OPINI脫N de Juan Gelman
El se帽or Alan Schreiber, director ejecutivo de la Comisi贸n de Esp谩rragos en Eltopia, estado de Washington, estaba algo desesperado. Corr铆a fines de junio y no hab铆a razones para ello: el tiempo favorec铆a la cantidad y calidad de la cosecha, la demanda segu铆a alta, los precios tambi茅n. Pero hab铆a que recoger los esp谩rragos y “no pudimos encontrar la gente para hacerlo”, declar贸 a The Seattle Times (//seattletimes.nwsource.com, 29-6-12). “Creo que estamos todos aterrorizados”, agreg贸 B. J. Thurlby, presidente de la Comisi贸n de Frutas del estado de Washington. Se refiri贸 as铆 a las plantaciones de cerezas: “¿Podremos levantar la cosecha? Es una cuesti贸n de mil millones de d贸lares”.
Deber铆an quejarse a Obama, que en los dos primeros a帽os de su gobierno deport贸 a un 30 por ciento m谩s de inmigrantes indocumentados que su antecesor en el mismo per铆odo.
El 73 por ciento de ellos, mexicanos.
California y otros estados padecen el mismo mal: la falta de mano de obra rural, siempre, o casi, integrada por inmigrantes indocumentados, latinoamericanos en general y mexicanos en particular. Georgia aprob贸 el a帽o pasado una ley que criminaliza al inmigrante sin papeles: la polic铆a puede detener a cualquiera que le parezca sospechoso aunque no haya cometido delito alguno (//actualidad.rt.com, 4-3-11). Muchos se fueron del estado y a su gobernador, el republicano Nathan Deal, no se le ocurri贸 idea mejor que reemplazarlos con los presos. El plan no fue muy exitoso: no pocos prefer铆an volver a la c谩rcel por la tarde y “los granjeros perdieron millones de d贸lares por lo no cosechado que se pudr铆a en el campo” (//thinkprogress.org, 19-4-2012).
Impera en Carolina del Sur una ley que obliga a los empresarios a verificar la situaci贸n legal de los extranjeros que emplean, pero hay indocumentados que nada tienen que temer: la ley no se aplica a obreros rurales, amas de llave y nodrizas (//latino.foxnews.com, 19-3-12), en fin, lo que necesitan los amos.
La periodista Tracie McMillan investig贸 las condiciones del trabajo en el campo para su libro The American Way of Eating (Scribner, Nueva York, 2012) y cosech贸 duraznos y ajos en completo anonimato. Quer铆a “entender la l贸gica interna que gobierna el movimiento de cada manzana y cada calabac铆n... hasta que terminan en los platos de nuestra cena”. Pag贸 la experiencia con meses de recuperaci贸n de la casi inmovilidad de un brazo.
Persiste en EE.UU., como en otros pa铆ses, la misma queja: “Los inmigrantes se roban nuestros empleos”. La Uni贸n de trabajadores agr铆colas lanz贸 en el 2010 la campa帽a “Tomen nuestros trabajos” invitando a los ciudadanos estadounidenses a reemplazar a los indocumentados y conocer as铆 las condiciones en que se desempe帽an (www.ufw.org, 24-6-10). El actor y escritor Stephen Colbert fue uno de los 16 que aceptaron el reto. A pedido de la diputada dem贸crata Zoe Lofgren, rindi贸 testimonio sobre lo que hab铆a experimentado ante el Subcomit茅 jur铆dico de inmigraci贸n, ciudadan铆a y seguridad fronteriza de la C谩mara de Representantes: “Por favor, que no me hagan hacer esto de nuevo. Es realmente duro, realmente. A estas alturas, cada vez que veo una ensalada me corre un sudor fr铆o” (www.youtube.com, 24-9-10).
Colbert manej贸 la iron铆a que en su programa de TV habitualmente asesta a pol铆ticos e instituciones: “La soluci贸n ser铆a que dej谩ramos de comer frutas y verduras... Esto es EE.UU., no quiero que un tomate sea cosechado por un mexicano, quiero que lo coseche un estadounidenses, que lo parta un guatemalteco y que lo sirva un venezolano en un spa donde un chileno me d茅 una brasile帽a”. Regres贸 a la seriedad solicitando que se otorguen m谩s visas a los indocumentados.
Pareciera que el presidente Obama lo escuch贸. Parcialmente. En pleno a帽o electoral, y bajo una lluvia de cr铆ticas de los republicanos, anunci贸 que no se deportar谩 a los indocumentados menores de 30 a帽os que entraron en EE.UU. antes de los 16, no han cometido delitos, estudian o estudiaron o sirvieron dos a帽os en las fuerzas armadas. Deben probar que han vivido sin interrupci贸n en el pa铆s durante cinco a帽os (www.dhs.gov, 15-6-12), dif铆cil para quienes ingresaron sin mostrar pasaporte. El Pew Hispanic Center (PHC) estima que la medida beneficiar谩 a 1,4 mill贸n de indocumentados, pero no es permanente, s贸lo posterga dos a帽os la deportaci贸n.
¿Y los dem谩s? Un estudio del PHC se帽ala que en EE.UU. hay cuatro millones de ni帽os “ilegales” que tiene un padre o una madre sin papeles y que nacieron en EE.UU., de manera que son o debieran ser considerados estadounidenses. Cuando deportan a sus padres tiene que elegir entre volver con ellos o quedarse. Julie Quiroz, a los 12 a帽os, eligi贸 lo 煤ltimo y vive separada de su madre mexicana. “Es muy duro abandonar a la familia”, declar贸 a CNN. Para la familia, tambi茅n.
