OPINI脫N de Pura Mar铆a Garc铆a
Resolver un conflicto, en t茅rminos sociales, implica, adem谩s de la clara voluntad de acercar posturas, entender, en primer lugar, el conflicto, comprender sus implicaciones, sus causas, sus “por qu茅”. Esta premisa es fundamental, especialmente, en el caso de la guerra que en estos momentos cruza, de lado a lado, a Siria.
Los falsimedia, tendenciosamente, esquivan la informaci贸n que nos har铆a entender que el problema central en el conflicto sirio no radica en la insurrecci贸n armada, ni en la violencia, ni en la revuelta pol铆tica. Con toda la intencionalidad, se nos ofrece una visi贸n de la situaci贸n que induce a considerarla y a tomar medidas, aspecto este que conduce al mayor error, para resolver 煤nicamente lo “visible” del problema, lo inmediato, obviando analizar las verdaderas causas que se esconden tras ella. Si a la opini贸n p煤blica se le muestra un escenario de tanques, misiles y levantamiento de rebeldes y represi贸n del gobierno oficial, la reacci贸n, casi pauloviana, ser谩 acabar con la “guerra”, con la “lucha”, derrocar al gobierno (apoyando a los “rebeldes”) o asesinar a los rebeldes (apoyando con armamento al gobierno). Mirado desde este punto de vista, y forzando al pensamiento a desarrollarse en un plano simplista, en cualquier conflicto social actual caben muy pocas “alternativas”, si 茅stas llegan del exterior, repiti茅ndose la historia de Egipto, Libia y un etc. muy extenso: o se apoya, desde “afuera” a los rebeldes o al gobierno oficial, acabando, con armas y sangre, con el problema (no considerando la ra铆z) y, tras un periodo, elegantemente llamado “de transici贸n”, construir una nueva realidad, en el pa铆s de la contienda, fabricado con trocitos de aportaciones de los “amigos” extranjeros que desinteresadamente, l茅ase con iron铆a, han ayudado a su resoluci贸n. Analizada as铆, la situaci贸n de Siria y la resoluci贸n del conflicto pasar铆an porque un “bando” acabase con el otro, el considerado “malo” por occidente y borr贸n y cuenta nueva, con la ayuda de los “aliados”.
Simple. Muy simple. Excesiva y sospechosamente simple. Deber铆amos plantearnos que, lo m谩s importante detr谩s del conflicto sirio no es el Ej茅rcito de Liberaci贸n Sirio ni el Consejo Nacional Sirio, ni los grupos terroristas organizados que est谩n actuados cubiertos por su velo, sino los intereses econ贸micos, financieros y empresariales que se esconden tras ellos y que llevan ya bastante tiempo financiando y esponsorizando sus actividades. Siria no es un territorio cualquiera, un espacio neutral y no lo es desde que Wall Street clavase sus pupilas en ella, como pieza clave de las aspiraciones geopol铆ticas americanas que tienen como objetivo final lograr una hegemon铆a global, que pol铆ticos con pocos escr煤pulos, y muchas participaciones y acciones en multinacionales que no pueden permitirse no ganar billones jugando al monopoly en el tablero de Oriente medio y 脕frica, como la reina fascista americana, H. Clinton se empe帽an en maquillar. Existe una elite, tomado el t茅rmino no en su acepci贸n de calidad ni de grupo excelso, sino como una mafia autoerigida los amos del destino del mundo, que hace mucho tiempo ya planific贸, paso a paso, el conflicto sirio y fue, paso a paso, propiciando el desarrollo de los hechos para que, adem谩s de producirse, originar谩 en la opini贸n p煤blica la visi贸n que interesaba: hay unos buenos y unos malos y los “salvadores externos”, llevados por una solidaridad inexplicable, han de “ayudar” a los buenos, como en los cuentos infantiles. Solo que ahora no se trata de un cuento, sino de una guerra en la que, como siempre, quienes pierden son los inocentes que no se embolsan millones de d贸lares ni pertenecen a ning煤n consejo de direcci贸n de grandes empresas.
