OPINI脫N de Graciela Maturo.-
¿Por qu茅 ocuparnos de la alteridad m谩s bien que de la identidad?, dispara Ramiro Podetti, abriendo el juego al inicio de este jugoso y provocativo ensayo, que fue premiado con toda justicia por el Centro de Estudios Latinoamericanos R贸mulo Gallegos.
Y en efecto, en los 谩mbitos latinoamericanos se habla siempre de identidad, y no de alteridad. El trabajo de Ramiro Podetti, sin embargo, ha desplegado un mapa de la identidad que no deja lugar a dudas; no se trata de la infinita alterizaci贸n que podr铆a haber enarbolado Foucault, sino de la transculturaci贸n que caracteriza a una identidad mestiza, mixta, dialogante, cual es la identidad humanista del subcontinente. Al menos esto es as铆 en mi lectura, y ya se sabe que en toda lectura hay matices puestos por quien lee. El candente y a veces remanido tema de la identidad ha recibido en este libro un nuevo giro estimulante.
La reflexi贸n te贸rica de los primeros cap铆tulos precede y acompa帽a al estudio de cinco autores de comienzos del siglo Veinte, bien elegidos por cuanto significan en su coetaneidad, la com煤n asunci贸n del tema de Am茅rica y la superaci贸n del ambiente positivista de la 茅poca. Son ellos Rod贸, Garc铆a Calder贸n, Vasconcelos, Fernando Ortiz, Bela煤nde.
Jos茅 Enrique Rod贸, que abri贸 el siglo con su famoso Ariel, planteaba una cierta idealizaci贸n de la cultura hispanoamericana, de inspiraci贸n netamente liberal, que soslayaba la hibridaci贸n de los or铆genes. Sus intuiciones fundamentales han quedado, no obstante, corroboradas por los tiempos, en la inevitable contrastaci贸n de las Am茅ricas del Norte y del Sur. Por su parte tanto Francisco Garc铆a Calder贸n como Jos茅 Vasconcelos llevaron su atenci贸n al mestizaje 茅tnico fundacional de nuestros pueblos, que sobrepasa a los aspectos cruentos de la Conquista, e incluso balancea una historia de inequidades. Pero es en las obras de Fernando Ortiz y V铆ctor Andr茅s Bela煤nde donde se ha presentado, para Podetti, la culminaci贸n de esa l铆nea de pensadores que dieron por superado el racismo y el positivismo decimon贸nicos, aunque 茅ste haya seguido reinando a medias en las aulas universitarias, con distintos matices, hasta el presente.
Ramiro Podetti lo ha afirmado en los primeros cap铆tulos del libro, que hacen a mi juicio lo m谩s sustancial y novedoso de su obra: el humanismo - al que siempre suelo agregar la adjetivaci贸n de te谩ndrico, para distinguirlo de los meros humanismos antr贸picos de los 煤ltimos tiempos - se fue perfilando y aquilatando en el Viejo Continente antes de volcarse en Am茅rica en uno de esos tramos complejos de la Historia que no se prestan a simplificaciones. S贸lo sus frutos en la cultura, las leyes, las costumbres, las artes, la pol铆tica y la religi贸n pueden permitirnos sopesar la importancia de aquella gesta hisp谩nica que Podetti examina sin prejuicios, provisto de una asombrosa erudici贸n.
