OPINIÓN de Federico Mayor Zaragoza
¿Recuerdan el efecto que tenía en Wallstreet la sonrisa del impenetrable señor Alan Greenspan? Serio, bajaban las acciones. Sonrisa, subidas proporcionales a la amplitud de la comisura de sus labios…
El resultado, como era previsible, no fue nada bueno: la catástrofe de 2008.
Ahora, en Europa, dependemos, para las fluctuaciones de nuestros valores bursátiles, y el tenor de las primas de riesgo de la simple palabra o gesto del señor Mario Draghi, Presidente del Banco Central Europeo.
El BCE “vende” a los bancos nacionales al 1%, que luego “compran” deuda española a un interés muy superior. Es intolerable.
Exigimos cambios radicales y no queremos que se conduzca la economía europea y española a base de “gestos” sino con actos bien fundamentados.
¡Ya está bien de disparates!
¿Recuerdan el efecto que tenía en Wallstreet la sonrisa del impenetrable señor Alan Greenspan? Serio, bajaban las acciones. Sonrisa, subidas proporcionales a la amplitud de la comisura de sus labios…
El resultado, como era previsible, no fue nada bueno: la catástrofe de 2008.
Ahora, en Europa, dependemos, para las fluctuaciones de nuestros valores bursátiles, y el tenor de las primas de riesgo de la simple palabra o gesto del señor Mario Draghi, Presidente del Banco Central Europeo.
El BCE “vende” a los bancos nacionales al 1%, que luego “compran” deuda española a un interés muy superior. Es intolerable.
Exigimos cambios radicales y no queremos que se conduzca la economía europea y española a base de “gestos” sino con actos bien fundamentados.
¡Ya está bien de disparates!
