OPINI脫N de 脕lvaro Cuadra
Le debemos a Balzac, el ambicioso proyecto de escribir m谩s de cien novelas que retratasen su 茅poca. Inspirado en la Divina comedia de Dante, le otorg贸 un giro humano, es decir, hist贸rico y social a la cuesti贸n. As铆, como un modo de pagar sus deudas financieras, emprendi贸 la ardua tarea de escribir La comedia humanae n una retah铆la de narraciones sobre los temas m谩s diversos de la sociedad francesa de su 茅poca.
En la actualidad, la temeraria empresa de mostrar la comedia humana recae, desde luego, en los medios de comunicaci贸n diseminados por todo el planeta. Para ser todav铆a m谩s precisos, habr铆a que decir que la narraci贸n de la comedia no ata帽e, tan solo, a las novelas de gran tiraje o a sesudos ensayos filos贸ficos sino que se extiende a la riqueza del registro audiovisual. Hoy asistimos al espect谩culo del mundo dispuesto gracias a refinadas tecnolog铆as audiovisuales: el cine y la televisi贸n escenifican para nosotros los pormenores de algo parecido a lo que so帽贸 Balzac en la primera mitad del siglo XIX.
Al observar la Ceremonia de Apertura de los Juegos Ol铆mpicos en Londres 2012, advertimos c贸mo las referencias para el p煤blico no son, y no podr铆an ser, otra cosa que 铆conos cinematogr谩ficos y televisivos. Cuando m谩s de media humanidad observa en sus pantallas la figura del agente secreto brit谩nico James Bond, 007, o las sandeces protagonizadas por Mr. Bean, es claro que se apela a la memoria sedimentada por la llamada cultura de masas, esto es, al imaginario secularizado por las im谩genes del “starsystem”ingl茅s.
Los megaeventos, como es el caso, aseguran su alto rating, poniendo en escena aquello que toda la industria del “entertainment” ha convertido en cultura para las masas. Sea que se trate del itinerario hist贸rico visual de Gran Breta帽a o de tal o cual estrella de la m煤sica “Pop”, lo cierto es que se reconstruye para la fruici贸n del p煤blico planetario aquello que podr铆amos denominar “Cultura Global”. La comedia humana del siglo XXI fluye por las redes simb贸licas de la “H铆per industria cultural”, desplegando el clich茅 de lo brit谩nico.
En este espect谩culo, en que Su Majestad salta en paraca铆das desde un helic贸ptero (humor brit谩nico), hay tambi茅n grandes olvidos. Por de pronto, habr铆a que recordar como hitos bochornosos Las Malvinas, Irlanda del Norte, Irak y otros lamentables episodios, s贸lo para recordar los m谩s recientes. En la comedia humana que se nos cuenta d铆a a d铆a se construye un relato del presente que no se ajusta a la Historia. La verdad es que no se trata de ning煤n descubrimiento, ya Balzac escribi贸 que “Todo poder es una conspiraci贸n permanente”.Acaso, la 煤nica novedad radique en que, en una sociedad “mediatizada”, el mundo entero se convierte en un rinc贸n de provincia.
- 脕lvaro Cuadra es investigador y docente de la Escuela Latinoamericana de Postgrados. ELAP. ARENA P脷BLICA. Plataforma de Opini贸n. Universidad de Arte y Ciencias Sociales. ARCIS.
Le debemos a Balzac, el ambicioso proyecto de escribir m谩s de cien novelas que retratasen su 茅poca. Inspirado en la Divina comedia de Dante, le otorg贸 un giro humano, es decir, hist贸rico y social a la cuesti贸n. As铆, como un modo de pagar sus deudas financieras, emprendi贸 la ardua tarea de escribir La comedia humanae n una retah铆la de narraciones sobre los temas m谩s diversos de la sociedad francesa de su 茅poca.
En la actualidad, la temeraria empresa de mostrar la comedia humana recae, desde luego, en los medios de comunicaci贸n diseminados por todo el planeta. Para ser todav铆a m谩s precisos, habr铆a que decir que la narraci贸n de la comedia no ata帽e, tan solo, a las novelas de gran tiraje o a sesudos ensayos filos贸ficos sino que se extiende a la riqueza del registro audiovisual. Hoy asistimos al espect谩culo del mundo dispuesto gracias a refinadas tecnolog铆as audiovisuales: el cine y la televisi贸n escenifican para nosotros los pormenores de algo parecido a lo que so帽贸 Balzac en la primera mitad del siglo XIX.
Al observar la Ceremonia de Apertura de los Juegos Ol铆mpicos en Londres 2012, advertimos c贸mo las referencias para el p煤blico no son, y no podr铆an ser, otra cosa que 铆conos cinematogr谩ficos y televisivos. Cuando m谩s de media humanidad observa en sus pantallas la figura del agente secreto brit谩nico James Bond, 007, o las sandeces protagonizadas por Mr. Bean, es claro que se apela a la memoria sedimentada por la llamada cultura de masas, esto es, al imaginario secularizado por las im谩genes del “starsystem”ingl茅s.
Los megaeventos, como es el caso, aseguran su alto rating, poniendo en escena aquello que toda la industria del “entertainment” ha convertido en cultura para las masas. Sea que se trate del itinerario hist贸rico visual de Gran Breta帽a o de tal o cual estrella de la m煤sica “Pop”, lo cierto es que se reconstruye para la fruici贸n del p煤blico planetario aquello que podr铆amos denominar “Cultura Global”. La comedia humana del siglo XXI fluye por las redes simb贸licas de la “H铆per industria cultural”, desplegando el clich茅 de lo brit谩nico.
En este espect谩culo, en que Su Majestad salta en paraca铆das desde un helic贸ptero (humor brit谩nico), hay tambi茅n grandes olvidos. Por de pronto, habr铆a que recordar como hitos bochornosos Las Malvinas, Irlanda del Norte, Irak y otros lamentables episodios, s贸lo para recordar los m谩s recientes. En la comedia humana que se nos cuenta d铆a a d铆a se construye un relato del presente que no se ajusta a la Historia. La verdad es que no se trata de ning煤n descubrimiento, ya Balzac escribi贸 que “Todo poder es una conspiraci贸n permanente”.Acaso, la 煤nica novedad radique en que, en una sociedad “mediatizada”, el mundo entero se convierte en un rinc贸n de provincia.
- 脕lvaro Cuadra es investigador y docente de la Escuela Latinoamericana de Postgrados. ELAP. ARENA P脷BLICA. Plataforma de Opini贸n. Universidad de Arte y Ciencias Sociales. ARCIS.