Nuestro autor, en seguimiento de Jaspers, sit煤a en el inicio de la Modernidad el comienzo de la Historia Universal, jalonada por descubrimientos cient铆ficos y t茅cnicos que actuaron como motores de cambios insoslayables. Am茅rica irrumpe en esa historia del mundo luego de la expansi贸n oce谩nica para quedar ligada a Europa, de la que ser铆a, seg煤n Fuentes, el “espejo enterrado”. Ve claramente Ramiro la significaci贸n del Mundo Nuevo en que se gesta precisamente la novedad de un derecho de gentes asentado en la concepci贸n cristiana del hombre. “La historia - afirma- entre el siglo XVI y el siglo XX fue b谩sicamente la interacci贸n entre los procesos locales y el proceso global”. Y advierte sobre el adelantamiento de la noci贸n de comunidad mundial en Francisco de Vitoria, puntualizando el rumbo de un autentico universalismo del cual la actual globalizaci贸n aparece como una realizaci贸n parcial y reductiva. A partir de entonces los descubrimientos t茅cnicos, la cartograf铆a, los rumbos del pensamiento filos贸fico, apuntar铆an cada vez m谩s al universalismo declarado por los Evangelios, y llevado adelante por Dante, Ficino, Nicol谩s de Cusa, Le贸n Hebreo y el propio Almirante Col贸n, al servicio de la Corona y de la Iglesia.
Podetti publica un mapamundi de Abraham Ortellius que ilustraba su Theatrum Orbis Terrarum en 1570. Para la consideraci贸n mundial, y de los propios americanos, hab铆a nacido el Sur. Asomaba el di谩logo de las culturas, rechazado, o apenas esbozado, en la Antig眉edad. El ensayo de Ramiro Podetti adquiere el peso de un alegato filos贸fico, no meramente informativo sino hermen茅utico y heur铆stico. No se conforma con situar a Am茅rica en el comienzo de la communitas orbis, le asigna un destino ciertamente ligado a ese objetivo mundial, que imbrica a parcialidades como Oriente y Occidente en una nueva unidad, y recoge, por otra parte, la integraci贸n convergente de los saberes.
Me ha interesado particularmente la aproximaci贸n de Ramiro, en este libro, a fuentes m铆ticas y po茅ticas que por nuestra parte hemos ahondado largamente, y que proyectan su significaci贸n ante una hermen茅utica no prejuiciada por las fronteras del racionalismo cient铆fico. Recoger la riqueza iluminativa del profetismo o la fantas铆a po茅tica no es m茅rito frecuente en s americanistas, a menudo encerrados en certezas documentales de otro signo. Lo he visto asomarse, con Fernando A铆nsa, a las intuiciones se帽eras de S茅neca, Dante y Antonio de Le贸n Pinelo, cuyo mapa prof茅tico habr铆a sido anticipado por el propio Col贸n, cuyo proceso hizo Carpentier para decirnos que el juicio definitivo s贸lo podr铆an pronunciarlo los “escaldas”, es decir los poetas. De modo an谩logo, vero correctamente interpretado el sentido de la U-Thopy en Tom谩s Moro, santo cat贸lico que se resigna a morir ante el avance prepotente del protestantismo. Su utop铆a, que por mi parte he propuesto denominar eutop铆a, apunta visiblemente a Am茅rica-el buen lugar- en que deb铆a realizarse el ideal de humanidad, tanto personal como comunitario, incubado por el humanismo europeo. Vasco de Quiroga ser铆a uno de los ejecutores de ese proyecto que hizo hablar a Silvio Zabala de la “invenci贸n de Am茅rica”. Haber rescatado ese n煤cleo de ideas como base del desenvolvimiento hist贸rico cultural de los pueblos hispanoamericanos es no poco m茅rito de este libro concebido con gran profundidad y realizado con prolija erudici贸n.
Reafirma Ramiro Podetti, con la solvencia que le otorga su manejo interdisciplinario, la unidad interna de procesos culturales, filos贸ficos, cient铆ficos y tecnol贸gicos, descubriendo una direcci贸n de sentido intrahist贸rico que es inherente a la Historia de los pueblos y m谩s a煤n a la Historia de la humanidad. Su apelaci贸n a Hegel, Toynbee, Braudel, lo confirma en este rumbo, marcando el progresivo asomar de la “ciencia nueva” postulada por Giambattista Vico.
