sicos y sexuales.
“Los centros de detenci贸n para personas que usan drogas ponen en peligro la salud y los derechos humanos de los internos”, dijo Amon. “Son ineficaces, abusivos y recluyen a personas violando el derecho internacional”.
Las pruebas obligatorias de VIH eran normales en los centros de tratamiento para usuarios de drogas de China, pero los resultados de las pruebas no siempre se comunicaban a los pacientes. Un antiguo detenido en la provincia de Guangxi, China, dijo: “Me hicieron pruebas de VIH dos veces en el centro de desintoxicaci贸n, pero nunca me dijeron el resultado. Cuando sal铆 estaba tan enfermo que fui a una cl铆nica. Ten铆a miedo de que me arrestaran, pero tengo un hijo y no quer铆a morir. Me hicieron pruebas y me dijeron que ten铆a sida”. En los centros de tratamiento se practica el sexo sin protecci贸n y se consumen drogas de manera insegura, pero no se dispone de condones ni de equipo seguro para inyectarse drogas.
En marzo de 2012, una docena de organismos de las Naciones Unidas, como la Oficina de la ONU contra la Droga y el Delito, la Organizaci贸n Mundial de la Salud, el Fondo de la ONU para la Infancia (UNICEF) y ONUSIDA, emitieron una declaraci贸n conjunta en la que ped铆an el cierre de los centros de detenci贸n de para personas que usan drogas y la puesta en libertad de aquellas detenidas “sin dilaci贸n”. Sin embargo, los donantes internacionales contin煤an suministrando financiamiento y otra asistencia a muchos centros, a pesar de las consecuencias para los derechos humanos. Por ejemplo, en junio, el Gobierno de Estados Unidos se comprometi贸 a contribuir US$400,000 para apoyar a la Comisi贸n Nacional Lao de Control y Supervisi贸n de Drogas, con el fin de “modernizar” las instalaciones de un centro de detenci贸n que hab铆a sido objeto de un informe de Human Rights Watch. La investigaci贸n en los centros de detenci贸n –como un estudio publicado recientemente financiado en parte por el National Institute on Drug Abuse (NIDA) de Estados Unidos sobre dos centros de detenci贸n para personas que usan drogas en China– no reconoce a menudo el contexto legal de los internos ni las condiciones a las que se enfrentan dentro de los centros.
“Los donantes deber铆an reconocer que no pueden reclamar de manera cre铆ble la puesta en libertad inmediata de todos los individuos detenidos en centros de detenci贸n para personas que usan drogas, a la vez que contin煤an realizando investigaciones y ofreciendo apoyo y asistencia como si fueran centros leg铆timos de tratamiento”, dijo Amon. “En estos centros se recluye ilegalmente, se maltrata y se niega la atenci贸n a los internos”.
Testimonios seleccionados de “Torture in the Name of Treatment: Human Rights Abuses in Vietnam, China, Cambodia, and Lao PDR”
“Si nos opon铆amos al personal nos golpeaban con una porra de madera de un metro y seis lados. Los detenidos ten铆an partidos los huesos de los brazos y las piernas. Esta era la vida normal en el interior”.
–Antiguo detenido, Ho Chi Minh City, 2010
“Intentan ense帽arte que no consumas drogas, que las [drogas] no pueden traer nada bueno, mientras te ense帽an que la gente normal tiene un buen futuro. No creo que las clases me ayudaran a dejar de usar drogas… Algunos consumen m谩s drogas cuando salen de Somsanga”.
–Antiguo detenido, Vienti谩n, finales de 2010
“Hay mucha gente y no hay suficiente comida. Era dif铆cil dormir all铆 porque en mi habitaci贸n hab铆a 60 personas. No hab铆a suficiente agua para las duchas, s贸lo unos cuantos minutos de agua cada d铆a”.
–Antiguo detenido, Vienti谩n, finales de 2010
“Intent茅 escapar y en el proceso me romp铆 ambos pies. Cuando fui al hospital para recibir tratamiento, me arrestaron y me enviaron de regreso al centro de adicci贸n de drogas... Dentro me dieron muy pocos alimentos, y nunca me dieron ning煤n medicamento para tratarme mis pies. Estuve encerrado durante alrededor de medio a帽o y mis pies se atrofiaron”.
–Testimonio escrito por un antiguo detenido, Yunnan, 2009
“La detenci贸n de personas que usan drogas no es m谩s que trabajo. Nos levantamos a las cinco de la ma帽ana para hacer zapatos. Trabajamos todo el d铆a y parte de la noche. No hacemos otra cosa”.
