OPINI脫N de Teodoro Renter铆a Arr贸yave
En los insondables momentos de la muerte, hay ocasiones que esos instantes supremos nos dejan un mensaje de vida, es el caso del decano del periodismo mexicano, profesor Alfredo Ruiz del R铆o, quien entr贸 en tan hermosa situaci贸n a la eternidad a escasos dos a帽os 9 meses de cumplir su centenario.
“¡Se acab贸 la grabaci贸n!” fueron las ultimas palabras del m谩s que colega, hermano, como nos trataba. Poco antes, Alfredo que vivi贸 lucido sus m谩s de 97 a帽os, cumplidos el pasado 24 de abril, despertaba en sus 煤ltimos sue帽os anteriores a la partida f铆sica, para expresar: “estamos listos a grabar”, y luego, “ya estamos en plena grabaci贸n”.
Luego vino la frase postrera que es testimonio de un hombre del medio, que de acuerdo a lo que siempre pregon贸, dej贸 un mensaje de vida, de entrega plena al trabajo de la comunicaci贸n.
Muchos a帽os compusimos y constantemente renovamos una amistad que supero la unidad gremial para hacerse familiar. Tres parejas nos reun铆amos cotidianamente para el disfrute de la charla amena, culta y comprometida; de la deliciosa comida, y del buen vino. Alfredo Ruiz del R铆o y su esposa Araceli, Ra煤l Dur谩n C谩rdenas y su esposa Lupita, Silvia y el Autor, desgraciadamente los tres primeros ya partieron, el fallecimiento de Araceli nos hizo cancelar esas reuniones.
Eso no quiere decir que nos distanci谩ramos, siempre mantuvimos la hermandad con ese comunicador que se inici贸 en 1931, en la XEB del “Buen Tono” y despu茅s de recorrer un sinf铆n de medios, en otros, Canal 5, Canal 2, Canal4, Canal 13, Ovaciones, El Universal, La Prensa y su peri贸dico Ultima Hora, termin贸 en la misma radiodifusora, la XEB, pero ahora del Instituto Mexicano de la Radio.
Siempre luchador por la unidad gremial, fue fundador de la Asociaci贸n Mexicana de Periodistas de Radio y Televisi贸n, AMPRyT, a invitaci贸n nuestra ingres贸 en 1979 al Club Primera Plan, particip贸 en la fundaci贸n de la Federaci贸n de Asociaciones de Periodistas Mexicanos, FAPERMEX, y en consecuencia fue miembro de la Federaci贸n Latinoamericana de Periodistas, FELAP.
A su edad, en la m谩s reciente entrega de Premios de la Asociaci贸n Nacional de Locutores de M茅xico, Alfredo Ruiz del R铆o pronunci贸 un s贸lido discurso, lleno de a帽oranzas; siempre en sus intervenciones hac铆a gala de su gran memoria. Hace unos meses, en una conversaci贸n telef贸nica, con malicia y muy risue帽o, nos comento: “c贸mo ves, ya son 96 a帽os y aqu铆 sigo en esta tierra bendita”, en la brega diaria del periodismo que nunca dej贸.
Se nos fue el decano. Lo acompa帽amos hasta su 煤ltima morada, la cripta familiar en el pante贸n Franc茅s de San Joaqu铆n. Un sepelio con todo el rito antiguo, la carroza a vuelta de rueda y todos los dolientes atr谩s, a pie, hasta el lugar de su descanso eterno.
Nuestro saludo, nuestra solidaridad en su dolor que compartimos a sus hijos, Jorge Alfredo, Alejandro, Mario Alberto, Alfonso, Carmen y Araceli, a su decena de nietos y a sus dos bisnietas. A todos sus dem谩s familiares y amigos.
Su primog茅nito, Jorge Alfredo, fue el encargado de decir al pie de su tumba la oraci贸n f煤nebre, la cual remat贸 con esta frase que la hacemos nuestra: “mucho lo extra帽aremos, mucho lo lloraremos y por siempre los hemos de querer”.