La historia americana, hasta el momento perif茅rica a los poderes centrales en lo econ贸mico-pol铆tico, aparece a los ojos del autor como una reserva 茅tica, cultural y espiritual de la humanidad, como el n煤cleo potencial de una nueva y m谩s amplia ec煤mene. Valoriza en tal sentido los pasos dados desde el siglo XVI en adelante, por figuras como Bernardino de Sahag煤n, precursor de la antropolog铆a y la etnograf铆a de Am茅rica y recopilador de los famosos di谩logos de los doce franciscanos con los cacique nahuas. No puede menos que alegrarnos - ante tanta indiferencia y silencio- el reconocimiento de la labor human铆stica de las traducciones, la temprana instalaci贸n de la imprenta, la fundaci贸n hisp谩nca de las universidades -no seguida de igual forma por los lusitano,la creciente transculturaci贸n de nuestros pa铆ses, criticada o detenida por la Ilustraci贸n y sus seguidores, a煤n despu茅s de la emancipaci贸n. (Los recientes festejos del Bicentenario argentino, llevados adelante como espect谩culo carente de fundamentos, as铆 nos lo han mostrado).
Parecer铆a que esta revaloraci贸n de la cultura colonial o indiana, como me gusta llamarla en coincidencia con Methol Ferr茅, fuese algo anacr贸nico o carente de vigencia en los momentos actuales, en que la cultura internacional urbana avanza con el apoyo de las redes t茅cnicas. Sin embargo no es as铆, la cultura indiana sigue vigente en nuestra Am茅rica, en sus leyes, instituciones, filosof铆a y religi贸n, m谩s reconocible en las provincias, en los 谩mbitos de las peque帽as o medianas ciudades, en los barrios y en todo 谩mbito no colonizado por el iluminismo universitario, como lo ha visto Kusch. Podetti ha sabido descubrirlo en su atenta observaci贸n del pensamiento y la cultura de los 煤ltimos siglos, sin ahorrarnos los brotes racistas emergentes del positivismo americano del siglo XIX que han afectado parcialmente a nuestros planes educativos. Los autores propuestos para su consideraci贸n en este libro vienen a reanudar su relaci贸n con el humanismo fundante, ya sea a trav茅s de los conceptos de mestizaci贸n y trnsculturaci贸n, como a trav茅s de continuas recuperaciones 茅ticas, est茅ticas, jur铆dicas y religiosas que son propias del humanismo. La sola elecci贸n de las figuras tratadas habla de una posici贸n expl铆cita contra el racismo, el totalitarismo y el pensamiento unificado. Frente a estos flagelos reales o potenciales en su tiempo se pronunciaron Rod贸, con su bandera del humanismo americano; Francisco Garc铆a Calder贸n, considerado por Podetti como su disc铆pulo en el Per煤 ; Vasconcelos, impulsor de la idea de “raza c贸smica americana”; Fernando Ortiz, investigador de las tradiciones folkl贸ricas cubanas y autor del concepto de “transculturaci贸n” - que otros hemos tomado despu茅s como valiosa herramienta de comprensi贸n de nuestra identidad-; y V铆ctor Ra煤l Bela煤nde, con su idea de la “s铆ntesis viviente”, proclamador de la urgente necesidad de la integraci贸n latinoamericana. Dos peruanos, un uruguayo, un mexicano y un cubano. En todos ellos va asomando y se hace plena la conciencia te贸rica de una Am茅rica signada por la vocaci贸n del di谩logo y el crecimiento de los pueblos hacia el universalismo.
