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La receta de Rajoy no funciona

OPINI脫N de Juan Torres L贸pez    

Rajoy ha tratado de hacer frente a la crisis mediante una receta que contiene tres ingredientes principales.

El primero es una gran dosis de disimulo para tratar de ocultar las mentiras, los incumplimientos program谩ticos y los juegos de manos que est谩 habituado a hacer. Todo el mundo sabe que el presidente es un consumado especialista en mirar a otro lado cuando se presenta un problema para tratar de solucionarlo por el simple expediente de dejar que se pudra o que desparezca solo. Un procedimiento, sin embargo, que ya no le funciona por la sencilla raz贸n de que no es lo mismo ser ministro o incluso principal l铆der de la oposici贸n que presidente del gobierno, una posici贸n desde la que, como siempre se ha dicho, no se puede enga帽ar a todos y al mismo tiempo. Y, sobre todo, porque ha cometido el mismo error garrafal que hundi贸 a Jos茅 Luis Rodr铆guez Zapatero y a su partido: creer que la crisis era domesticable, no solo con dejar pasar el tiempo sino, en el caso de Rajoy, pensando que la llegada al gobierno del PP ser铆a suficiente para modificar el signo de los acontecimientos (“Que caiga Espa帽a, que ya la levantaremos nosotros”, dec铆a Montoro, no en vano, uno de sus hombres de confianza).

El segundo ingrediente de la receta Rajoy es un prontuario ideol贸gico muy elemental y en su caso desarrollado con una ret贸rica bastante pobre pero que contiene todos los principios ideol贸gicos del neoliberalismo. Sea por convicci贸n, por conveniencia o por necesidad, Rajoy forma parte de esa cohorte de pol铆ticos y economistas que se ha cre铆do que los primitivos dogmas neoliberales que recitan de memoria, y cuya eficacia nadie ha conseguido demostrar, son realmente capaces de resolver los problemas que tienen por delante. Se creen que liberalizando el mercado de trabajo, reduciendo salarios y haciendo reformas orientadas a dar m谩s poder a los empresarios se crear谩 m谩s empleo y aumentar谩 la competitividad de la econom铆a; que las pol铆ticas de austeridad, la disminuci贸n del gasto y los impuestos reducen el d茅ficit y la deuda en etapas de recesi贸n; que eliminando sector p煤blico se estimula la actividad privada; o que se logra m谩s equilibrio y estabilidad dando plena libertad a las fuerzas del mercado y a los grandes grupos financieros y empresariales.

Tampoco le funciona ya este ingrediente porque la realidad es terca, incluso m谩s terca que el propio Rajoy, y demuestra que esos prejuicios ideol贸gicos no funcionan cuando se llevan a la pr谩ctica: ni se crea empleo con reformas liberales cuando lo que le falta a las empresas es demanda y financiaci贸n, ni se reduce la deuda cuando la austeridad reduce a煤n m谩s la actividad econ贸mica, ni se estabiliza la econom铆a con un mercado dominado por fuerzas oligopolistas que solo responden a l贸gicas muy improductivas y puramente especulativas.

La terca realidad indica que en ning煤n pa铆s ni en circunstancias parecidas a las nuestras han funcionado esas recetas que la Uni贸n Europea, Rajoy y sus equipos defienden como la adecuadas para poder salir de la crisis.

El tercer ingrediente es una estrecha alianza con las clases dirigentes, con las 茅lites profesionales, econ贸micas, medi谩ticas y financieras que vienen dominando a la sociedad espa帽ola desde hace decenios y, principalmente, gracias a la libertad de acci贸n que le concedi贸 la dictadura fascista durante cuarenta a帽os y que la democracia no ha sabido o querido eliminar.

Esa alianza se traduce (como hemos analizado Vicen莽 Navarro, Alberto Garz贸n y yo en nuestro libro Lo que Espa帽a necesita. Una r茅plica con propuestas alternativas a los recortes del PP) en la adopci贸n de medidas que solo conllevan mucho m谩s poder y riqueza para esos grupos privilegiados pero que son incapaces de sacarnos del estancamiento econ贸mico.

Todos esos grupos clamaron en su d铆a por la llegada al poder de Rajoy y lo jalearon durante un buen tiempo, pero no han tardado mucho en darle la espalda casi por completo.

Conceder m谩s privilegios a los privilegiados es un remedio, pero muy ef铆mero cuando la situaci贸n econ贸mica es tan agobiante. Los empresarios se alegran cuando una reforma laboral les da m谩s poder pero pronto comprueban que eso no les sirve de mucho cuando lo que les falta son clientes en la puerta y cr茅ditos que los bancos no les conceden. Los banqueros agradecen los apoyos de las sucesivas reformas financieras dise帽adas a su favor, pero comienzan a dudar cuando comprueban que el apoyo gubernamental se hace a costa de trapichear con sus socios europeos, que ya comienzan a estar hartos de ese juego y de tantas trampas. Incluso los grandes medios de comunicaci贸n comienzan a darle la espalda a un gobierno que ha batido todos los record de desafecci贸n pol铆tica y que, por tanto, puede tener los d铆as contados.

