Ecuador se adhirió a la Convención para Reducir los Casos de Apatridia de 1961, Honduras a la Convención sobre el Estatuto de los Apátridas de 1954 y Portugal se adhirió a ambas convenciones.
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| ACNUR |
“La acción [tomada] por estos tres Estados es prueba de una creciente concienciación sobre la apatridia y, aún más importante, de una voluntad política para responderle”, dijo Guterres observando que la apatridia afecta a cerca de 12 millones de personas en todo el mundo, quienes en su mayoría no cuentan con una residencia estable en los países donde viven, no tienen derecho al trabajo y tienen un acceso limitado a la educación y la atención médica.
“Estamos en un punto de inflexión. Quince Estados se han convertido en partes de las convenciones en los últimos 18 meses y sabemos que muchos más se están preparando para hacer lo mismo en las Américas, África, Asia, Europa y Oriente Medio”, dijo el Alto Comisionado. “Esto no tiene precedentes”.
Guterres hizo referencia a la histórica conferencia ministerial que se llevó a cabo en Ginebra el pasado mes de diciembre, donde más de 60 gobiernos se comprometieron a tomar medidas para prevenir y reducir la apatridia y proteger los derechos de las personas apátridas.
Doce países se comprometieron a reformar sus leyes de nacionalidad, incluyendo aquellos que discriminan a las mujeres prohibiéndoles de transferir su nacionalidad a los hijos. Más de 30 gobiernos asumieron el compromiso de adherirse a una o ambas convenciones sobre la apatridia.
La Convención de 1954 indica los derechos fundamentales de las personas apátridas, mientras la Convención de 1961 establece salvaguardas para prevenir los casos de apatridia y, con el paso del tiempo, reducir la difusión del problema.
Guterres también hizo un llamado a los países para que, dentro de la próxima década, pongan fin a la apatridia y la privación de derechos humanos que conlleva, resaltando que “la apatridia es un anacronismo en el siglo 21”. El Alto Comisionado dijo que el ACNUR está dispuesto a asistir a los gobiernos en la búsqueda de soluciones y recordó que la adhesión a las convenciones sobre la apatridia es apenas uno de los pasos.
En 2011 el ACNUR empezó una campaña para poner fin a la apatridia. Desde entonces la agencia de la ONU para los refugiados ha registrado 22 adhesiones por parte de 15 países a una o ambas las convenciones, tanto la de 1954 como la de 1961. Con las últimas adhesiones los Estados partes de la Convención de 1954 pasaron de 65, a principios de 2011, mientras los Estados partes de la Convención de 1961 pasaron de 37 a 48.
Las personas apátridas son millones de personas ignoradas, que no son reconocidas como nacionales de ningún Estado. La apatridia es un asunto global con un estimado de 12 millones de personas afectadas en todo el mundo. Mientras que algunas regiones tienen mayores poblaciones de personas apátridas que otras, todos los continentes enfrentan la apatridia. Las personas apátridas con frecuencia sufren las consecuencias de un vacío de protección, debido a que muy pocos gobiernos han adoptado medidas concretas para abordar sus necesidades. El ACNUR se ha comprometido a cambiar esto de conformidad con su mandato de la Asamblea General de la ONU y la orientación del Comité Ejecutivo.
Con anticipación del 50 aniversario de la Convención para Reducir los Casos de Apatridia de 1961, el ACNUR ha lanzado la Campaña de las Convenciones sobre la Apatridia alentando a los Estados a adherirse a esta convención, así como a la Convención sobre el Estatuto de los Apátridas de 1954. Estas convenciones proporcionan un marco legal para prevenir que se produzca la apatridia y para proteger a las personas que ya lo son.
A continuación hay seis razones por las cuales adherirse a las Convenciones sobre la Apatridia de 1954 y de 1961 es de interés del Estado.
1. Las convenciones sobre la apatridia establecen normas mundiales.
La Convención sobre el Estatuto de los Apátridas de 1954 y la Convención para Reducir los Casos de Apatridia de 1961 proporcionan los fundamentos legales internacionales para el abordar las causas y las consecuencias de la apatridia, que no son abordados en ningún otro tratado.
La Convención de 1961 establece la prevención de que se produzca la apatridia y así la reducción de la misma con el tiempo. La Convención establece normas claras según las cuales los Estados deben conceder la nacionalidad a los niños para que ellos no se conviertan en apátridas al nacer. También previene la apatridia más adelante en la vida, por ejemplo, cuando las personas se convierten en apátridas como resultado de intentos fallidos para naturalizarse.
