OPINI脫N de Amy Goodman.-
La gran recesi贸n de 2008, que trajo aparejada la crisis econ贸mica mundial en la que estamos sumergidos, arras贸 con los ahorros de toda la vida de muchas personas y para millones de individuos significa una amenaza inminente de desempleo cr贸nico. Esto sucede mientras las arcas de los grandes bancos estadounidenses y tambi茅n de las grandes empresas que no pertenecen al sector financiero gozan del nivel de efectivo disponible m谩s alto de toda la historia. Si bien la tasa de desempleo contin煤a siendo elevada, y a pesar de la preocupaci贸n que genera luchar para llegar a fin de mes, muchos trabajadores en Estados Unidos est谩n tomando las riendas del problema y exigen mejores condiciones laborales y aumentos salariales. Se trata de los trabajadores que no son mencionados en los debates presidenciales, que no son invitados a los lujosos estudios de las grandes cadenas de televisi贸n. Son los trabajadores de Wal-Mart, la mayor empresa privada de Estados Unidos; son los recolectores de tomate de Florida. A pesar de contar con escasos recursos, armados de valor y con la convicci贸n de que merecen mejores condiciones laborales, los trabajadores se est谩n organizando y est谩n logrando resultados.
Esta semana, los trabajadores de Wal-Mart lanzaron la primera huelga contra la gigante de venta minorista en 50 a帽os de historia de la empresa. Realizaron manifestaciones y piquetes en 28 tiendas en 12 estados. Muchos de estos trabajadores no sindicalizados afrontan represalias de la empresa, a pesar de estar protegidos por la Junta Nacional de Relaciones del Trabajo. Los huelguistas est谩n organizados en “OUR Walmart” (nuestro Wal-Mart), sigla en ingl茅s que significa “organizaci贸n unidos para exigir respeto en Wal-Mart”, que se cre贸 con el apoyo del Sindicato de Trabajadores del Sector Alimentario y Comercial. Los miembros de OUR Walmart protestaron frente a la “Reuni贸n para la Comunidad de Inversores 2012” en Bentonville, Arkansas, para exigir que la empresa detenga las represalias contra los empleados. El grupo prometi贸 tener una presencia importante en todas las tiendas de Wal-Mart a nivel nacional en el llamado 'Black Friday', el d铆a siguiente al D铆a de Acci贸n de Gracias, que es, a su vez, el d铆a de mayor venta en las tiendas minoristas en todo el a帽o. Los trabajadores han logrado un apoyo considerable de aliados que est谩n prontos para unirse a su lucha, como la Organizaci贸n Nacional para las Mujeres.
A lo largo de su historia, las pr谩cticas empresariales de Wal-Mart se han caracterizado por tercerizar determinados servicios a otras empresas, como las tareas de dep贸sito y entrega a domicilio. En Elwood, Illinois, los trabajadores del dep贸sito empleados por la empresa subcontratada por Wal-Matr, RoadLink, se declararon en huelga inmediatamente despu茅s de que una huelga similar fuera iniciada por trabajadores en California. Seg煤n el grupo Warehouse Workers for Justice (WWJ), “los empleados de los dep贸sitos trabajan a temperaturas extremas y levantan miles de cajas que pueden pesar hasta 110 kilos cada una. Los accidentes en el trabajo son frecuentes y los trabajadores rara vez alcanzan a ganar el salario m铆nimo o cuentan con las prestaciones sociales b谩sicas”.
Seg煤n WWJ, luego de 21 d铆as de huelga en Elwood, los trabajadores “lograron una victoria en su demanda principal de que se pusiera fin a las represalias ilegales contra los empleados que protestan contra las malas condiciones laborales. Regresar谩n a sus puestos de trabajo...y percibir谩n el 100% de su salario por el per铆odo que estuvieron en huelga”.
Habl茅 con uno de los huelguistas de Elwood, Mike Compton, que me cont贸 en detalle acerca de una de las terribles condiciones que deben soportar en su trabajo mal remunerado:
“Tenemos un grave problema con el polvo. Todos los contenedores que descargamos vienen de China y est谩n cubiertos de polvo negro. Es horrible tener que respirar eso todo el d铆a. Hemos llegado a tener que pedir hasta siete u ocho veces que nos den m谩scaras. Simplemente nos hac铆an ir a diferentes lugares, dirigirnos a otro gerente o acudir a otro departamento. Y la mitad de las veces nos 铆bamos con las manos vac铆as. Hubo casos de tr谩ilers que ten铆an la leyenda ‘desinfectado en M茅xico’. No sabemos por qu茅. Muchos trabajadores han tenido dificultades para respirar dentro de los tr谩ilers. Es decir, en mi opini贸n, algo sencillo y tan barato como una m谩scara para el polvo deber铆a estar disponible a cualquiera, especialmente en una empresa que tiene tanto dinero como Wal-Mart”.