La noci贸n de la transculturaci贸n constituyente de la cultura hispanoamericana, central en este libro, es adjudicada, acertadamente, por Ramiro a la tradici贸n cat贸lica, coloc谩ndose m谩s all谩 de errores y complicidades con el poder que han tenido algunos miembros de la Iglesia. Esto me ha parecido de una gran valent铆a: Ramiro Podetti ha sabido salir al cruce de prejuicios anti-hisp谩nicos, anti-mestizos y anticat贸licos muy extendidos en la comunidad cient铆fica y universitaria. El indigenismo y la negritud, comprensibles cono defensa leg铆tima de culturas postergadas, no pueden dar cuenta de la variedad y riqueza sincr茅tica de la cultura latinoamericana. Basta mirar a nuestro alrededor, para recoger la variedad de costumbres, ritos, modos de comer, vestir y habitar, realizaciones est茅ticas, que matizan el mundo latino-indo-afro- americano amparado bajo los s铆mbolos cat贸licos, frente al mundo norteamericano, ajeno a la mestizaci贸n y la transculturaci贸n, unificado por valores de vida del protestantismo. Tuvo que se帽alarlo Samuel Huntington, consejero de los l铆deres del Imperio, para que algunos universitarios de nuestra regi贸n empezaran a considerarlo.
Siguiendo el recorrido que este libro despliega, nos encontramos con una Am茅rica entrevista como lugar de s铆ntesis de pueblos y de culturas, singularmente preparada para una etapa universal ya avanzada por sus m谩s preclaros pensadores y artistas, e impresa como orientaci贸n de su cultura, sus leyes y su vocaci贸n popular. No estoy muy convencida de que esa sea la posici贸n de Enrique Dussel, citado en las 煤ltimas p谩ginas como un de los mentores de Ramiro Podetti, si se tiene en cuenta que en los a帽os 70 se expidi贸 en contra del sincretismo, asentando la necesidad de “depurar” comunidades populares para convertirlas en comunidades cristianas. No comprender el rumbo nuevo de Am茅rica ante pueblos desconocidos para el Occidente lleva a Dussel a hablar de un “Extremo Occidente” americano, en ves de rendirse a la realidad de la transculturaci贸n. Ha faltado al marxismo, y a los pensadores que le han sido pr贸ximos, la superaci贸n de la d铆ada Oriente-Occidente por un tercero, una nueva entidad, teol贸gicamente avizorada por Joaqu铆n de Fiore como lugar del Esp铆ritu.
Podetti ha se帽alado con lucidez el ocaso de los imperios, pese al poder econ贸mico-pol铆tico que todav铆a se ejerce sobre pueblos m谩s d茅biles. Veo en su obra apuntar decididamente un alegato contra el totalitarismo y sus secuelas. Podetti es contundente cuando contrapone el “multiculturalismo” surgido en el 煤ltimo tiempo en una Europa invadida por sus colonias, a la cultura integrada por la evangelizaci贸n, llegada a su mayor铆a de edad aunque hoy avasallada y fragmentada por distintas v铆as. Una extensi贸n de su mirada hacia la cultura popular hubiera reconfirmado y ampliado esta propuesta de Podetti, pero no podemos pedir tanto a un libro como el presente, suficientemente rico y abarcador.
Entiendo que se desprende de esta obra una posici贸n pol铆tica alejada de la continuidad occidentalista en sus diversas variantes, y fiel a la cultura de nuestros pueblos, expuesta en diferentes instancias por sus mejores pensadores. Tal es al menos mi lectura- que como toda lectura puede tener cierto grado de reinvenci贸n. No en vano Alfonso Reyes afirmaba que existen tantas obras como lectores- .
El libro de Ramiro Podetti, ya le铆do hace algunos a帽os y ahora retomado con fruici贸n y devoci贸n, me parece motivador, necesario y particularmente oportuno en estos tiempos de confusi贸n e incertidumbre. Lamentablemente hoy estamos ante una nueva encrucijada en que se define el destino subcontinental, y se pone a prueba la continuidad de ese valioso legado humanista, evang茅lico y universal, dise帽ado y explicitado con firmeza en su obra. Estimo que ella deber铆a constituirse en una valiosa herramienta de nuestra educaci贸n, y en un aporte insoslayable para quienes ensayan planteos de integraci贸n continental sobre bases ajenas a la 铆ndole de nuestros pueblos.
