OPINI脫N de Kim Sengupta
Los tanques y las tropas del r茅gimen iban envueltos en polvo y tambi茅n lo hac铆an los revolucionarios en sus camionetas pick-up y autom贸viles: enemigos implacables yendo a su cita en Alepo. Atr谩s quedaron las familias de los combatientes de la oposici贸n, ayudando a sus hombres a prepararse para la futuras batallas y luego dici茅ndoles adi贸s sin saber si los volver铆an a ver. "Es tan duro cuando uno espera y no sabe lo que va a pasar. No podemos ir con nuestros maridos e hijos, de manera que lo 煤nico que podemos hacer es preocuparnos", suspir贸 Hania Um Khazali. "Pero tambi茅n les digo a mis amigos, a mis hijas, que debemos ser fuertes; todo est谩 en las manos de Al谩."
Los convoyes de las fuerzas del r茅gimen han estado dirigi茅ndose hacia la segunda ciudad m谩s grande de Siria para el 煤ltimo sangriento enfrentamiento en esta larga y amarga lucha para derrocar al r茅gimen de Bashar Al Assad. Como resultado del fin de los bombardeos en las 谩reas cercanas a la frontera con Turqu铆a, parec铆a haber menos puestos de control y patrullas militares. Los rebeldes intentaron emboscar a las fuerzas del r茅gimen pero, aparentemente, con un efecto limitado. La operaci贸n m谩s exitosa fue la de Jabal al-Zawiya, donde un convoy fue obligado volver con aproximadamente media docena de soldados muertos o heridos.
En los residentes de esta regi贸n en el norte de Siria, el 谩nimo que prevalec铆a era el de incertidumbre. Hab铆an o铆do sobre los ataques a茅reos en Alepo y circulaban rumores sobre que se hab铆an usado armas qu铆micas. Tambi茅n exist铆a el temor, que tanto ellos como los combatientes titubeaban en expresar, de que el r茅gimen todav铆a era muy fuerte, y pod铆a prevalecer como lo hab铆a hecho en Damasco, a pesar del atentado que mat贸 a cuatro de los asesores m谩s cercanos de Assad, y a pesar de que los rebeldes hayan tomado distritos en la capital.
Si el gobierno gana este 煤ltimo round, el temor es que se venguen en la provincias de Alepo y de Idlib. Hania Um Khazali, de 56 a帽os, perdi贸 a un primo y un cu帽ado a manos de los Shabiha, la milicia de la comunidad alawita de donde proviene la elite del pa铆s, y que ha sido acusada de algunas de las peores atrocidades en el conflicto. Su preocupaci贸n ahora es por su marido Abdulbakr y su hijo Abdusalem de 22 a帽os, ya que ambos se dirig铆an al frente. Hablando en su hogar en Bishmarun, Um Khazali dijo: "¿C贸mo pod铆a pararlos? Dec铆an que iban a liberar al pa铆s. Tuvimos al ej茅rcito y los Shabiha estuvieron aqu铆 en el pasado, asesinaron y arrestaron a gente. Espero que no vuelvan nunca, pero tenemos que estar preparados en caso de que lo hagan".
Um Khazali y sus tres hijas se mudar谩n con parientes a un pueblo cercano en caso de una emergencia. El sistema de apoyo tradicional por la extensi贸n de la familia y la comunidad ha resultado muy 煤til en este momento de conflicto. Estaban cuidando a Manu Mohammed Qasim, de unos 20 a帽os, viuda con un hijo de cuatro y una hija de seis. La familia m谩s cercana de Qasim ya se hab铆a ido a un campo de refugiados en Turqu铆a cuando muri贸 su marido Zaied. Sentada con el perfil de su hija tap谩ndole el rostro, la joven dijo que no sab铆a cu谩ndo iba a ver a su familia nuevamente: "Cuando esto termine, quiz谩s ellos vuelvan. Hemos hablado de que yo vaya para all谩, pero el camino es muy duro y peligroso. No me puedo arriesgar con los ni帽os. Est谩n muy alterados con la muerte de su padre, se asustan muy f谩cilmente ahora. Anoche estaban llorando mucho por el ruido de las bombas".
El da帽o para las familias debido al conflicto en la regi贸n es muy grande. El pueblo de Basheria fue bombardeado por tanques y luego, seg煤n la gente local, lleg贸 una banda de Shabiha disparando indiscriminadamente, saqueando y quemando sus hogares. Una mujer, Salma, ten铆a un arma apuntando a la cabeza de su hijo mientras ped铆a saber el paradero de su marido. Ella hab铆a huido al hogar de su hermano en otro pueblo y volvi贸 para encontrar que su casa hab铆a sido incendiada.
Amira y Abdul Khader perdieron a su hijo de 15 a帽os, Ali Ismael, en un ataque, cuando recibi贸 un tiro en el cuello en el momento en que, por temor a ser arrestado, trat贸 de correr hacia un bosque. Durante los siguientes setenta d铆as la familia se qued贸 en el pueblo, con el temor de que cualquier movimiento pudiera provocar que los soldados de una base militar cercana abrieran fuego. Se negaron a abandonar la casa, qued谩ndose en las pocas habitaciones que no est谩n muy da帽adas. Reconstruir谩n, dicen, cuando termine la lucha.