La Convención de 1954 reconoce que la apatridia continúa produciéndose, por lo tanto busca garantizar que las personas apátridas tengan una condición y que disfruten de normas mínimas de trato hasta el momento en que su situación se pueda resolver. La Convención de 1954 establece la definición reconocida internacionalmente de quién se considera como una persona apátrida.
2. Las convenciones sobre la apatridia ayudan a resolver los conflictos de legislación y previenen a las personas de sufrir las consecuencias de los vacíos entre leyes de ciudadanía.
Con el aumento en la migración mundial y de los matrimonios mixtos entre ciudadanos de diferentes Estados, cada vez más las personas se enfrentan con requisitos procedimentales y legales complejos para establecer su ciudadanía. La adhesión a ambos instrumentos sobre apatridia garantiza una mayor transparencia y previsibilidad jurídica con respecto a otros Estados, a medida que más Estados acepten las normas mundiales de referencia consagradas en estos tratados.
3. La prevención de la apatridia y la protección de las personas apátridas contribuye a la paz y la seguridad internacional y a prevenir el desplazamiento forzoso.
La ciudadanía proporciona a las personas un sentido de identidad y es fundamental para la participación plena en la sociedad. Las personas apátridas a menudo constituyen los sectores de la sociedad más marginados.
Varias situaciones de apatridia ocurren en las regiones fronterizas entre los Estados, en Estados independizados recientemente o en países que han experimentado importantes flujos migratorios. En ausencia de normas claras para prevenir la apatridia tales como las contempladas en la Convención de 1961, pueden producirse conflictos entre los Estados sobre si determinadas personas o poblaciones son nacionales. Asimismo, pueden surgir tensiones cuando a las poblaciones apátridas no se les proporciona normas mínimas de trato como las contenidas bajo la Convención de 1954. Las poblaciones apátridas desprovistas son vulnerables a los conflictos violentos y en algunos contextos han sido desplazadas por la fuerza, ya sea dentro de las fronteras de sus países de residencia prolongada o a través de fronteras internacionales, creando crisis de refugiados.
Al adherirse a las convenciones sobre la apatridia los Estados pueden ayudar a prevenir el desplazamiento forzoso, al abordar una de sus causas. Entre más Estados se adhieran a las convenciones sobre la apatridia, más fuerte será el marco internacional para prevenir la apatridia y por lo tanto abordar una causa potencial de inestabilidad.
4. La reducción de la apatridia mejora el desarrollo social y económico
Al adherirse a las convenciones sobre la apatridia, los Estados se comprometen a identificar posibles poblaciones apátridas y tomar medidas para prevenir y reducir la apatridia dentro de sus fronteras. De ese modo, los Estados obtienen una imagen más precisa no sólo de la población necesitada de protección del Estado y de servicios, sino también de aquellos que pueden contribuir al desarrollo social y económico de los Estados.
El Banco Asiático de Desarrollo, el Banco Interamericano de Desarrollo y la Comisión Europea, han llevado a cabo varios estudios que confirman el vínculo entre la ciudadanía, proporcionando identidad legal y desarrollo social y económico. Los esfuerzos para reducir la apatridia no necesariamente son costosos, una sencilla reforma legislativa o administrativa puede tener un impacto importante asegurando que todas las personas con vínculos significativos con un Estado tengan la ciudadanía. Es decir, identificar y abordar los riesgos de la apatridia podría tener un impacto positivo al permitir que las grandes franjas de la sociedad participen plenamente en el desarrollo social y económico en un país.
5. Resolver la apatridia promueve el estado de derecho y contribuye a mejorar la regulación de la migración internacional.
La reducción de la apatridia y la identificación y regularización de la condición de las personas apátridas contribuye no sólo al desarrollo económico y social, sino también al respeto amplio por el estado de derecho en todas las sociedades. En la época actual de la migración mundial generalizada, todos los Estados se benefician de los esfuerzos para resolver la apatridia, en tanto la aceptación recíproca de las normas mínimas sobre la ciudadanía contribuye a una mejor regulación de los flujos migratorios internacionales.
6. Adherirse a las convenciones sobre la apatridia subraya el compromiso del Estado con los derechos humanos.
Varios instrumentos internacionales de derechos humanos establecen el derecho a una nacionalidad. Pero las convenciones sobre la apatridia son los únicos tratados de la ONU que proporcionan medidas prácticas que asisten a los Estados en el ejercicio de este derecho. Al adherirse a las convenciones sobre la apatridia, los Estados demuestran su compromiso con los derechos humanos y su cooperación con la comunidad internacional para la reducción y la eliminación de la apatridia y el respeto a la dignidad de todas las personas necesitadas de protección. ACNUR














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