Graciela Maturo
Buenos Aires, 22 de septiembre de 2012
¿Por qu茅 ocuparnos de la alteridad m谩s bien que de la identidad?, dispara Ramiro Podetti, abriendo el juego al inicio de este jugoso y provocativo ensayo, que fue premiado con toda justicia por el Centro de Estudios Latinoamericanos R贸mulo Gallegos.
Y en efecto, en los 谩mbitos latinoamericanos se habla siempre de identidad, y no de alteridad. El trabajo de Ramiro Podetti, sin embargo, ha desplegado un mapa de la identidad que no deja lugar a dudas; no se trata de la infinita alterizaci贸n que podr铆a haber enarbolado Foucault, sino de la transculturaci贸n que caracteriza a una identidad mestiza, mixta, dialogante, cual es la identidad humanista del subcontinente. Al menos esto es as铆 en mi lectura, y ya se sabe que en toda lectura hay matices puestos por quien lee. El candente y a veces remanido tema de la identidad ha recibido en este libro un nuevo giro estimulante.
La reflexi贸n te贸rica de los primeros cap铆tulos precede y acompa帽a al estudio de cinco autores de comienzos del siglo Veinte, bien elegidos por cuanto significan en su coetaneidad, la com煤n asunci贸n del tema de Am茅rica y la superaci贸n del ambiente positivista de la 茅poca. Son ellos Rod贸, Garc铆a Calder贸n, Vasconcelos, Fernando Ortiz, Bela煤nde.
Jos茅 Enrique Rod贸, que abri贸 el siglo con su famoso Ariel, planteaba una cierta idealizaci贸n de la cultura hispanoamericana, de inspiraci贸n netamente liberal, que soslayaba la hibridaci贸n de los or铆genes. Sus intuiciones fundamentales han quedado, no obstante, corroboradas por los tiempos, en la inevitable contrastaci贸n de las Am茅ricas del Norte y del Sur. Por su parte tanto Francisco Garc铆a Calder贸n como Jos茅 Vasconcelos llevaron su atenci贸n al mestizaje 茅tnico fundacional de nuestros pueblos, que sobrepasa a los aspectos cruentos de la Conquista, e incluso balancea una historia de inequidades. Pero es en las obras de Fernando Ortiz y V铆ctor Andr茅s Bela煤nde donde se ha presentado, para Podetti, la culminaci贸n de esa l铆nea de pensadores que dieron por superado el racismo y el positivismo decimon贸nicos, aunque 茅ste haya seguido reinando a medias en las aulas universitarias, con distintos matices, hasta el presente.
Ramiro Podetti lo ha afirmado en los primeros cap铆tulos del libro, que hacen a mi juicio lo m谩s sustancial y novedoso de su obra: el humanismo - al que siempre suelo agregar la adjetivaci贸n de te谩ndrico, para distinguirlo de los meros humanismos antr贸picos de los 煤ltimos tiempos - se fue perfilando y aquilatando en el Viejo Continente antes de volcarse en Am茅rica en uno de esos tramos complejos de la Historia que no se prestan a simplificaciones. S贸lo sus frutos en la cultura, las leyes, las costumbres, las artes, la pol铆tica y la religi贸n pueden permitirnos sopesar la importancia de aquella gesta hisp谩nica que Podetti examina sin prejuicios, provisto de una asombrosa erudici贸n.
