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La sonrisa de la virgen

OPINI脫N de Rafael Fernando Navarro   

La sonrisa es el escalofr铆o venial de la ternura. El alma se apoya en los labios para saludar al mundo y el mundo lanza un brindis al tendido de la alegr铆a. La sonrisa es el primer beso de complicidad entre dos cuerpos que se desean, entre dos caricias que se funden, entre dos r铆os con vocaci贸n de mar.

No me seduce la carcajada. Es como un terremoto interior que alborota la sangre, que disloca el coraz贸n, que desordena la arboleda de las venas. Prefiero entre las manos la sonrisa temblorosa como un reci茅n nacido.

La ministra F谩tima B谩帽ez no sonr铆e nunca. Es nuestra se帽ora de la carcajada. Crujiente su carcajada cuando anuncia una reforma laboral para crear empleo y resulta que fabrica parados. Cuando Arenas pierde las elecciones andaluzas y ella zapatea una carcajada con tacones de aguja. Los trabajadores pueden ser tratados con la dureza de quien golpea una pelota de golf, se les puede despedir porque el empresario adivina los beneficios del futuro pero los convierte en p茅rdidas, porque sobran los jueces para dictaminar derecho en mano, porque los ERES son una cifra rom谩ntica, porque Laponia es un nuevo pol铆gono industrial con piscina, campo de tiro y tenis-pantal贸n-camisa-lacoste, porque cuatrocientos euros son demasiado lujo y no es bueno ver a un parado en una boutique calvin klein, porque ella sabe que muchos no buscan trabajo porque algunos emplean los cuatrocientos euros en chalets de La Moraleja, porque muchos tienen padres con pensiones de quinientos cincuenta euros que dan para jam贸n varias jotas para el hijo, la nuera y el beb茅 mal acostumbrado a varios biberones diarios. F谩tima es austera en todo menos en la carcajada. Espa帽a es para ella una carcajada soleada de turistas a los que el ministro Soria atrae porque sabe que en el Caribe las playas son propiedad privada de los mosquitos. Se carcajea cuando la ni帽a Fabra aspira a que se jodan los que sufren los recortes y sobre todo si son parados. Los diputados aplauden a Rajoy cuando hace reformas que algunos malintencionados llaman recortes, la ni帽a Fabra blasfema y a F谩tima se le vuelve borbotones el alma y se le hace faralaes la cintura.

F谩tima estuvo en el Roc铆o. Salt贸 la verja tal vez. De inc贸gnito y sin escolta, olvidado el twiter para que jueguen sus hijos mientras los socialistas la calumnian y empata con Monago-presidente-pata-negra-extreme帽o. No s茅 si a caballo, amazona con zajones y sombrero de ala ancha. Pero estuvo y se lo dijo de virgen a virgen-roc铆o-cova-de-iria: Espa帽a va bien, que ya lo confirm贸 Aznar en otro tiempo. Espa帽a saldr谩 ma帽ana de la crisis, pasado ma帽ana lo m谩s tarde. Y bajar谩n los impuestos, bajar谩 el IVA, subir谩n las pensiones para que los viejos bailen en Ibiza y se fumen un porro a la salud de los bancos y banqueros, y no habr谩 parados y la sanidad se habr谩 olvidado de Ana Mato y el c谩ncer ser谩 una flor entre los pechos hermosos de la giralda.

Y al Roc铆o “chico” se fue Rajoy y descubri贸 que tenemos alma. Todos tenemos alma, hasta los parados, auque algunos la cambiaron por un bollo con aceite o manteca color谩. Y Rajoy se puso metaf铆sico y descubri贸 lo bonito que es ocuparse del alma despreciando la langosta en la que tanto piensan los pobres. Merkel, Rato, De Guindos, Montoro est谩n obsesionados con el PIB, la prima de riesgo, la agencias y por eso se quedan sin tocar lo bonito de la existencia.


Rajoy volvi贸 a su monasterio de La Moncloa, guard贸 sus manos en la anchura de sus mangas trapenses y se enfund贸 en el silencio gregoriano bajo la c煤pula sixtina de su mayor铆a absoluta.


F谩tima apostat贸 de la sonrisa y se subi贸 a la noria gigante de la carcajada antimariana. La sonrisa de la Virgen se olvid贸 m谩s all谩s de la verja rociera.

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