JOSÉ LUIS CENTELLA GÓMEZ, Secretario General del PCE y Portavoz del grupo parlamentario de la izquierda plural
Hace cuatro años, en su IX Asamblea Federal, Izquierda Unida se jugaba su propia existencia. Era imprescindible determinar bien la coyuntura sobre la construcción del discurso político. Por ello, desde el llamado Documento de los Cien, defendimos que la contradicción fundamental estaba en la confrontación capital/trabajo y que la crisis determinaría la política en mucho tiempo.
Ahora, la X Asamblea Federal de IU se presenta como una oportunidad para dar respuesta al reto de la Izquierda en estos momentos clave de la lucha de clases, en la que el capitalismo del siglo XXI, el especulativo, a través de sus brazos, el armado, con la OTAN, el político, con los partidos de la derecha autoritaria, y el social, desde los movimientos anti-política, trata de consolidar su dominio ideológico imponiendo un nuevo modelo de relaciones sociales y laborales sustentado en un nuevo sistema institucional, que dé soporte constitucional a una nueva correlación de fuerzas.
El capital especulativo está tratando de construir una nueva sociedad que supere a la surgida de los procesos revolucionarios del siglo XIX y primera mitad del XX, una nueva sociedad donde ya no les sirve su democracia representativa, su pacto social y su esquema de alternancia de partidos dentro del sistema.
En este nuevo sistema que se pretende imponer, los derechos no existen, la vivienda, el trabajo, la sanidad, la educación, etc., deben administrarse como negocios sobre la base de la rentabilidad económica porque no existen servicios públicos, sino oportunidades para el negocio por lo que la liberalización debe ser lo más amplia posible y las relaciones laborales deben de estar desregularizadas.
Para facilitar el avance en este objetivo hay que separar a la población de la política, para ello los partidos políticos son desautorizados todos por igual, los sindicatos difamados, las movilizaciones convertidas en problemas de orden público y hasta las organizaciones empresariales deben de ser desarticuladas para que sea el capital especulativo a través de sus terminales quienes impongan sus decisiones directamente, sin intermediarios, con la mínima contestación posible.
En este marco, el retroceso de la situación de la mujer es un elemento ideológico de primer orden para recuperar el control de la familia tradicional como instrumento al servicio de la ideología dominante.
Al mismo tiempo es necesario difuminar las caras de los culpables de la crisis, ahora se culpabiliza a la ciudadanía a los que se nos dice que hemos vivido por encima de nuestras posibilidades, cambian el significado de la palabra austeridad que debería significar una gestión adecuada y sin excesos de los recursos públicos para cumplir con las necesidades de la sociedad, tratan de convertir la austeridad en la justificación de recortes y eliminación de derechos sociales.
En la misma lógica, la culpa de la banca en la crisis, es cambiada por la criminalización Ayuntamientos y Autonomías para recuperar un Estado centralista, mas fácil de controlar, el objetivo de esta ofensiva ideológica de la derecha es rompe la acumulación de fuerzas que empezaba a producirse contra el bipartidismo y los causantes directos de crisis.
Por lo tanto cada vez está más claro que el capital especulativo, la derecha política y económica tienen un proyecto de sociedad, un proyecto que tratan de desarrollar de una forma suave para evitar respuestas, intentando ganar batallas sin plantar cara, para, una vez conseguido el dominio ideológico dar el golpe de gracia, situar fuera del sistema a las fuerzas que lo cuestionen, utilizar todos los instrumentos que se han ido construyendo estos años para que la nueva dictadura entre sin violencia, aunque a la hora de la verdad aparecerá la fuerza (ya está apareciendo), toda la violencia institucional que sea necesaria para mantener su dictadura.
El capital está realizando por una parte un proceso constituyente que configure una nueva realidad social e institucional y por otra modificando todas las leyes para hacer más fácil la represión y criminalización de la movilización. Utiliza la crisis como situación que lo justifica todo, si terrorismo es crear unas condiciones de terror para que la ciudadanía justifique situaciones que en normalidad nunca justificaría, tenemos que concluir que la crisis forma parte del terrorismo del capital que le sirve de justificación para toda una serie de medidas, laborales, económicas, sociales, policiales e institucionales que en otras condiciones no podría imponer.
En España, la Constitución de 1978 le está resultado pequeña al capital, a la derecha para sus intereses, esta Constitución a pesar de sus debilidades, de dar soporte a la monarquía, tiene potencialidades que desarrolladas podrían significar avances sociales e institucionales que deben ser eliminados y sustituidos por una nueva legislación que permita asentar el dominio del capital sobre la economía y la sociedad, por eso la derecha rompe primero el llamado consenso constitucional y luego se lanza hacia una operación de cambio de la Constitución por la puerta falsa, porque no le interesa el debate, porque de lo que se trata es de que el terror que provoca la situación de crisis en la que viven millones de personas, les permita construir una nueva realidad constitucional con el menos coste posible.