“Los aliados externos”, el gobierno americano, fundamentalmente, es consciente de que Siria es la pieza clave para tratar de resquebrajar el poder de otro fantasma para Am茅rica, Ir谩n, y, adem谩s, forma parte de la lista de pa铆ses que han de “cambiar de r茅gimen”, de acuerdo a la voluntad del t铆o Sam. Lo prueba el calendario de ataques que ha sufrido Siria durante a帽os.
Occidente, Am茅rica y sus aliados, sue帽an con destruir, y establecerse, colonizar, no solo Siria, sino Ir谩n, en un planteamiento que desea conseguir la hegemon铆a global que se ha iniciado promoviendo y financiando guerras en 脕frica del Norte, siguiendo en Oriente Medio, Ir谩n y, previsiblemente, tambi茅n en Europa y Asia. El objetivo es crear un sistema mundial para expandir la hegemon铆a global, controlado por los amos de las finanzas angloamericanas y los poderosos tent谩culos de su red de instituciones globales, llevados por su obsesi贸n megal贸mana, y ayudados por sus pol铆ticas malthusianas, dirigidas a conseguir el control de la poblaci贸n, el control industrial y el monetario. Estos datos no se esconden, al contrario, es tal su prepotencia que estas directrices aparecen claramente expuestas ya en la AGENDA 21 y defendidas con pasi贸n por t茅cnicos que, peligrosamente, asesoran al actual gobierno de la Casa Blanca, como J. Holdren, quien se permiti贸 expresar, en su libro de 1977 ECOSCIENCE, que el estado ha de marcar la cifra que delimita la “poblaci贸n 贸ptima” y defender propuestas centradas en el aborto forzado, m茅todos diversos de esterilizaci贸n inducida, conveniente para evitar la superpoblaci贸n y sus peligros en relaci贸n al imperialismo de los reyes del mundo, los americanos, propiciando el control del gobierno del ciclo vital de “sus ciudadanos-siervos”. No importa que hace unos meses este individuo, actual asesor de Obama, se escude diciendo que se trata de un libro que fue escrito hace d茅cadas y que “no se ajusta a su ideolog铆a actual, ya m谩s madura y consciente”. No importa, es una pista clara para “entender” los antiprincipios que rigen las guerras que est谩n sucediendo, aparentemente por motivos que solo incumben a los pa铆ses en los que se desarrollan.
Occidente se ha convertido en un experto creador de paradigmas falsos, debates inducidos y conflictos escudo, que solo pretende, desatendiendo el n煤mero de v铆ctimas, ocultar la verdadera naturaleza de sus intenciones. Sirva como ejemplo la creaci贸n, bajo la etiqueta de organizaci贸n sin 谩nimo de lucro, de la National Endowment, financiada por la CIA para impulsar la Democracia e identificada por numerosos geoanalistas como elemento clave que facilit贸 la formaci贸n de los activistas que participaron en las “revoluciones 谩rabes de primavera” en el Medio Oriente y 脕frica del Norte.
Si deseamos comenzar a entender qu茅 hay detr谩s de conflictos inducidos, como la guerra actual en Siria, deber铆amos empezar por leer un texto de 1991 del ex subsecretario de defensa P. Wolfowitz, tambi茅n antiguo presidente del Banco Mundial, que comienza con una declaraci贸n, sobre la necesidad de “limpiar” los viejos reg铆menes clientes de la Uni贸n Sovi茅tica (Siria, Ir谩n e Irak). En 茅l se esbozan los planes para el cambio de r茅gimen sirio, que se remonta a 2002, as铆 como el programa de capacitaci贸n del Departamento de Estado, iniciado en 2008 para capacitar a 5.000 activistas de T煤nez, Egipto, Siria y el L铆bano.
Y, para seguir, en esta fase inicial de intentar “comprender” el porqu茅 de la guerra de Siria, deber铆amos echar una ojeada a la imagen, en la que aparecen las multinacionales con intereses econ贸micos en que en Siria se produzca una masacre lo suficientemente sangriento como para que la entrada triunfal de los americanos sea aplaudida y vitoreada por el resto del mundo, enga帽ados una vez m谩s por las campa帽as medi谩ticas orquestadas por el imperialista e implacable T铆o Sam y aliados.