Nuestro autor, en seguimiento de Jaspers, sit煤a en el inicio de la Modernidad el comienzo de la Historia Universal, jalonada por descubrimientos cient铆ficos y t茅cnicos que actuaron como motores de cambios insoslayables. Am茅rica irrumpe en esa historia del mundo luego de la expansi贸n oce谩nica para quedar ligada a Europa, de la que ser铆a, seg煤n Fuentes, el “espejo enterrado”. Ve claramente Ramiro la significaci贸n del Mundo Nuevo en que se gesta precisamente la novedad de un derecho de gentes asentado en la concepci贸n cristiana del hombre. “La historia - afirma- entre el siglo XVI y el siglo XX fue b谩sicamente la interacci贸n entre los procesos locales y el proceso global”. Y advierte sobre el adelantamiento de la noci贸n de comunidad mundial en Francisco de Vitoria, puntualizando el rumbo de un autentico universalismo del cual la actual globalizaci贸n aparece como una realizaci贸n parcial y reductiva. A partir de entonces los descubrimientos t茅cnicos, la cartograf铆a, los rumbos del pensamiento filos贸fico, apuntar铆an cada vez m谩s al universalismo declarado por los Evangelios, y llevado adelante por Dante, Ficino, Nicol谩s de Cusa, Le贸n Hebreo y el propio Almirante Col贸n, al servicio de la Corona y de la Iglesia.
Podetti publica un mapamundi de Abraham Ortellius que ilustraba su Theatrum Orbis Terrarum en 1570. Para la consideraci贸n mundial, y de los propios americanos, hab铆a nacido el Sur. Asomaba el di谩logo de las culturas, rechazado, o apenas esbozado, en la Antig眉edad. El ensayo de Ramiro Podetti adquiere el peso de un alegato filos贸fico, no meramente informativo sino hermen茅utico y heur铆stico. No se conforma con situar a Am茅rica en el comienzo de la communitas orbis, le asigna un destino ciertamente ligado a ese objetivo mundial, que imbrica a parcialidades como Oriente y Occidente en una nueva unidad, y recoge, por otra parte, la integraci贸n convergente de los saberes.
Me ha interesado particularmente la aproximaci贸n de Ramiro, en este libro, a fuentes m铆ticas y po茅ticas que por nuestra parte hemos ahondado largamente, y que proyectan su significaci贸n ante una hermen茅utica no prejuiciada por las fronteras del racionalismo cient铆fico. Recoger la riqueza iluminativa del profetismo o la fantas铆a po茅tica no es m茅rito frecuente en s americanistas, a menudo encerrados en certezas documentales de otro signo. Lo he visto asomarse, con Fernando A铆nsa, a las intuiciones se帽eras de S茅neca, Dante y Antonio de Le贸n Pinelo, cuyo mapa prof茅tico habr铆a sido anticipado por el propio Col贸n, cuyo proceso hizo Carpentier para decirnos que el juicio definitivo s贸lo podr铆an pronunciarlo los “escaldas”, es decir los poetas. De modo an谩logo, vero correctamente interpretado el sentido de la U-Thopy en Tom谩s Moro, santo cat贸lico que se resigna a morir ante el avance prepotente del protestantismo. Su utop铆a, que por mi parte he propuesto denominar eutop铆a, apunta visiblemente a Am茅rica-el buen lugar- en que deb铆a realizarse el ideal de humanidad, tanto personal como comunitario, incubado por el humanismo europeo. Vasco de Quiroga ser铆a uno de los ejecutores de ese proyecto que hizo hablar a Silvio Zabala de la “invenci贸n de Am茅rica”. Haber rescatado ese n煤cleo de ideas como base del desenvolvimiento hist贸rico cultural de los pueblos hispanoamericanos es no poco m茅rito de este libro concebido con gran profundidad y realizado con prolija erudici贸n.
Reafirma Ramiro Podetti, con la solvencia que le otorga su manejo interdisciplinario, la unidad interna de procesos culturales, filos贸ficos, cient铆ficos y tecnol贸gicos, descubriendo una direcci贸n de sentido intrahist贸rico que es inherente a la Historia de los pueblos y m谩s a煤n a la Historia de la humanidad. Su apelaci贸n a Hegel, Toynbee, Braudel, lo confirma en este rumbo, marcando el progresivo asomar de la “ciencia nueva” postulada por Giambattista Vico.