En este marco, la cuestión es que la izquierda supere debates testimoniales, vacíos de contenido y seamos capaces de construir un proyecto que confronte con el que el capital especulativo trata de imponer. Dar la batalla de las ideas para que la mayoría real de la ciudadanía, la que sufre la crisis, se constituya en mayoría social y política motor del cambio necesario para construir una salida social, democrática a la crisis en el camino de avanzar hacia el Socialismo en este siglo XXI.
Por ello es importante que denunciemos las intenciones de la derecha de desarrollar cambios sin abrir un proceso constituyente, y exigir que se abra ese proceso CONSTITUYENTE con transparencia, con la participación directa de la ciudadanía que se pretende excluir. En este sentido, una de las cuestiones claves que debemos situar sobre la mesa es determinar dónde reside la soberanía de este proceso constituyente ya en marcha, la derecha la esta residenciando en la troika europea que obliga a tomar decisiones sin control democrático, por ello nosotros tenemos que reclamar un proceso constituyente donde la soberanía resida en el pueblo, con la más amplia participación posible.
Impulsar un movimiento en el que la ciudadanía reclame el protagonismo en este momento, es fundamental, pero ganar la hegemonía en este proceso también lo es porque la derecha ideológica nos está disputando la hegemonía en nuestro mismo terreno, en el de las capas populares, y lo hace porque quiere poner a la mayoría de la población en favor de una salida tecnócrata, anti-política de la crisis
Construir esta alternativa es la clave en estos momentos, una alternativa en la que debemos conseguir la hegemonía para las capas populares, para la clase trabajadora, y desde esa hegemonía avanzar hacia las más amplias alianzas con quienes están siendo castigados por la crisis.
Debemos construir la alternativa, democrática, federal, anticapitalista, republicana que confronte con el plan antidemocrático, centralista, reaccionario que está defendiendo el PP como brazo político del capitalismo especulativo, este debe ser el objetivo político de la X Asamblea Federal de IU, cómo llenar de contenido, cultural y social a nuestra propuesta y desde ella, cómo ampliar las alianzas sociales y políticas para ganar esta fase de la lucha de clases, en la que no podemos olvidar el marco europeo y el internacional.
Surge así la necesidad de recuperar, en primer lugar, la democracia, comenzando por revertir la prioridad que ahora se le ha dado a los mercados y romper con la trampa de la deuda, obligando al sector financiero español a cargar con sus propios errores. Se requieren luchas y reformas que sitúen al Estado bajo el control directo de la ciudadanía y permitan iniciativas de democracia directa y participativa que rescaten lo público de los “mercados”. Aquí la reivindicación republicana y los proyectos constituyentes deben conectar tanto con la resistencia a los recortes como con las demandas de “democracia real ya”.
El problema de la construcción europea, frente a una integración europea antidemocrática y neoliberal hay que oponer un proyecto de integración democrática y cooperativa. Desde la capacidad de maniobra de los Estados y a partir de los núcleos de resistencia que se van construyendo en la oposición a la austeridad y a la salida neoliberal a la crisis se puede plantear, al estilo de lo que se trabaja en América Latina, una integración cooperativa, con intercambios planificados y un sistema monetario y financiero controlado democráticamente.
Construir un bloque democrático para una salida social a la crisis, en España y en Europa, para ello la prioridad debe ser construir la alianza social capaz de imponer una salida democrática a la crisis, salida que se puede expresar como “rescatar a las personas y a los servicios públicos, no a los bancos”. Esta alianza deberá enfrentarse con la previsible intervención de nuestro país por los poderes económicos europeos, bien con el disfraz de un “gobierno de salvación nacional” o con una dictadura tecnocrática descarada. Deberá cuestionar los bloqueos legales, institucionales y jurídicos que posibilitan las políticas de austeridad empezando por la estabilidad presupuestaria y siguiendo por las reglas del juego de la UE: libre circulación de capitales, prohibición de financiación a través del Banco Central, etc.
Por último, no podemos olvidar que en este momento hay que tener presente que el debate organizativo debe acompañar el debate político y plantear instrumentos de participación, de implicación de la ciudadanía en la política, porque frente a los que quieren situar a la mayoría de la población contra la política y los políticos, nuestro reto es conseguir la máxima participación. Ante el reto de cómo organizar a los afectados por la crisis, debemos de dar un paso más en la CONVOCATORIA SOCIAL, hacia la coordinación con el Movimiento Sindical y los Movimientos Sociales, en un amplio de PROYECTO DE SOCIEDAD, y hacerlo desde la voluntad de que mayoría social que nuestras propuestas representan vayan ganando también a la mayoría real de la población. Esta propuesta debe ser objeto de una reflexión amplia y colectiva en el marco de la X Asamblea de IU.