*The Independent. Traducci贸n de Celita Doyhamb茅h猫re
Los tanques y las tropas del r茅gimen iban envueltos en polvo y tambi茅n lo hac铆an los revolucionarios en sus camionetas pick-up y autom贸viles: enemigos implacables yendo a su cita en Alepo. Atr谩s quedaron las familias de los combatientes de la oposici贸n, ayudando a sus hombres a prepararse para la futuras batallas y luego dici茅ndoles adi贸s sin saber si los volver铆an a ver. "Es tan duro cuando uno espera y no sabe lo que va a pasar. No podemos ir con nuestros maridos e hijos, de manera que lo 煤nico que podemos hacer es preocuparnos", suspir贸 Hania Um Khazali. "Pero tambi茅n les digo a mis amigos, a mis hijas, que debemos ser fuertes; todo est谩 en las manos de Al谩."
Los convoyes de las fuerzas del r茅gimen han estado dirigi茅ndose hacia la segunda ciudad m谩s grande de Siria para el 煤ltimo sangriento enfrentamiento en esta larga y amarga lucha para derrocar al r茅gimen de Bashar Al Assad. Como resultado del fin de los bombardeos en las 谩reas cercanas a la frontera con Turqu铆a, parec铆a haber menos puestos de control y patrullas militares. Los rebeldes intentaron emboscar a las fuerzas del r茅gimen pero, aparentemente, con un efecto limitado. La operaci贸n m谩s exitosa fue la de Jabal al-Zawiya, donde un convoy fue obligado volver con aproximadamente media docena de soldados muertos o heridos.
En los residentes de esta regi贸n en el norte de Siria, el 谩nimo que prevalec铆a era el de incertidumbre. Hab铆an o铆do sobre los ataques a茅reos en Alepo y circulaban rumores sobre que se hab铆an usado armas qu铆micas. Tambi茅n exist铆a el temor, que tanto ellos como los combatientes titubeaban en expresar, de que el r茅gimen todav铆a era muy fuerte, y pod铆a prevalecer como lo hab铆a hecho en Damasco, a pesar del atentado que mat贸 a cuatro de los asesores m谩s cercanos de Assad, y a pesar de que los rebeldes hayan tomado distritos en la capital.
Si el gobierno gana este 煤ltimo round, el temor es que se venguen en la provincias de Alepo y de Idlib. Hania Um Khazali, de 56 a帽os, perdi贸 a un primo y un cu帽ado a manos de los Shabiha, la milicia de la comunidad alawita de donde proviene la elite del pa铆s, y que ha sido acusada de algunas de las peores atrocidades en el conflicto. Su preocupaci贸n ahora es por su marido Abdulbakr y su hijo Abdusalem de 22 a帽os, ya que ambos se dirig铆an al frente. Hablando en su hogar en Bishmarun, Um Khazali dijo: "¿C贸mo pod铆a pararlos? Dec铆an que iban a liberar al pa铆s. Tuvimos al ej茅rcito y los Shabiha estuvieron aqu铆 en el pasado, asesinaron y arrestaron a gente. Espero que no vuelvan nunca, pero tenemos que estar preparados en caso de que lo hagan".
Um Khazali y sus tres hijas se mudar谩n con parientes a un pueblo cercano en caso de una emergencia. El sistema de apoyo tradicional por la extensi贸n de la familia y la comunidad ha resultado muy 煤til en este momento de conflicto. Estaban cuidando a Manu Mohammed Qasim, de unos 20 a帽os, viuda con un hijo de cuatro y una hija de seis. La familia m谩s cercana de Qasim ya se hab铆a ido a un campo de refugiados en Turqu铆a cuando muri贸 su marido Zaied. Sentada con el perfil de su hija tap谩ndole el rostro, la joven dijo que no sab铆a cu谩ndo iba a ver a su familia nuevamente: "Cuando esto termine, quiz谩s ellos vuelvan. Hemos hablado de que yo vaya para all谩, pero el camino es muy duro y peligroso. No me puedo arriesgar con los ni帽os. Est谩n muy alterados con la muerte de su padre, se asustan muy f谩cilmente ahora. Anoche estaban llorando mucho por el ruido de las bombas".
El da帽o para las familias debido al conflicto en la regi贸n es muy grande. El pueblo de Basheria fue bombardeado por tanques y luego, seg煤n la gente local, lleg贸 una banda de Shabiha disparando indiscriminadamente, saqueando y quemando sus hogares. Una mujer, Salma, ten铆a un arma apuntando a la cabeza de su hijo mientras ped铆a saber el paradero de su marido. Ella hab铆a huido al hogar de su hermano en otro pueblo y volvi贸 para encontrar que su casa hab铆a sido incendiada.
Amira y Abdul Khader perdieron a su hijo de 15 a帽os, Ali Ismael, en un ataque, cuando recibi贸 un tiro en el cuello en el momento en que, por temor a ser arrestado, trat贸 de correr hacia un bosque. Durante los siguientes setenta d铆as la familia se qued贸 en el pueblo, con el temor de que cualquier movimiento pudiera provocar que los soldados de una base militar cercana abrieran fuego. Se negaron a abandonar la casa, qued谩ndose en las pocas habitaciones que no est谩n muy da帽adas. Reconstruir谩n, dicen, cuando termine la lucha.
*The Independent. Traducci贸n de Celita Doyhamb茅h猫re
