Ir al contenido principal

Prensa cubana... Fuenteovejuna

OPINI脫N de Jorge G贸mez Barata.-   

Los periodistas, editores y directivos no son responsables por la situaci贸n de la prensa en Cuba como tampoco los economistas lo son por la ineficacia de la econom铆a ni los funcionarios de la administraci贸n p煤blica por la burocracia. En la Isla, con identidad propia y consecuencias espec铆ficas, se expresan fen贸menos que antes padecieron la Uni贸n Sovi茅tica y los pa铆ses del socialismo real, donde el modelo excesivamente centralizado y con d茅ficits de democracia agot贸 sus posibilidades no s贸lo respecto a la econom铆a sino tambi茅n en los espacios de la superestructura jur铆dica, pol铆tica e ideol贸gica. El problema de la prensa no es funcional sino estructural.

El m谩s relevante de los meritos de la prensa y los periodistas cubanos es haber acompa帽ado desde el compromiso ideol贸gico y pol铆tico, con el valor y la creatividad que ello demanda, al proceso revolucionario del cual los medios de difusi贸n masiva en conjunto son parte esencial. Sin ellos la obra revolucionaria hubiera sido imposible. ¿Cu谩l es entonces el problema?

Durante la lucha revolucionaria (1953-1959) la prensa liberal cubana encabezada por la revista Bohemia y los peri贸dicos Prensa Libre, El pa铆s, El Mundo, La Calle, Zigzag y otros as铆 como emisoras de radio y espacios de televisi贸n, a pesar de la censura impuesta por la dictadura y las limitantes derivadas de las posiciones pol铆ticas e ideol贸gicas de los due帽os, acompa帽贸 la lucha en la Sierra Maestra y la clandestinidad, donde se fundaron 贸rganos de nuevo tipo como El Cubano Libre y Radio Rebelde.

La mayor铆a de los due帽os de aquellos y otros medios y cierto n煤mero de periodistas no resistieron las tensiones de la lucha y se apartaron del proceso; mientras otros se mantuvieron firmes al lado de la causa popular. Aunque en las primeras d茅cadas se oper贸 una continuidad que result贸 positiva, la Revoluci贸n liber贸 a la prensa cubana y dio a los periodistas la oportunidad de servir al pueblo. As铆 nacieron el peri贸dico Revoluci贸n y la revista Verde Olivo, mientras algunos sobrevivientes como Bohemia, El Mundo, Noticias de Hoy y otros reorientaron sus posiciones y pol铆ticas editoriales.

En el periodo entre 1959 y 1975, la prensa revolucionaria era materialmente apoyada por el gobierno y pol铆ticamente orientada por el liderazgo revolucionario encabezado por Fidel Castro que, de modo general y sin el empleo de m茅todos administrativos, ejerc铆a la conducci贸n del proceso revolucionario del cual la prensa era protagonista.

Entonces la direcci贸n de la prensa se fundaba en un compromiso pol铆tico e ideol贸gico nunca desmentido de periodistas y directivos con la Revoluci贸n y el socialismo y no en una relaci贸n org谩nica ni en mecanismos de subordinaci贸n. En aquellos tiempos, la direcci贸n revolucionaria no intentaba administrar la prensa ni indicarle c贸mo abordar cada asunto. La Revoluci贸n no limit贸 la libertad de prensa sino que cre贸 condiciones para que su ejercicio sirviera a las grandes batallas populares.

Todo cambio a partir de 1975 cuando se decidi贸 trasladar a Cuba la experiencia sovi茅tica, la cual asign贸 al aparato ideol贸gico del Comit茅 Central la direcci贸n centralizada de todos los aspectos relacionados con la prensa, en especial el contenido editorial y el nombramiento de sus directivos. Como parte de aquellas pr谩cticas se atribuy贸 al 贸rgano partidista potestad para trazar las “pol铆ticas informativas”. De ese modo, la direcci贸n vertical, centralizada y a la larga burocr谩tica, aplicada en la econom铆a se reprodujo en los espacios ideol贸gicos, culturales y pol铆ticos, en particular en la prensa.

En ese como en otros 谩mbitos entonces nos pareci贸 que hac铆amos lo correcto y probablemente a la vista de los condicionamientos hist贸ricos y la inexperiencia fuera as铆. No hay porque renegar de lo que hicimos y todas nuestras cr铆ticas al desempe帽o de la Revoluci贸n en cualquier terreno, ser谩n siempre y de alguna manera, autocr铆ticas.

Otro problema es que se permanezca pasivo cuando las estructuras y pr谩cticas aplicadas de buena fe han dado todo lo que pod铆an dar, se han convertido en un estorbo y necesitan ser renovadas. Entonces 茅ramos inocentes, ahora no. Es sorprendente que ante hechos que avisan de la obsolescencia estructural, en el sector de la prensa y la informaci贸n en Cuba se observe un inmovilismo absoluto. A veinte a帽os del fin del socialismo real no circula una sola idea renovadora y no se conoce de ninguna iniciativa que en el 谩mbito estructural pueda conjurar los problemas y carencias existentes.

Quiz谩s un primer paso ser铆a reforzar y dar nuevas atribuciones a los consejos de direcci贸n de los 贸rganos, incluyendo la potestad de nombrar a sus directivos, redise帽ar los mecanismos de colaboraci贸n para dar participaci贸n a la intelectualidad y al activo revolucionario en su conjunto y liberar a peri贸dicos y revistas de compromisos administrativos, desconect谩ndola de las estructuras de poder y de gobierno, dejando de ser 贸rganos oficiales. All谩 nos vemos.


La Habana, 24 de septiembre de 2012

ARCHIVOS

Mostrar m谩s


OTRA INFORMACI脫N ES POSIBLE

Informaci贸n internacional, derechos humanos, cultura, minor铆as, mujer, infancia, ecolog铆a, ciencia y comunicaci贸n

ElMercurioDigital.es, editado por mercurioPress/El Mercurio de Espa帽a bajo licencia de Creative Commons. Medio independiente propiedad de mercurioPress
©Desde 2002 en internet
Otra informaci贸n es posible


--