Bruselas observará con atención el resultado de esta consulta, después de haber criticado a mediados de julio los métodos de la Unión Social Liberal (USL), del primer ministro Victor Ponta, para facilitar la destitución del presidente.
La suerte de Basescu, de 60 años, en el cargo desde hace ocho años y ahora suspendido, depende sobre todo del índice de participación. El referéndum sólo será válido si más de la mitad de los 18,3 millones de electores convocados acude a las urnas.
Tres horas después de comenzada la votación, el índice de participación alcanzaba un 9%, un nivel comparable al registrado en las elecciones locales de junio (donde la participación final llegó al 56,39%).
Basescu, une ex capitán de la marina, ya superó la prueba de un primer referéndum de destitución en 2007, pero vio desplomarse su popularidad después de una serie de medidas draconianas de austeridad aplicadas en 2010.
El presidente interino, Crin Antonescu, uno de los líderes de la USL, llamó a los rumanos a votar masivamente, la única manera, según él, de "instaurar una democracia sólida".
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| El actual presidente, Traian Basescu |
Invocando casi los mismos argumentos, Basescu invitó a los electores a permanecer en sus casas, mientras que sus partidarios llamaron a boicotear la votación para no dar legitimidad a lo que calificaron de "golpe".
Respondiendo a sus adversarios, que lo acusan de "agarrarse al poder" ignorando la voluntad de la mayoría de los rumanos, Basescu aseguró que "si el índice de participación llegaba a más o menos al 48 ó 49% y que la diferencia (entre el 'si' y el 'no') era muy grande, no tendré otra solución que renovar mi propuesta de reducir mi mandato a cambio de una revisión de la Constitución". Esta revisión debería culminar en la instauración de un Parlamento unicameral y en la reducción en un tercio del número de escaños, una propuesta masivamente apoyada en un referéndum en 2009.
La apertura de los 18.200 colegios electorales duró más de cuatro horas y en muchos lugares pequeños grupos de personas, en su mayoría mayores, se apresuraban temprano por la mañana para cumplir su deber electoral.
En un país donde la polarización ha llegado al extremo, numerosos periodistas mostraron abiertamente su posición con titulares similares ("Por qué voy a votar" o "Por qué no voy a votar").
"Por primera vez, los rumanos tendrán la ocasión de salvar el país, no con las armas en la mano, sino con la cerveza en la mano", ironizó el editorialista del periódico Gandul, Christian Tudor Popescu. Según el periodista, tanto un simpatizante de Basescu que beba una cerveza en lugar de ir a votar como un partidario de la USL "a quien le pagaron la cerveza como recompensa por su voto", pensarán haber cumplido con su deber con su país.
En un tono más serio, Dan Turturica escribe en Romania Libera que si el país no respeta las reglas democráticas, corre el riesgo de encontrarse en "tierra de nadie (...), marginalizada dentro de la UE y alejada de los inversores".
Los primeros resultados oficiales sólo se conocerán el lunes.















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