Gran aparato de propaganda con la conferencia de presidentes de las Comunidades Aut贸nomas. Es un c贸nclave esencialmente patriarcal, sobre todo tras la dimisi贸n del tornado Aguirre, pues de las 19 CCAA y ciudades aut贸nomas solo hay dos presididas por mujeres, o sea, un 10%. Lo de la paridad va para largo y, con la crisis que trae un mensaje de reverdecimiento del patriarcado, para m谩s largo. La conferencia ha sido un谩nime en su decisi贸n: se cumplir谩 el d茅ficit. Todos a una han aparcado sus agravios particulares; los andaluces, los catalanes, no han formulado sus quejas. A cambio, Rajoy ha prometido que en 2014 se revisar谩 el sistema de financiaci贸n y se repartir谩 con m谩s justicia el peso del d茅ficit. Rajoy es suelto en promesas y es de suponer que las CCAA lo saben, por lo que otorgar谩n a estas el valor que tienen, cero.
El acto de afirmaci贸n nacional se ha celebrado en el Senado, como es obligado por ser la c谩mara te贸ricamente de representaci贸n territorial. Al no serlo en verdad y no servir para gran cosa, no presta especial 铆mpetu de eficiencia a la Conferencia de Presidentes de CCAA. Quiz谩 por eso -aparte de por la particular fruici贸n con que Rajoy se lleva al Rey a todas partes, a diferencia de los presidentes anteriores del gobierno- se ha contado con la presencia de Juan Carlos I y su hijo, el pr铆ncipe heredero. Aunque tampoco es seguro que este refuerzo sirva de mucho. Esa foto con tal profusi贸n de coloridos pendones detr谩s recuerda las de las cumbres de la pomposamente llamada Comunidad Hisp谩nica de Naciones cuyos eventos suelen tener aspectos c贸micos.
La unanimidad de las CCAA escasamente oculta que no pueden hacer otra cosa. Todas ellas asfixiadas financieramente, con algunas en quiebra, pendientes de las d谩divas del gobierno central, no tienen m谩s salida que hacer lo que les dicen y hacerlo, adem谩s, como se lo dicen. El dinero que reciban han de consagrarlo a reducir el d茅ficit priorizando el pago a los bancos y los intereses y dejando para 煤ltimo lugar las Universidades y los aspectos propios del Estado del bienestar. De esta forma queda ya claro qu茅 finalidad persigue el gobierno central cuando dice que son las CCAA las que deben sostener el Estado del bienestar: carg谩rselo.
Ahora bien, el acontecimiento en s铆 mismo tiene una dimensi贸n que ning煤n aparato de propaganda puede ocultar. En concreto, que comprometerse a cumplir con los objetivos de reducci贸n del d茅ficit no quiere decir que vaya a hacerse y eso es lo que los despiadados mercados tomar谩n en consideraci贸n. No que los 19 presidentes digan que est谩 en su 谩nimo cumplir sus compromisos sino que puedan hacerlo. Nadie ignora que Catalu帽a tiene sus bonos calificados en el nivel de "bono basura". Con esas expectativas es dif铆cil que la opini贸n europea trague la idea de que Espa帽a en su conjunto cumplir谩 con el objetivo del d茅ficit. Verbalizar el firme prop贸sito de lograrlo y hacerlo en coro, todos a una Fuente Ovejuna, no lo convierte en m谩s veros铆mil a no ser que uno crea, como los ni帽os, los poetas y los dioses, que el hecho de querer algo equivale a conseguirlo
Tampoco ayudar谩n en nada las confusas explicaciones de Rajoy en rueda de prensa en respuesta (es un decir) a la pregunta concreta sobre si Reuters estaba en lo cierto al afirmar que Espa帽a pedir谩 el rescate en el finde. En un ejercicio realmente divertido de imitaci贸n a Groucho Marx, el presidente comunic贸 que 茅l no ten铆a intenci贸n de pedir el rescate pero que hab铆a gente (Reuters) que, al parecer, sab铆a m谩s que 茅l, cosa que podr铆a ser cierta. Y, directamente al que preguntaba, lo inst贸 a atender a sus palabras pero le dej贸 en libertad de creer lo contrario y hasta le dijo que quiz谩 acertara. Parece que no, pero el discurso fue as铆.
Y lo curioso es que no puede ser de otra forma desde el momento en que la decisi贸n de pedir o no el rescate y cu谩ndo y c贸mo, no depende del propio Rajoy sino de Merkel.