La historia americana, hasta el momento perif茅rica a los poderes centrales en lo econ贸mico-pol铆tico, aparece a los ojos del autor como una reserva 茅tica, cultural y espiritual de la humanidad, como el n煤cleo potencial de una nueva y m谩s amplia ec煤mene. Valoriza en tal sentido los pasos dados desde el siglo XVI en adelante, por figuras como Bernardino de Sahag煤n, precursor de la antropolog铆a y la etnograf铆a de Am茅rica y recopilador de los famosos di谩logos de los doce franciscanos con los cacique nahuas. No puede menos que alegrarnos - ante tanta indiferencia y silencio- el reconocimiento de la labor human铆stica de las traducciones, la temprana instalaci贸n de la imprenta, la fundaci贸n hisp谩nca de las universidades -no seguida de igual forma por los lusitano,la creciente transculturaci贸n de nuestros pa铆ses, criticada o detenida por la Ilustraci贸n y sus seguidores, a煤n despu茅s de la emancipaci贸n. (Los recientes festejos del Bicentenario argentino, llevados adelante como espect谩culo carente de fundamentos, as铆 nos lo han mostrado).
Parecer铆a que esta revaloraci贸n de la cultura colonial o indiana, como me gusta llamarla en coincidencia con Methol Ferr茅, fuese algo anacr贸nico o carente de vigencia en los momentos actuales, en que la cultura internacional urbana avanza con el apoyo de las redes t茅cnicas. Sin embargo no es as铆, la cultura indiana sigue vigente en nuestra Am茅rica, en sus leyes, instituciones, filosof铆a y religi贸n, m谩s reconocible en las provincias, en los 谩mbitos de las peque帽as o medianas ciudades, en los barrios y en todo 谩mbito no colonizado por el iluminismo universitario, como lo ha visto Kusch. Podetti ha sabido descubrirlo en su atenta observaci贸n del pensamiento y la cultura de los 煤ltimos siglos, sin ahorrarnos los brotes racistas emergentes del positivismo americano del siglo XIX que han afectado parcialmente a nuestros planes educativos. Los autores propuestos para su consideraci贸n en este libro vienen a reanudar su relaci贸n con el humanismo fundante, ya sea a trav茅s de los conceptos de mestizaci贸n y trnsculturaci贸n, como a trav茅s de continuas recuperaciones 茅ticas, est茅ticas, jur铆dicas y religiosas que son propias del humanismo. La sola elecci贸n de las figuras tratadas habla de una posici贸n expl铆cita contra el racismo, el totalitarismo y el pensamiento unificado. Frente a estos flagelos reales o potenciales en su tiempo se pronunciaron Rod贸, con su bandera del humanismo americano; Francisco Garc铆a Calder贸n, considerado por Podetti como su disc铆pulo en el Per煤 ; Vasconcelos, impulsor de la idea de “raza c贸smica americana”; Fernando Ortiz, investigador de las tradiciones folkl贸ricas cubanas y autor del concepto de “transculturaci贸n” - que otros hemos tomado despu茅s como valiosa herramienta de comprensi贸n de nuestra identidad-; y V铆ctor Ra煤l Bela煤nde, con su idea de la “s铆ntesis viviente”, proclamador de la urgente necesidad de la integraci贸n latinoamericana. Dos peruanos, un uruguayo, un mexicano y un cubano. En todos ellos va asomando y se hace plena la conciencia te贸rica de una Am茅rica signada por la vocaci贸n del di谩logo y el crecimiento de los pueblos hacia el universalismo.