–Antiguo detenido, Yunnan, 2009
“Hab铆a alrededor de siete ni帽os en mi habitaci贸n, pero puede que hubiera un centenar de ni帽os en total. El m谩s joven ten铆a unos siete a帽os. Los ni帽os no usan drogas, pero tampoco tienen un hogar, andan como mendigos en la calle”.
–Antiguo detenido, Vienti谩n, finales de 2010
![]() |
| Vietnam |
![]() |
| Laos |
Los internos en centros de detenci贸n para personas que usan drogas de los cuatro pa铆ses est谩n normalmente internados contra su voluntad. Son arrestados por la polic铆a, o ingresados “voluntariamente” por las autoridades locales o sus familiares, que se doblegan ante la presi贸n social para que su pueblo est茅 “libre de drogas”. Una vez dentro, ya no pueden salir. No se realiza una evaluaci贸n cl铆nica de la dependencia a las drogas, lo que hace que se detenga a personas que usan ocasionalmente drogas y otras de las que simplemente se sospecha.
Los organismos internacionales sobre la salud y el control de las drogas, como la Oficina de la ONU contra la Droga y el Delito, el Programa Conjunto de la ONU para el VIH/Sida y la Organizaci贸n Mundial de la Salud, recomiendan servicios integrales y comunitarios para la reducci贸n del da帽o, como el tratamiento para la dependencia a las drogas basado en evidencias y el acceso a jeringuillas esterilizadas, como elementos esenciales para proteger la salud y los derechos humanos de quienes usan drogas. Los centros de detenci贸n que albergan a personas que usan drogas durante largos per铆odos sin ofrecer un tratamiento basado en evidencias violan estas normas y, en general, se consideran ineficaces. Las investigaciones en China y Vietnam han observado altos niveles de reca铆da entre los internos en centros de detenci贸n para personas que usan drogas, as铆 como un aumento del riesgo de contagio del VIH debido al internamiento.
Dependiendo del pa铆s, lo que se denomina tratamiento consiste en un r茅gimen de ejercicios militares, trabajo forzoso, reeducaci贸n psicol贸gica y moral, encadenamiento, azotamientos y golpizas. Human Rights Watch document贸 el trabajo forzoso en centros de detenci贸n de China, Vietnam y Camboya, aunque las caracter铆sticas y el alcance del trabajo forzoso vari贸 entre los pa铆ses y dentro de ellos.
En Vietnam, se prescribe por ley la terapia laboral para quienes usan drogas, y los centros de detenci贸n para el tratamiento de estas personas no son m谩s que campos de trabajo forzoso en los que decenas de miles de internos trabajan seis d铆as a la semana procesando anacardos, cosiendo prendas o fabricando otros productos. La negativa a trabajar, o la violaci贸n de las reglas del centro, acarrea un castigo que a veces equivale a tortura. Quynh Luu, un antiguo interno al que capturaron cuando intentaba escaparse de otro centro, describi贸 su castigo: “Primero me golpearon en las piernas para que no pudiera salir corriendo otra vez... [Despu茅s] me electrocutaron con un bast贸n el茅ctrico [y] me mantuvieron en la sala de castigo durante un mes”.
El acceso al tratamiento para la dependencia a las drogas dentro de los centros se limitaba a un peque帽o subgrupo de la poblaci贸n del centro, que tambi茅n ten铆an que cumplir un r茅gimen r铆gido y punitivo de trabajo forzoso, o no exist铆a. Huong Son, que estuvo interno durante cuatro a帽os en un centro de detenci贸n para personas que usan drogas de Vietnam, dijo: “All铆 no hab铆a tratamiento para la enfermedad de la adicci贸n. M谩s o menos una vez al mes hac铆amos una marcha de dos horas repitiendo consignas”.
Human Rights Watch tambi茅n hall贸 pruebas de hab铆a ni帽os recluidos en centros de detenci贸n para personas que usan drogas en Camboya, Vietnam y la Rep煤blica Democr谩tica Popular Lao, y que eran sometidos a los mismos “tratamientos”, como trabajo forzoso, ejercicios militares y abusos f铆sicos y sexuales.
“Los centros de detenci贸n para personas que usan drogas ponen en peligro la salud y los derechos humanos de los internos”, dijo Amon. “Son ineficaces, abusivos y recluyen a personas violando el derecho internacional”.