El se帽or Alan Schreiber, director ejecutivo de la Comisi贸n de Esp谩rragos en Eltopia, estado de Washington, estaba algo desesperado. Corr铆a fines de junio y no hab铆a razones para ello: el tiempo favorec铆a la cantidad y calidad de la cosecha, la demanda segu铆a alta, los precios tambi茅n. Pero hab铆a que recoger los esp谩rragos y “no pudimos encontrar la gente para hacerlo”, declar贸 a The Seattle Times (//seattletimes.nwsource.com, 29-6-12). “Creo que estamos todos aterrorizados”, agreg贸 B. J. Thurlby, presidente de la Comisi贸n de Frutas del estado de Washington. Se refiri贸 as铆 a las plantaciones de cerezas: “¿Podremos levantar la cosecha? Es una cuesti贸n de mil millones de d贸lares”.
Deber铆an quejarse a Obama, que en los dos primeros a帽os de su gobierno deport贸 a un 30 por ciento m谩s de inmigrantes indocumentados que su antecesor en el mismo per铆odo.
El 73 por ciento de ellos, mexicanos.
California y otros estados padecen el mismo mal: la falta de mano de obra rural, siempre, o casi, integrada por inmigrantes indocumentados, latinoamericanos en general y mexicanos en particular. Georgia aprob贸 el a帽o pasado una ley que criminaliza al inmigrante sin papeles: la polic铆a puede detener a cualquiera que le parezca sospechoso aunque no haya cometido delito alguno (//actualidad.rt.com, 4-3-11). Muchos se fueron del estado y a su gobernador, el republicano Nathan Deal, no se le ocurri贸 idea mejor que reemplazarlos con los presos. El plan no fue muy exitoso: no pocos prefer铆an volver a la c谩rcel por la tarde y “los granjeros perdieron millones de d贸lares por lo no cosechado que se pudr铆a en el campo” (//thinkprogress.org, 19-4-2012).
Impera en Carolina del Sur una ley que obliga a los empresarios a verificar la situaci贸n legal de los extranjeros que emplean, pero hay indocumentados que nada tienen que temer: la ley no se aplica a obreros rurales, amas de llave y nodrizas (//latino.foxnews.com, 19-3-12), en fin, lo que necesitan los amos.
La periodista Tracie McMillan investig贸 las condiciones del trabajo en el campo para su libro The American Way of Eating (Scribner, Nueva York, 2012) y cosech贸 duraznos y ajos en completo anonimato. Quer铆a “entender la l贸gica interna que gobierna el movimiento de cada manzana y cada calabac铆n... hasta que terminan en los platos de nuestra cena”. Pag贸 la experiencia con meses de recuperaci贸n de la casi inmovilidad de un brazo.
Persiste en EE.UU., como en otros pa铆ses, la misma queja: “Los inmigrantes se roban nuestros empleos”. La Uni贸n de trabajadores agr铆colas lanz贸 en el 2010 la campa帽a “Tomen nuestros trabajos” invitando a los ciudadanos estadounidenses a reemplazar a los indocumentados y conocer as铆 las condiciones en que se desempe帽an (www.ufw.org, 24-6-10). El actor y escritor Stephen Colbert fue uno de los 16 que aceptaron el reto. A pedido de la diputada dem贸crata Zoe Lofgren, rindi贸 testimonio sobre lo que hab铆a experimentado ante el Subcomit茅 jur铆dico de inmigraci贸n, ciudadan铆a y seguridad fronteriza de la C谩mara de Representantes: “Por favor, que no me hagan hacer esto de nuevo. Es realmente duro, realmente. A estas alturas, cada vez que veo una ensalada me corre un sudor fr铆o” (www.youtube.com, 24-9-10).
Colbert manej贸 la iron铆a que en su programa de TV habitualmente asesta a pol铆ticos e instituciones: “La soluci贸n ser铆a que dej谩ramos de comer frutas y verduras... Esto es EE.UU., no quiero que un tomate sea cosechado por un mexicano, quiero que lo coseche un estadounidenses, que lo parta un guatemalteco y que lo sirva un venezolano en un spa donde un chileno me d茅 una brasile帽a”. Regres贸 a la seriedad solicitando que se otorguen m谩s visas a los indocumentados.
Pareciera que el presidente Obama lo escuch贸. Parcialmente. En pleno a帽o electoral, y bajo una lluvia de cr铆ticas de los republicanos, anunci贸 que no se deportar谩 a los indocumentados menores de 30 a帽os que entraron en EE.UU. antes de los 16, no han cometido delitos, estudian o estudiaron o sirvieron dos a帽os en las fuerzas armadas. Deben probar que han vivido sin interrupci贸n en el pa铆s durante cinco a帽os (www.dhs.gov, 15-6-12), dif铆cil para quienes ingresaron sin mostrar pasaporte. El Pew Hispanic Center (PHC) estima que la medida beneficiar谩 a 1,4 mill贸n de indocumentados, pero no es permanente, s贸lo posterga dos a帽os la deportaci贸n.
¿Y los dem谩s? Un estudio del PHC se帽ala que en EE.UU. hay cuatro millones de ni帽os “ilegales” que tiene un padre o una madre sin papeles y que nacieron en EE.UU., de manera que son o debieran ser considerados estadounidenses. Cuando deportan a sus padres tiene que elegir entre volver con ellos o quedarse. Julie Quiroz, a los 12 a帽os, eligi贸 lo 煤ltimo y vive separada de su madre mexicana. “Es muy duro abandonar a la familia”, declar贸 a CNN. Para la familia, tambi茅n.