Resolver un conflicto, en t茅rminos sociales, implica, adem谩s de la clara voluntad de acercar posturas, entender, en primer lugar, el conflicto, comprender sus implicaciones, sus causas, sus “por qu茅”. Esta premisa es fundamental, especialmente, en el caso de la guerra que en estos momentos cruza, de lado a lado, a Siria.
Los falsimedia, tendenciosamente, esquivan la informaci贸n que nos har铆a entender que el problema central en el conflicto sirio no radica en la insurrecci贸n armada, ni en la violencia, ni en la revuelta pol铆tica. Con toda la intencionalidad, se nos ofrece una visi贸n de la situaci贸n que induce a considerarla y a tomar medidas, aspecto este que conduce al mayor error, para resolver 煤nicamente lo “visible” del problema, lo inmediato, obviando analizar las verdaderas causas que se esconden tras ella. Si a la opini贸n p煤blica se le muestra un escenario de tanques, misiles y levantamiento de rebeldes y represi贸n del gobierno oficial, la reacci贸n, casi pauloviana, ser谩 acabar con la “guerra”, con la “lucha”, derrocar al gobierno (apoyando a los “rebeldes”) o asesinar a los rebeldes (apoyando con armamento al gobierno). Mirado desde este punto de vista, y forzando al pensamiento a desarrollarse en un plano simplista, en cualquier conflicto social actual caben muy pocas “alternativas”, si 茅stas llegan del exterior, repiti茅ndose la historia de Egipto, Libia y un etc. muy extenso: o se apoya, desde “afuera” a los rebeldes o al gobierno oficial, acabando, con armas y sangre, con el problema (no considerando la ra铆z) y, tras un periodo, elegantemente llamado “de transici贸n”, construir una nueva realidad, en el pa铆s de la contienda, fabricado con trocitos de aportaciones de los “amigos” extranjeros que desinteresadamente, l茅ase con iron铆a, han ayudado a su resoluci贸n. Analizada as铆, la situaci贸n de Siria y la resoluci贸n del conflicto pasar铆an porque un “bando” acabase con el otro, el considerado “malo” por occidente y borr贸n y cuenta nueva, con la ayuda de los “aliados”.
Simple. Muy simple. Excesiva y sospechosamente simple. Deber铆amos plantearnos que, lo m谩s importante detr谩s del conflicto sirio no es el Ej茅rcito de Liberaci贸n Sirio ni el Consejo Nacional Sirio, ni los grupos terroristas organizados que est谩n actuados cubiertos por su velo, sino los intereses econ贸micos, financieros y empresariales que se esconden tras ellos y que llevan ya bastante tiempo financiando y esponsorizando sus actividades. Siria no es un territorio cualquiera, un espacio neutral y no lo es desde que Wall Street clavase sus pupilas en ella, como pieza clave de las aspiraciones geopol铆ticas americanas que tienen como objetivo final lograr una hegemon铆a global, que pol铆ticos con pocos escr煤pulos, y muchas participaciones y acciones en multinacionales que no pueden permitirse no ganar billones jugando al monopoly en el tablero de Oriente medio y 脕frica, como la reina fascista americana, H. Clinton se empe帽an en maquillar. Existe una elite, tomado el t茅rmino no en su acepci贸n de calidad ni de grupo excelso, sino como una mafia autoerigida los amos del destino del mundo, que hace mucho tiempo ya planific贸, paso a paso, el conflicto sirio y fue, paso a paso, propiciando el desarrollo de los hechos para que, adem谩s de producirse, originar谩 en la opini贸n p煤blica la visi贸n que interesaba: hay unos buenos y unos malos y los “salvadores externos”, llevados por una solidaridad inexplicable, han de “ayudar” a los buenos, como en los cuentos infantiles. Solo que ahora no se trata de un cuento, sino de una guerra en la que, como siempre, quienes pierden son los inocentes que no se embolsan millones de d贸lares ni pertenecen a ning煤n consejo de direcci贸n de grandes empresas.