La conclusi贸n es evidente: solo con mentiras, con un prontuario ideol贸gico de Todo a cien que est谩 bien para espantar a ingenuos pero que es completamente in煤til para solucionar problemas econ贸micos reales, e incluso con cada vez menor apoyo de los grupos olig谩rquicos no se va a ning煤n sitio, dada la situaci贸n a la que ha llegado nuestra econom铆a y nuestra sociedad, harta ya de incompetencias, de improvisaciones y de excusas.

Espa帽a (de la mano del PP y del PSOE) cay贸 hace tiempo en la trampa que supuso la pol铆tica monetaria expansiva que el Banco Central Europeo adopt贸 (sin tener en cuenta su efecto sobre los dem谩s pa铆ses) para facilitar la recuperaci贸n de Alemania cuando su econom铆a corr铆a peligro de estancamiento. El exceso de ahorro y capital que gracias a ello obtuvo Alemania se tradujo en un flujo ilimitado de capital que nos inund贸 provocando un d茅ficit exterior casi sim茅trico al super谩vit alem谩n, una burbuja inmobiliaria y un endeudamiento fatal de nuestro sector bancario del que se deriv贸 el de las empresas y familias. Mientras que nos llegaba financiaci贸n barata casi nadie puso objeciones (ganando tanto dinero como estaban ganando los grupos que influ铆an en las decisiones de los sucesivos gobiernos) y todos se jactaban de dirigir la mejor de las situaciones posibles. Pero cuando Espa帽a dejaba de tener financiaci贸n externa y tuvo que dedicarse a hacer frente a la deuda exterior, las empresas y los consumidores dejaron de tener acceso al cr茅dito, la demanda agregada (sobre todo el gasto dedicado a bienes y servicios nacionales y no tanto a los de fuera) se vino abajo, el negocio de la construcci贸n salt贸 por los aires, se desboc贸 el paro… y empez贸 el llanto y crujir de dientes.

Casi inmediatamente aumentaron los gastos fiscales (desempleo y ayudas de todo tipo) y los p煤blicos extraordinarios dedicados a evitar el colapso, cayeron los ingresos y el d茅ficit se dispar贸, aumentando una deuda p煤blica que se a帽ad铆a a una privada mucho mayor a煤n.

Como no se pod铆a acudir a la financiaci贸n f谩cil y barata de un banco central y como los financiadores privados no son tontos y sab铆an que, en esas condiciones, la situaci贸n necesariamente iba a ir a peor, comenzaron a apretar las tuercas y as铆 hemos llegado al abismo en el que estamos.

A m铆 me parece que a estas alturas es una completa estupidez que los espa帽oles y los europeos nos sigamos enga帽ando. La realidad indiscutible es que la deuda (no solo espa帽ola sino la que se ha acumulado en el conjunto europeo) es materialmente impagable. No hay posibilidad alguna de que Espa帽a o Italia, por no hablar de Grecia, Irlanda o Portugal, puedan pagar todo lo que deben, y mucho menos en las condiciones impuestas y en las que van a ir imponiendo los financiadores privados.

Solo hay dos soluciones posibles (aparte, claro est谩, de dejar que los deudores se declaren en bancarrota, de desencadenar una inflaci贸n galopante o de provocar una guerra dram谩tica y se empantane toda Europa y la econom铆a mundial) para absorber la deuda que se ha acumulado.

La primera, que se la cobren los acreedores a base de adquirir a bajo coste el patrimonio que queda de los deudores. Es posiblemente lo que se busca con el dise帽o que los alemanes han hecho del banco malo (para poder quedarse con la mayor parte posible de la riqueza inmobiliaria que pueda salvarse), lo que seguramente trata de sondear Merkel en la visita que estos d铆as nos hace, y lo que organizar谩n los hombres de negro (con privatizaciones de todo tipo) cuando seamos intervenidos tras un rescate que en cualquier caso no servir谩 para arreglar la situaci贸n.

La segunda alternativa es llegar a un acuerdo general de reestructuraci贸n y quita de la deuda (algo que Alemania trat贸 de evitar obligando a la reforma constitucional de hace un a帽o) para abordar un plan de regeneraci贸n econ贸mica bien organizado y consensuado desde principios de justicia social, solidaridad y compromiso con los intereses generales.

Los espa帽oles deber铆amos decidir pronto si queremos entregarnos o salvar y rescatar de verdad a Espa帽a.

*fundacionsistema.com

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