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Viaje de regreso

OPINI脫N de Carlos Migu茅lez Monroy.-

Muchas personas tienen o han tenido un abuelo, un t铆o o un padre anciano con el que les hubiera gustado compartir m谩s experiencias. Cuando esa persona ya no est谩, los “hubieras” y los sentimientos de culpa a menudo acompa帽an esa sensaci贸n de oportunidad perdida. “Si la hubiera visitado m谩s”, “si le hubiera llamado”.

La idea generalizada de que la sociedad ha dado la espalda a los ancianos refuerza sentimientos de culpa que a veces distorsionan la realidad. Reducir la soledad de las personas mayores a un abandono deliberado y a una desvalorizaci贸n de la vejez impide analizar los factores f铆sicos, psicol贸gicos, sociales y demogr谩ficos que la provocan.

El caso de Ces谩rea demuestra que esa soledad obedece a distintos factores. Esta se帽ora, de 83 a帽os de edad, tiene dos hijos que la visitan y con los que pasa muchos fines de semana. Pero ellos tambi茅n tienen hijos, trabajo y responsabilidades, lo que implica que ella pase muchas horas en soledad. Por eso, desde hace varios a帽os, Ces谩rea ha acogido en su casa a estudiantes universitarios por medio de programas como el de Convive con mayores, de la ONG Solidarios para el Desarrollo. Actualmente vive con Hind Essabri, una joven marroqu铆 que estudia ingenier铆a inform谩tica en la Universidad Carlos III, en Madrid.

Ces谩rea destaca el valor que tiene la compa帽铆a de una persona joven durante las noches, as铆 como la comida juntos, la cena y otros ratos de convivencia com煤n. Las personas que se han acogido a este programa tienen una casa que permite una convivencia saludable con sus necesarios espacios y silencio; tienen un alto grado de autonom铆a y movilidad, y suelen tener familia. El estudiante no paga por la vivienda, pero comparten gastos corrientes.

En Madrid hay m谩s de 160.000 mayores que se encuentran solos y miles de estudiantes universitarios, espa帽oles o de Latinoam茅rica, que necesitan una vivienda mientras desarrollan sus estudios. Muchas personas llaman para preguntar por el “alojamiento gratuito”, pero este programa intergeneracional se basa en la solidaridad y en el enriquecimiento y aprendizaje mutuo a partir del encuentro de personas de generaciones distintas.

Muchos estudiantes con recursos limitados vienen de otras provincias y de otros pa铆ses. Esto favorece el di谩logo entre culturas y la apertura a formas distintas de entender la vida, siempre y cuando se respetan las reglas de juego.

Para muchas personas j贸venes o de mediana edad con padres ancianos, este tipo de iniciativas ofrecen una descarga cuando viven lejos, o cuando tienen dificultad de conciliar vida laboral y familiar. Favorece la permanencia del mayor en su domicilio sin necesidad de recurrir a una residencia. Aunque muchos de estos hogares ofrecen una alimentaci贸n adecuada, actividad f铆sica y de ocio, as铆 como un lugar con suficiente compa帽铆a, muchos ancianos se abandonan, pierden las ganas de vivir, reducen su actividad y sufren un mayor deterioro.

No se podr铆an poner en marcha programas como 茅ste sin la implicaci贸n del gobierno, por medio de sus servicios sociales, con capacidad para detectar los casos de personas mayores que viven solas y para informar de las posibilidades. Las universidades se implican por medio de sus servicios de informaci贸n a los estudiantes.

Una vez detectadas las necesidades de unos y otros, le corresponde a la organizaci贸n responsable analizar los casos y buscar la mayor compatibilidad posible en las “parejas” por medio de entrevistas personales y seguimiento. Llamar con frecuencia a la persona mayor y al estudiante permite saber si se encuentran c贸modos, si ha habido incidencias. A los estudiantes se les da formaci贸n y estrategias de comunicaci贸n dise帽adas para el trato con personas mayores, lo que mejora significativamente la convivencia.

Dec铆a Ernesto Sabato que hacerse mayor es acercarse a la tierra de la infancia: “As铆 nos es dado ver a muchos viejos que casi no hablan y todo el tiempo parecen mirar a lo lejos, cuando en realidad miran hacia adentro, hacia lo m谩s profundo de su memoria”. De la sociedad civil surgen iniciativas para que las personas est茅n m谩s acompa帽adas en ese viaje de regreso a su infancia, en ese “ver volver” que supone vivir.

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