“Los aliados externos”, el gobierno americano, fundamentalmente, es consciente de que Siria es la pieza clave para tratar de resquebrajar el poder de otro fantasma para Am茅rica, Ir谩n, y, adem谩s, forma parte de la lista de pa铆ses que han de “cambiar de r茅gimen”, de acuerdo a la voluntad del t铆o Sam. Lo prueba el calendario de ataques que ha sufrido Siria durante a帽os.
Occidente, Am茅rica y sus aliados, sue帽an con destruir, y establecerse, colonizar, no solo Siria, sino Ir谩n, en un planteamiento que desea conseguir la hegemon铆a global que se ha iniciado promoviendo y financiando guerras en 脕frica del Norte, siguiendo en Oriente Medio, Ir谩n y, previsiblemente, tambi茅n en Europa y Asia. El objetivo es crear un sistema mundial para expandir la hegemon铆a global, controlado por los amos de las finanzas angloamericanas y los poderosos tent谩culos de su red de instituciones globales, llevados por su obsesi贸n megal贸mana, y ayudados por sus pol铆ticas malthusianas, dirigidas a conseguir el control de la poblaci贸n, el control industrial y el monetario. Estos datos no se esconden, al contrario, es tal su prepotencia que estas directrices aparecen claramente expuestas ya en la AGENDA 21 y defendidas con pasi贸n por t茅cnicos que, peligrosamente, asesoran al actual gobierno de la Casa Blanca, como J. Holdren, quien se permiti贸 expresar, en su libro de 1977 ECOSCIENCE, que el estado ha de marcar la cifra que delimita la “poblaci贸n 贸ptima” y defender propuestas centradas en el aborto forzado, m茅todos diversos de esterilizaci贸n inducida, conveniente para evitar la superpoblaci贸n y sus peligros en relaci贸n al imperialismo de los reyes del mundo, los americanos, propiciando el control del gobierno del ciclo vital de “sus ciudadanos-siervos”. No importa que hace unos meses este individuo, actual asesor de Obama, se escude diciendo que se trata de un libro que fue escrito hace d茅cadas y que “no se ajusta a su ideolog铆a actual, ya m谩s madura y consciente”. No importa, es una pista clara para “entender” los antiprincipios que rigen las guerras que est谩n sucediendo, aparentemente por motivos que solo incumben a los pa铆ses en los que se desarrollan.
Occidente se ha convertido en un experto creador de paradigmas falsos, debates inducidos y conflictos escudo, que solo pretende, desatendiendo el n煤mero de v铆ctimas, ocultar la verdadera naturaleza de sus intenciones. Sirva como ejemplo la creaci贸n, bajo la etiqueta de organizaci贸n sin 谩nimo de lucro, de la National Endowment, financiada por la CIA para impulsar la Democracia e identificada por numerosos geoanalistas como elemento clave que facilit贸 la formaci贸n de los activistas que participaron en las “revoluciones 谩rabes de primavera” en el Medio Oriente y 脕frica del Norte.
Si deseamos comenzar a entender qu茅 hay detr谩s de conflictos inducidos, como la guerra actual en Siria, deber铆amos empezar por leer un texto de 1991 del ex subsecretario de defensa P. Wolfowitz, tambi茅n antiguo presidente del Banco Mundial, que comienza con una declaraci贸n, sobre la necesidad de “limpiar” los viejos reg铆menes clientes de la Uni贸n Sovi茅tica (Siria, Ir谩n e Irak). En 茅l se esbozan los planes para el cambio de r茅gimen sirio, que se remonta a 2002, as铆 como el programa de capacitaci贸n del Departamento de Estado, iniciado en 2008 para capacitar a 5.000 activistas de T煤nez, Egipto, Siria y el L铆bano.
Y, para seguir, en esta fase inicial de intentar “comprender” el porqu茅 de la guerra de Siria, deber铆amos echar una ojeada a la imagen, en la que aparecen las multinacionales con intereses econ贸micos en que en Siria se produzca una masacre lo suficientemente sangriento como para que la entrada triunfal de los americanos sea aplaudida y vitoreada por el resto del mundo, enga帽ados una vez m谩s por las campa帽as medi谩ticas orquestadas por el imperialista e implacable T铆o Sam y aliados.
