OPINI脫N de Ra煤l Wiener
Marx dec铆a que a煤n la m谩s democr谩tica de las constituciones, ten铆a contenida la elemental confirmaci贸n de que la receta para salvar al Estado democr谩tico, en situaciones extremas, era convertirlo en una dictadura. La prueba de este aserto eran precisamente los art铆culos sobre estados de excepci贸n que se incluyen en todas las cartas constitucionales. Estas normas se refieren a las llamadas emergencias como la que hoy se aplica en Cajamarca, hasta los estados de sitio y ley marcial con los que el gran amigo de Alan Garc铆a, el periodista Mirko Lauer nos amenazaba el otro d铆a, si sigue la escalada de conflictos.
Lo que quiere decir todo esto, es que el Poder Ejecutivo, que debe, por encima de todo, cautelar los derechos y deberes contenidos en la Constituci贸n, tambi茅n puede declararse impotente para hacerlo y decidir que pone en suspenso su obligaci贸n mientras restituye el orden y eso que ahora le llaman gobernabilidad. El problema es que lo hace a libre criterio, sin control de nadie, rompiendo los balances y yendo tan lejos como puede contra sus oponentes, configurando situaciones de “dictadura legal”, que puede ser nacional o regional, temporal o de largo plazo. Ayacucho y otros departamentos vivieron en “emergencia” casi dos d茅cadas. En el Huallaga y las zonas del VRAE ya es una rutina. En cambio en otras partes del pa铆s se ha perdido un poco la memoria de estos procesos y por eso la gente se impacta mucho cuando se anuncia suspensi贸n de las garant铆as.
Siempre se ha discutido los l铆mites de las excepciones. Pero como se puede ver en la detenci贸n de Marco Arana, un cartel de protesta (que est谩 en el campo de la libertad de expresi贸n) y una sentada en un banco de una plaza puede interpretarse como incitaci贸n a violar la emergencia. M谩s a煤n, los polic铆as que un d铆a antes corr铆an en fuga bajo las piedras de los civiles, y respond铆an con tiros a matar desde la distancia, ahora se sent铆an due帽os de las plazas y calles y capaces de agarrar a golpes a qui茅n quieran o se lo ordenen del alto mando. ¿Para eso es la emergencia?
La verg眉enza mayor, sin embargo, son los periodistas que hasta el martes estaban m谩s que asustados por el curso de las cosas y que pensaban que las cosas hab铆an llegado a su peor momento, pero que apenas decretado el estado de emergencia “valdesizaron” sus cerebros y empezaron a repetir que ahora ya nadie pod铆a hablar, ni caminar, ni sentarse, ni ir a entierros, ni ponerse un cartel. O sea, santo remedio para las protestas. Ni el m谩s m铆nimo razonamiento del sentido pol铆tico de esta norma como servicio a los intereses de una empresa minera. Y alg煤n idiota de apellido Flores y nombre Ricardo, anota por RPP que todo este abuso es “constitucional”, como si estuviera hablando de la biblia.
Para muchos, es cierto, la palabra emergencia asusta y eso pas贸 en Cajamarca en diciembre y tal vez en Espinar en mayo. Pero la medicina Vald茅s: mato gente, declaro emergencia e impongo el di谩logo en mis t茅rminos, ya est谩 demasiado vista. Habr铆a que recordarle a este admirador de Fujimori que con emergencia enfrentamos a su presidente m谩s querido hasta sacarlo del poder, y con emergencia se hizo el paro del 19 de julio que ech贸 a Morales Berm煤dez, y hay m谩s ejemplos. Es decir que a los pueblos no se les doblega con espantap谩jaros por m谩s disfraces constitucionales con que los vistan.
Marx dec铆a que a煤n la m谩s democr谩tica de las constituciones, ten铆a contenida la elemental confirmaci贸n de que la receta para salvar al Estado democr谩tico, en situaciones extremas, era convertirlo en una dictadura. La prueba de este aserto eran precisamente los art铆culos sobre estados de excepci贸n que se incluyen en todas las cartas constitucionales. Estas normas se refieren a las llamadas emergencias como la que hoy se aplica en Cajamarca, hasta los estados de sitio y ley marcial con los que el gran amigo de Alan Garc铆a, el periodista Mirko Lauer nos amenazaba el otro d铆a, si sigue la escalada de conflictos.
Lo que quiere decir todo esto, es que el Poder Ejecutivo, que debe, por encima de todo, cautelar los derechos y deberes contenidos en la Constituci贸n, tambi茅n puede declararse impotente para hacerlo y decidir que pone en suspenso su obligaci贸n mientras restituye el orden y eso que ahora le llaman gobernabilidad. El problema es que lo hace a libre criterio, sin control de nadie, rompiendo los balances y yendo tan lejos como puede contra sus oponentes, configurando situaciones de “dictadura legal”, que puede ser nacional o regional, temporal o de largo plazo. Ayacucho y otros departamentos vivieron en “emergencia” casi dos d茅cadas. En el Huallaga y las zonas del VRAE ya es una rutina. En cambio en otras partes del pa铆s se ha perdido un poco la memoria de estos procesos y por eso la gente se impacta mucho cuando se anuncia suspensi贸n de las garant铆as.
Siempre se ha discutido los l铆mites de las excepciones. Pero como se puede ver en la detenci贸n de Marco Arana, un cartel de protesta (que est谩 en el campo de la libertad de expresi贸n) y una sentada en un banco de una plaza puede interpretarse como incitaci贸n a violar la emergencia. M谩s a煤n, los polic铆as que un d铆a antes corr铆an en fuga bajo las piedras de los civiles, y respond铆an con tiros a matar desde la distancia, ahora se sent铆an due帽os de las plazas y calles y capaces de agarrar a golpes a qui茅n quieran o se lo ordenen del alto mando. ¿Para eso es la emergencia?
La verg眉enza mayor, sin embargo, son los periodistas que hasta el martes estaban m谩s que asustados por el curso de las cosas y que pensaban que las cosas hab铆an llegado a su peor momento, pero que apenas decretado el estado de emergencia “valdesizaron” sus cerebros y empezaron a repetir que ahora ya nadie pod铆a hablar, ni caminar, ni sentarse, ni ir a entierros, ni ponerse un cartel. O sea, santo remedio para las protestas. Ni el m谩s m铆nimo razonamiento del sentido pol铆tico de esta norma como servicio a los intereses de una empresa minera. Y alg煤n idiota de apellido Flores y nombre Ricardo, anota por RPP que todo este abuso es “constitucional”, como si estuviera hablando de la biblia.
Para muchos, es cierto, la palabra emergencia asusta y eso pas贸 en Cajamarca en diciembre y tal vez en Espinar en mayo. Pero la medicina Vald茅s: mato gente, declaro emergencia e impongo el di谩logo en mis t茅rminos, ya est谩 demasiado vista. Habr铆a que recordarle a este admirador de Fujimori que con emergencia enfrentamos a su presidente m谩s querido hasta sacarlo del poder, y con emergencia se hizo el paro del 19 de julio que ech贸 a Morales Berm煤dez, y hay m谩s ejemplos. Es decir que a los pueblos no se les doblega con espantap谩jaros por m谩s disfraces constitucionales con que los vistan.