Las pruebas obligatorias de VIH eran normales en los centros de tratamiento para usuarios de drogas de China, pero los resultados de las pruebas no siempre se comunicaban a los pacientes. Un antiguo detenido en la provincia de Guangxi, China, dijo: “Me hicieron pruebas de VIH dos veces en el centro de desintoxicaci贸n, pero nunca me dijeron el resultado. Cuando sal铆 estaba tan enfermo que fui a una cl铆nica. Ten铆a miedo de que me arrestaran, pero tengo un hijo y no quer铆a morir. Me hicieron pruebas y me dijeron que ten铆a sida”. En los centros de tratamiento se practica el sexo sin protecci贸n y se consumen drogas de manera insegura, pero no se dispone de condones ni de equipo seguro para inyectarse drogas.
En marzo de 2012, una docena de organismos de las Naciones Unidas, como la Oficina de la ONU contra la Droga y el Delito, la Organizaci贸n Mundial de la Salud, el Fondo de la ONU para la Infancia (UNICEF) y ONUSIDA, emitieron una declaraci贸n conjunta en la que ped铆an el cierre de los centros de detenci贸n de para personas que usan drogas y la puesta en libertad de aquellas detenidas “sin dilaci贸n”. Sin embargo, los donantes internacionales contin煤an suministrando financiamiento y otra asistencia a muchos centros, a pesar de las consecuencias para los derechos humanos. Por ejemplo, en junio, el Gobierno de Estados Unidos se comprometi贸 a contribuir US$400,000 para apoyar a la Comisi贸n Nacional Lao de Control y Supervisi贸n de Drogas, con el fin de “modernizar” las instalaciones de un centro de detenci贸n que hab铆a sido objeto de un informe de Human Rights Watch. La investigaci贸n en los centros de detenci贸n –como un estudio publicado recientemente financiado en parte por el National Institute on Drug Abuse (NIDA) de Estados Unidos sobre dos centros de detenci贸n para personas que usan drogas en China– no reconoce a menudo el contexto legal de los internos ni las condiciones a las que se enfrentan dentro de los centros.
“Los donantes deber铆an reconocer que no pueden reclamar de manera cre铆ble la puesta en libertad inmediata de todos los individuos detenidos en centros de detenci贸n para personas que usan drogas, a la vez que contin煤an realizando investigaciones y ofreciendo apoyo y asistencia como si fueran centros leg铆timos de tratamiento”, dijo Amon. “En estos centros se recluye ilegalmente, se maltrata y se niega la atenci贸n a los internos”.
Testimonios seleccionados de “Torture in the Name of Treatment: Human Rights Abuses in Vietnam, China, Cambodia, and Lao PDR”
“Si nos opon铆amos al personal nos golpeaban con una porra de madera de un metro y seis lados. Los detenidos ten铆an partidos los huesos de los brazos y las piernas. Esta era la vida normal en el interior”.
–Antiguo detenido, Ho Chi Minh City, 2010
“Intentan ense帽arte que no consumas drogas, que las [drogas] no pueden traer nada bueno, mientras te ense帽an que la gente normal tiene un buen futuro. No creo que las clases me ayudaran a dejar de usar drogas… Algunos consumen m谩s drogas cuando salen de Somsanga”.
–Antiguo detenido, Vienti谩n, finales de 2010
“Hay mucha gente y no hay suficiente comida. Era dif铆cil dormir all铆 porque en mi habitaci贸n hab铆a 60 personas. No hab铆a suficiente agua para las duchas, s贸lo unos cuantos minutos de agua cada d铆a”.
–Antiguo detenido, Vienti谩n, finales de 2010
“Intent茅 escapar y en el proceso me romp铆 ambos pies. Cuando fui al hospital para recibir tratamiento, me arrestaron y me enviaron de regreso al centro de adicci贸n de drogas... Dentro me dieron muy pocos alimentos, y nunca me dieron ning煤n medicamento para tratarme mis pies. Estuve encerrado durante alrededor de medio a帽o y mis pies se atrofiaron”.
–Testimonio escrito por un antiguo detenido, Yunnan, 2009
“La detenci贸n de personas que usan drogas no es m谩s que trabajo. Nos levantamos a las cinco de la ma帽ana para hacer zapatos. Trabajamos todo el d铆a y parte de la noche. No hacemos otra cosa”.
–Antiguo detenido, Yunnan, 2009
“Hab铆a alrededor de siete ni帽os en mi habitaci贸n, pero puede que hubiera un centenar de ni帽os en total. El m谩s joven ten铆a unos siete a帽os. Los ni帽os no usan drogas, pero tampoco tienen un hogar, andan como mendigos en la calle”.
–Antiguo detenido, Vienti谩n, finales de 2010