La noci贸n de la transculturaci贸n constituyente de la cultura hispanoamericana, central en este libro, es adjudicada, acertadamente, por Ramiro a la tradici贸n cat贸lica, coloc谩ndose m谩s all谩 de errores y complicidades con el poder que han tenido algunos miembros de la Iglesia. Esto me ha parecido de una gran valent铆a: Ramiro Podetti ha sabido salir al cruce de prejuicios anti-hisp谩nicos, anti-mestizos y anticat贸licos muy extendidos en la comunidad cient铆fica y universitaria. El indigenismo y la negritud, comprensibles cono defensa leg铆tima de culturas postergadas, no pueden dar cuenta de la variedad y riqueza sincr茅tica de la cultura latinoamericana. Basta mirar a nuestro alrededor, para recoger la variedad de costumbres, ritos, modos de comer, vestir y habitar, realizaciones est茅ticas, que matizan el mundo latino-indo-afro- americano amparado bajo los s铆mbolos cat贸licos, frente al mundo norteamericano, ajeno a la mestizaci贸n y la transculturaci贸n, unificado por valores de vida del protestantismo. Tuvo que se帽alarlo Samuel Huntington, consejero de los l铆deres del Imperio, para que algunos universitarios de nuestra regi贸n empezaran a considerarlo.
Siguiendo el recorrido que este libro despliega, nos encontramos con una Am茅rica entrevista como lugar de s铆ntesis de pueblos y de culturas, singularmente preparada para una etapa universal ya avanzada por sus m谩s preclaros pensadores y artistas, e impresa como orientaci贸n de su cultura, sus leyes y su vocaci贸n popular. No estoy muy convencida de que esa sea la posici贸n de Enrique Dussel, citado en las 煤ltimas p谩ginas como un de los mentores de Ramiro Podetti, si se tiene en cuenta que en los a帽os 70 se expidi贸 en contra del sincretismo, asentando la necesidad de “depurar” comunidades populares para convertirlas en comunidades cristianas. No comprender el rumbo nuevo de Am茅rica ante pueblos desconocidos para el Occidente lleva a Dussel a hablar de un “Extremo Occidente” americano, en ves de rendirse a la realidad de la transculturaci贸n. Ha faltado al marxismo, y a los pensadores que le han sido pr贸ximos, la superaci贸n de la d铆ada Oriente-Occidente por un tercero, una nueva entidad, teol贸gicamente avizorada por Joaqu铆n de Fiore como lugar del Esp铆ritu.
Podetti ha se帽alado con lucidez el ocaso de los imperios, pese al poder econ贸mico-pol铆tico que todav铆a se ejerce sobre pueblos m谩s d茅biles. Veo en su obra apuntar decididamente un alegato contra el totalitarismo y sus secuelas. Podetti es contundente cuando contrapone el “multiculturalismo” surgido en el 煤ltimo tiempo en una Europa invadida por sus colonias, a la cultura integrada por la evangelizaci贸n, llegada a su mayor铆a de edad aunque hoy avasallada y fragmentada por distintas v铆as. Una extensi贸n de su mirada hacia la cultura popular hubiera reconfirmado y ampliado esta propuesta de Podetti, pero no podemos pedir tanto a un libro como el presente, suficientemente rico y abarcador.
Entiendo que se desprende de esta obra una posici贸n pol铆tica alejada de la continuidad occidentalista en sus diversas variantes, y fiel a la cultura de nuestros pueblos, expuesta en diferentes instancias por sus mejores pensadores. Tal es al menos mi lectura- que como toda lectura puede tener cierto grado de reinvenci贸n. No en vano Alfonso Reyes afirmaba que existen tantas obras como lectores- .
El libro de Ramiro Podetti, ya le铆do hace algunos a帽os y ahora retomado con fruici贸n y devoci贸n, me parece motivador, necesario y particularmente oportuno en estos tiempos de confusi贸n e incertidumbre. Lamentablemente hoy estamos ante una nueva encrucijada en que se define el destino subcontinental, y se pone a prueba la continuidad de ese valioso legado humanista, evang茅lico y universal, dise帽ado y explicitado con firmeza en su obra. Estimo que ella deber铆a constituirse en una valiosa herramienta de nuestra educaci贸n, y en un aporte insoslayable para quienes ensayan planteos de integraci贸n continental sobre bases ajenas a la 铆ndole de nuestros pueblos.
Graciela Maturo
Buenos Aires, 22 de septiembre de 2012
