OPINI脫N de Karen Bocanegra
¿Qu茅 sabemos de las negociaciones que se est谩n llevando a cabo actualmente entre la Uni贸n Europea (UE) e India para la adopci贸n de un tratado de libre comercio (TLC)? Salvo las notas de prensa y art铆culos publicados tras las cumbres de negociaci贸n, las declaraciones espor谩dicas de los representantes de alto nivel de ambas partes, las denuncias o cr铆ticas de algunas organizaciones no gubernamentales sobre determinados aspectos del tratado, cabe decir que realmente no conocemos el contenido del acuerdo que se est谩 discutiendo.
Desde el inicio de las conversaciones, en 2007, se han realizado doce rondas de negociaciones. Sin embargo, lo m谩s preocupante es que de ninguna de estas reuniones se ha dado a conocer un borrador total o parcial de los acuerdos. ¿C贸mo se puede ignorar a la poblaci贸n europea e india, darles la espalda a los principales afectados y decidir su futuro mientras se oculta toda la informaci贸n sobre lo que se negocia?
En Europa, las protestas contra el TLC han estado enfocadas en la confi dencialidad y el secretismo de las conversaciones. Dentro de las propias instituciones de la Uni贸n Europea han surgido grupos cr铆ticos, tales como el Comit茅 Econ贸mico y Social Europeo, 贸rgano consultivo cuyo objetivo es “servir de puente” entre la Uni贸n y las organizaciones de la sociedad civil de los pa铆ses miembros. En mayo de 2011, Madi Sharma, miembro del Comit茅, se帽al贸 que las negociaciones “no eran transparentes”, bas谩ndose en las consideraciones preliminares de un estudio encargado para analizar el impacto econ贸mico y social de este TLC.
En esta misma l铆nea, la ONG Observatorio de la Europa Corporativa present贸 cargos contra la Comisi贸n Europea por retener documentos relacionados con las conversaciones comerciales de la UE con India.
A pesar de estos hechos, el secretismo no es el 煤nico motivo de rechazo, aunque s铆 el origen de los dem谩s. Joao Cravinho, embajador de la Uni贸n Europea en India, ha se帽alado que los temas pendientes por resolver son servicios, vinos, licores, autom贸viles, normas sanitarias y fi tosanitarias de la UE; pero 茅stos no son los puntos m谩s pol茅micos desde el punto de vista social (que parece ser el menos importante para las autoridades europeas).
Una de las discusiones m谩s extendidas es la relativa a los aspectos de propiedad intelectual y otras medidas que podr铆an afectar la producci贸n y comercializaci贸n de medicamentos gen茅ricos, tales como la extensi贸n del per铆odo de vigencia de las patentes y la exclusividad de datos, cuyos efectos ser铆an devastadores especialmente para la industria de gen茅ricos de India.
Desde el a帽o 2010, este tema ha sido denunciado por organizaciones como M茅dicos Sin Fronteras (MSF), que lanz贸 la campa帽a “¡Europa, no toques nuestros medicamentos!”, pero tambi茅n por la Organizaci贸n de las Naciones Unidas (ONU). Su relator especial del Consejo de Derechos Humanos, Anand Grover, ha advertido sobre las consecuencias de las disposiciones de propiedad intelectual e inversiones para acceder a los medicamentos, haciendo particular referencia al retraso y aumento de precios que podr铆an traer estas medidas.
En este escenario, la movilizaci贸n de la poblaci贸n india ha sido lo m谩s importante. Las manifestaciones convocadas por diversas asociaciones e instituciones han congregado a miles de personas para protestar contra la presi贸n de la Uni贸n Europea.
Ahora bien, hace falta sinceridad. Si observamos la l铆nea seguida por Estados Unidos y la Uni贸n Europea en la negociaci贸n de tratados de libre comercio con pa铆ses en desarrollo, con disposiciones que van m谩s all谩 de la normativa de la Organizaci贸n Mundial del Comercio (ya de por s铆 garante del libre comercio); o tambi茅n las numerosas confi scaciones de medicamentos gen茅ricos indios realizadas en los puertos de la Uni贸n Europea alegando infracciones de la propiedad intelectual, ¿podemos esperar que exista fl exibilidad en la negociaci贸n?
Desafortunadamente la respuesta es negativa: lo que s铆 podemos esperar y en lo 煤nico en que podemos confi ar es en la capacidad del gobierno indio de utilizar su poder de negociaci贸n como potencia emergente para defender los intereses de la poblaci贸n. En el caso de la industria de gen茅ricos, si India cede ante las presiones de la Uni贸n Europea y acepta las disposiciones que 茅sta propone, habr谩 perdido no s贸lo esta batalla sino la que viene librando en los tribunales desde hace a帽os frente a las compa帽铆as farmac茅uticas.