Compton estaba participando en las protestas realizadas frente a la sede de Wal-Mart en Bentonville, Arkansas, mientras se desarrollaba la reuni贸n de inversores de la empresa.
Mientras tanto, varias generaciones de trabajadores inmigrantes del sector agr铆cola han trabajado durante a帽os en la recolecci贸n de tomates en la localidad rural de Immokalee, Florida en condiciones terribles. En 1993, fundaron la Coalici贸n de Trabajadores de Immokalee (CIW, por sus siglas en ingl茅s) para organizarse junto con los consumidores y exigir que las grandes cadenas de restaurantes compren los tomates a granjas que paguen un salario digno a sus trabajadores.
Habl茅 con Gerardo Reyes-Ch谩vez, trabajador agr铆cola y dirigente de los trabajadores rurales de Immokalee. Se encontraba en Denver, donde est谩 la sede de la empresa de comida r谩pida Chipotle. La Coalici贸n ha trabajado en el tema de Chipotle durante diez a帽os. Reyes-Ch谩vez me dijo: “Hemos logrado crear un Programa de Comida Justa, que se ocupa de los abusos cometidos en la industria del tomate. Creamos todo un nuevo sistema para identificar d贸nde ocurren estos abusos y as铆 poder erradicarlos del sistema. Esta es la oportunidad para que Chipotle haga lo correcto. Afirman que venden comida “con integridad” y que realmente les interesa la sustentabilidad…Lo que les decimos es que esta es la oportunidad para que lo hagan realidad”.
Al d铆a siguiente de la entrevista a Reyes-Ch谩vez, Chipotle firm贸 el Acuerdo de Comida Justa. Mientras los candidatos a la presidencia est谩n ocupados intercambiando ataques acerca de sus planes para crear empleo en debates fuertemente controlados, los trabajadores de las bases, de Florida a California, se est谩n organizando para lograr un cambio.
La gran recesi贸n de 2008, que trajo aparejada la crisis econ贸mica mundial en la que estamos sumergidos, arras贸 con los ahorros de toda la vida de muchas personas y para millones de individuos significa una amenaza inminente de desempleo cr贸nico. Esto sucede mientras las arcas de los grandes bancos estadounidenses y tambi茅n de las grandes empresas que no pertenecen al sector financiero gozan del nivel de efectivo disponible m谩s alto de toda la historia. Si bien la tasa de desempleo contin煤a siendo elevada, y a pesar de la preocupaci贸n que genera luchar para llegar a fin de mes, muchos trabajadores en Estados Unidos est谩n tomando las riendas del problema y exigen mejores condiciones laborales y aumentos salariales. Se trata de los trabajadores que no son mencionados en los debates presidenciales, que no son invitados a los lujosos estudios de las grandes cadenas de televisi贸n. Son los trabajadores de Wal-Mart, la mayor empresa privada de Estados Unidos; son los recolectores de tomate de Florida. A pesar de contar con escasos recursos, armados de valor y con la convicci贸n de que merecen mejores condiciones laborales, los trabajadores se est谩n organizando y est谩n logrando resultados.
Esta semana, los trabajadores de Wal-Mart lanzaron la primera huelga contra la gigante de venta minorista en 50 a帽os de historia de la empresa. Realizaron manifestaciones y piquetes en 28 tiendas en 12 estados. Muchos de estos trabajadores no sindicalizados afrontan represalias de la empresa, a pesar de estar protegidos por la Junta Nacional de Relaciones del Trabajo. Los huelguistas est谩n organizados en “OUR Walmart” (nuestro Wal-Mart), sigla en ingl茅s que significa “organizaci贸n unidos para exigir respeto en Wal-Mart”, que se cre贸 con el apoyo del Sindicato de Trabajadores del Sector Alimentario y Comercial. Los miembros de OUR Walmart protestaron frente a la “Reuni贸n para la Comunidad de Inversores 2012” en Bentonville, Arkansas, para exigir que la empresa detenga las represalias contra los empleados. El grupo prometi贸 tener una presencia importante en todas las tiendas de Wal-Mart a nivel nacional en el llamado 'Black Friday', el d铆a siguiente al D铆a de Acci贸n de Gracias, que es, a su vez, el d铆a de mayor venta en las tiendas minoristas en todo el a帽o. Los trabajadores han logrado un apoyo considerable de aliados que est谩n prontos para unirse a su lucha, como la Organizaci贸n Nacional para las Mujeres.