En los insondables momentos de la muerte, hay ocasiones que esos instantes supremos nos dejan un mensaje de vida, es el caso del decano del periodismo mexicano, profesor Alfredo Ruiz del R铆o, quien entr贸 en tan hermosa situaci贸n a la eternidad a escasos dos a帽os 9 meses de cumplir su centenario.
“¡Se acab贸 la grabaci贸n!” fueron las ultimas palabras del m谩s que colega, hermano, como nos trataba. Poco antes, Alfredo que vivi贸 lucido sus m谩s de 97 a帽os, cumplidos el pasado 24 de abril, despertaba en sus 煤ltimos sue帽os anteriores a la partida f铆sica, para expresar: “estamos listos a grabar”, y luego, “ya estamos en plena grabaci贸n”.
Luego vino la frase postrera que es testimonio de un hombre del medio, que de acuerdo a lo que siempre pregon贸, dej贸 un mensaje de vida, de entrega plena al trabajo de la comunicaci贸n.
Muchos a帽os compusimos y constantemente renovamos una amistad que supero la unidad gremial para hacerse familiar. Tres parejas nos reun铆amos cotidianamente para el disfrute de la charla amena, culta y comprometida; de la deliciosa comida, y del buen vino. Alfredo Ruiz del R铆o y su esposa Araceli, Ra煤l Dur谩n C谩rdenas y su esposa Lupita, Silvia y el Autor, desgraciadamente los tres primeros ya partieron, el fallecimiento de Araceli nos hizo cancelar esas reuniones.
Eso no quiere decir que nos distanci谩ramos, siempre mantuvimos la hermandad con ese comunicador que se inici贸 en 1931, en la XEB del “Buen Tono” y despu茅s de recorrer un sinf铆n de medios, en otros, Canal 5, Canal 2, Canal4, Canal 13, Ovaciones, El Universal, La Prensa y su peri贸dico Ultima Hora, termin贸 en la misma radiodifusora, la XEB, pero ahora del Instituto Mexicano de la Radio.
Siempre luchador por la unidad gremial, fue fundador de la Asociaci贸n Mexicana de Periodistas de Radio y Televisi贸n, AMPRyT, a invitaci贸n nuestra ingres贸 en 1979 al Club Primera Plan, particip贸 en la fundaci贸n de la Federaci贸n de Asociaciones de Periodistas Mexicanos, FAPERMEX, y en consecuencia fue miembro de la Federaci贸n Latinoamericana de Periodistas, FELAP.
A su edad, en la m谩s reciente entrega de Premios de la Asociaci贸n Nacional de Locutores de M茅xico, Alfredo Ruiz del R铆o pronunci贸 un s贸lido discurso, lleno de a帽oranzas; siempre en sus intervenciones hac铆a gala de su gran memoria. Hace unos meses, en una conversaci贸n telef贸nica, con malicia y muy risue帽o, nos comento: “c贸mo ves, ya son 96 a帽os y aqu铆 sigo en esta tierra bendita”, en la brega diaria del periodismo que nunca dej贸.
Se nos fue el decano. Lo acompa帽amos hasta su 煤ltima morada, la cripta familiar en el pante贸n Franc茅s de San Joaqu铆n. Un sepelio con todo el rito antiguo, la carroza a vuelta de rueda y todos los dolientes atr谩s, a pie, hasta el lugar de su descanso eterno.
Nuestro saludo, nuestra solidaridad en su dolor que compartimos a sus hijos, Jorge Alfredo, Alejandro, Mario Alberto, Alfonso, Carmen y Araceli, a su decena de nietos y a sus dos bisnietas. A todos sus dem谩s familiares y amigos.
Su primog茅nito, Jorge Alfredo, fue el encargado de decir al pie de su tumba la oraci贸n f煤nebre, la cual remat贸 con esta frase que la hacemos nuestra: “mucho lo extra帽aremos, mucho lo lloraremos y por siempre los hemos de querer”.