¿Qu茅 sabemos de las negociaciones que se est谩n llevando a cabo actualmente entre la Uni贸n Europea (UE) e India para la adopci贸n de un tratado de libre comercio (TLC)? Salvo las notas de prensa y art铆culos publicados tras las cumbres de negociaci贸n, las declaraciones espor谩dicas de los representantes de alto nivel de ambas partes, las denuncias o cr铆ticas de algunas organizaciones no gubernamentales sobre determinados aspectos del tratado, cabe decir que realmente no conocemos el contenido del acuerdo que se est谩 discutiendo.
Desde el inicio de las conversaciones, en 2007, se han realizado doce rondas de negociaciones. Sin embargo, lo m谩s preocupante es que de ninguna de estas reuniones se ha dado a conocer un borrador total o parcial de los acuerdos. ¿C贸mo se puede ignorar a la poblaci贸n europea e india, darles la espalda a los principales afectados y decidir su futuro mientras se oculta toda la informaci贸n sobre lo que se negocia?
En Europa, las protestas contra el TLC han estado enfocadas en la confi dencialidad y el secretismo de las conversaciones. Dentro de las propias instituciones de la Uni贸n Europea han surgido grupos cr铆ticos, tales como el Comit茅 Econ贸mico y Social Europeo, 贸rgano consultivo cuyo objetivo es “servir de puente” entre la Uni贸n y las organizaciones de la sociedad civil de los pa铆ses miembros. En mayo de 2011, Madi Sharma, miembro del Comit茅, se帽al贸 que las negociaciones “no eran transparentes”, bas谩ndose en las consideraciones preliminares de un estudio encargado para analizar el impacto econ贸mico y social de este TLC.
En esta misma l铆nea, la ONG Observatorio de la Europa Corporativa present贸 cargos contra la Comisi贸n Europea por retener documentos relacionados con las conversaciones comerciales de la UE con India.
A pesar de estos hechos, el secretismo no es el 煤nico motivo de rechazo, aunque s铆 el origen de los dem谩s. Joao Cravinho, embajador de la Uni贸n Europea en India, ha se帽alado que los temas pendientes por resolver son servicios, vinos, licores, autom贸viles, normas sanitarias y fi tosanitarias de la UE; pero 茅stos no son los puntos m谩s pol茅micos desde el punto de vista social (que parece ser el menos importante para las autoridades europeas).
Una de las discusiones m谩s extendidas es la relativa a los aspectos de propiedad intelectual y otras medidas que podr铆an afectar la producci贸n y comercializaci贸n de medicamentos gen茅ricos, tales como la extensi贸n del per铆odo de vigencia de las patentes y la exclusividad de datos, cuyos efectos ser铆an devastadores especialmente para la industria de gen茅ricos de India.
Desde el a帽o 2010, este tema ha sido denunciado por organizaciones como M茅dicos Sin Fronteras (MSF), que lanz贸 la campa帽a “¡Europa, no toques nuestros medicamentos!”, pero tambi茅n por la Organizaci贸n de las Naciones Unidas (ONU). Su relator especial del Consejo de Derechos Humanos, Anand Grover, ha advertido sobre las consecuencias de las disposiciones de propiedad intelectual e inversiones para acceder a los medicamentos, haciendo particular referencia al retraso y aumento de precios que podr铆an traer estas medidas.
En este escenario, la movilizaci贸n de la poblaci贸n india ha sido lo m谩s importante. Las manifestaciones convocadas por diversas asociaciones e instituciones han congregado a miles de personas para protestar contra la presi贸n de la Uni贸n Europea.
Ahora bien, hace falta sinceridad. Si observamos la l铆nea seguida por Estados Unidos y la Uni贸n Europea en la negociaci贸n de tratados de libre comercio con pa铆ses en desarrollo, con disposiciones que van m谩s all谩 de la normativa de la Organizaci贸n Mundial del Comercio (ya de por s铆 garante del libre comercio); o tambi茅n las numerosas confi scaciones de medicamentos gen茅ricos indios realizadas en los puertos de la Uni贸n Europea alegando infracciones de la propiedad intelectual, ¿podemos esperar que exista fl exibilidad en la negociaci贸n?
Desafortunadamente la respuesta es negativa: lo que s铆 podemos esperar y en lo 煤nico en que podemos confi ar es en la capacidad del gobierno indio de utilizar su poder de negociaci贸n como potencia emergente para defender los intereses de la poblaci贸n. En el caso de la industria de gen茅ricos, si India cede ante las presiones de la Uni贸n Europea y acepta las disposiciones que 茅sta propone, habr谩 perdido no s贸lo esta batalla sino la que viene librando en los tribunales desde hace a帽os frente a las compa帽铆as farmac茅uticas.
*Karen Bocanegra es colaboradora de Pueblos – Revista de Informaci贸n y Debate.