A lo largo de su historia, las pr谩cticas empresariales de Wal-Mart se han caracterizado por tercerizar determinados servicios a otras empresas, como las tareas de dep贸sito y entrega a domicilio. En Elwood, Illinois, los trabajadores del dep贸sito empleados por la empresa subcontratada por Wal-Matr, RoadLink, se declararon en huelga inmediatamente despu茅s de que una huelga similar fuera iniciada por trabajadores en California. Seg煤n el grupo Warehouse Workers for Justice (WWJ), “los empleados de los dep贸sitos trabajan a temperaturas extremas y levantan miles de cajas que pueden pesar hasta 110 kilos cada una. Los accidentes en el trabajo son frecuentes y los trabajadores rara vez alcanzan a ganar el salario m铆nimo o cuentan con las prestaciones sociales b谩sicas”.
Seg煤n WWJ, luego de 21 d铆as de huelga en Elwood, los trabajadores “lograron una victoria en su demanda principal de que se pusiera fin a las represalias ilegales contra los empleados que protestan contra las malas condiciones laborales. Regresar谩n a sus puestos de trabajo...y percibir谩n el 100% de su salario por el per铆odo que estuvieron en huelga”.
Habl茅 con uno de los huelguistas de Elwood, Mike Compton, que me cont贸 en detalle acerca de una de las terribles condiciones que deben soportar en su trabajo mal remunerado:
“Tenemos un grave problema con el polvo. Todos los contenedores que descargamos vienen de China y est谩n cubiertos de polvo negro. Es horrible tener que respirar eso todo el d铆a. Hemos llegado a tener que pedir hasta siete u ocho veces que nos den m谩scaras. Simplemente nos hac铆an ir a diferentes lugares, dirigirnos a otro gerente o acudir a otro departamento. Y la mitad de las veces nos 铆bamos con las manos vac铆as. Hubo casos de tr谩ilers que ten铆an la leyenda ‘desinfectado en M茅xico’. No sabemos por qu茅. Muchos trabajadores han tenido dificultades para respirar dentro de los tr谩ilers. Es decir, en mi opini贸n, algo sencillo y tan barato como una m谩scara para el polvo deber铆a estar disponible a cualquiera, especialmente en una empresa que tiene tanto dinero como Wal-Mart”.
Compton estaba participando en las protestas realizadas frente a la sede de Wal-Mart en Bentonville, Arkansas, mientras se desarrollaba la reuni贸n de inversores de la empresa.
Mientras tanto, varias generaciones de trabajadores inmigrantes del sector agr铆cola han trabajado durante a帽os en la recolecci贸n de tomates en la localidad rural de Immokalee, Florida en condiciones terribles. En 1993, fundaron la Coalici贸n de Trabajadores de Immokalee (CIW, por sus siglas en ingl茅s) para organizarse junto con los consumidores y exigir que las grandes cadenas de restaurantes compren los tomates a granjas que paguen un salario digno a sus trabajadores.
Habl茅 con Gerardo Reyes-Ch谩vez, trabajador agr铆cola y dirigente de los trabajadores rurales de Immokalee. Se encontraba en Denver, donde est谩 la sede de la empresa de comida r谩pida Chipotle. La Coalici贸n ha trabajado en el tema de Chipotle durante diez a帽os. Reyes-Ch谩vez me dijo: “Hemos logrado crear un Programa de Comida Justa, que se ocupa de los abusos cometidos en la industria del tomate. Creamos todo un nuevo sistema para identificar d贸nde ocurren estos abusos y as铆 poder erradicarlos del sistema. Esta es la oportunidad para que Chipotle haga lo correcto. Afirman que venden comida “con integridad” y que realmente les interesa la sustentabilidad…Lo que les decimos es que esta es la oportunidad para que lo hagan realidad”.
Al d铆a siguiente de la entrevista a Reyes-Ch谩vez, Chipotle firm贸 el Acuerdo de Comida Justa. Mientras los candidatos a la presidencia est谩n ocupados intercambiando ataques acerca de sus planes para crear empleo en debates fuertemente controlados, los trabajadores de las bases, de Florida a California, se est谩n organizando para lograr un cambio.
*Denis Moynihan colabor贸 en la producci贸n period铆stica de esta columna.
