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El principio de una prensa libre

- EDITORIAL - EL MERCURIO DIGITAL - WAN IFRA* -
El 3 de mayo es el d铆a elegido para celebrar las libertades de la prensa que tanto esfuerzo nos ha costado conquistar, pero tambi茅n un d铆a para recordar la fragilidad de esas victorias.

El llamamiento a defender la libertad de prensa se repite a帽o tras a帽o con fuerza renovada, sin perder un 谩pice de actualidad. Pero, ¿c贸mo es posible que la libertad de prensa siga siendo tema de debate? ¿A煤n no hemos conseguido transmitir el mensaje?

La respuesta es simple: la prensa es poder y donde haya poder siempre habr谩 alguien que busque su control e influencia. Sin embargo, por definici贸n, una prensa libre es una prensa ind贸mita, capaz de hablar sin tapujos a la opini贸n p煤blica; un veh铆culo esencial de la libertad de expresi贸n.

Por esa raz贸n, la prensa libre siempre ha estado y estar谩 en el punto de mira.

Con la creciente consolidaci贸n de nuestra ciudadan铆a digital, los tiranos que se oponen a la libertad de expresi贸n aprenden r谩pidamente c贸mo ejercer su fuerza opresora sobre los medios de comunicaci贸n digitales. Los ataques son m谩s sofisticados y diversos, sus objetivos m谩s numerosos. Nuestra atenci贸n y vigilancia deben reaccionar con igual voracidad.

La impunidad que disfrutan los asesinos de periodistas se extiende tambi茅n a quienes acaban con la vida de blogueros. Al fin y al cabo, la censura no diferencia entre plataformas editoriales. Tampoco las prisiones, levantadas para los que ‘infringen la ley’, hacen distinciones.

Es imposible impedir que los opresores de la libertad de expresi贸n cercenen nuestras libertades b谩sicas. De hecho, como muestran los 铆ndices mundiales de la libertad de prensa, lo hacen con relativa frecuencia y sin temor a las consecuencias.

Nuestro derecho a buscar, recibir o difundir informaci贸n y opiniones a trav茅s de cualquier soporte se halla contemplado en la Declaraci贸n Universal de los Derechos Humanos, pero los medios deben luchar d铆a a d铆a contra las injerencias para seguir siendo baluarte de la libertad de expresi贸n. En cuanto guardi谩n del poder, una prensa independiente act煤a como ventana de la sociedad que pone a la vista del escrutinio p煤blico los abusos, las digresiones, las mentiras y los intereses de quienes mandan.

Para gobiernos corruptos, criminales y fundamentalistas de cualquier color, ser铆a mejor que esa ventana permaneciese cerrada a cal y canto.

En M茅xico, por ejemplo, periodistas que se atreven a abrirla se enfrentan a represalias violentas e incluso mortales. Los efectos son devastadores: “Se engendra un clima de temor que hace que permanecer en silencio sea mejor que hablar de sucesos que puedan suponer una amenaza”, explica la periodista y escritora mexicana Anabel Hern谩ndez. “Esto conduce a la autocensura, que afecta a la libertad de expresi贸n, que a su vez afecta a la calidad y la profundidad de la informaci贸n que recibe la sociedad. Si la sociedad no conoce la realidad que la rodea, ¿qui茅n puede tomar decisiones?”.

Independientemente del lugar en el que vivamos o de lo que hagamos, deteng谩monos un momento a reflexionar sobre qu茅 tipo de sociedad tendr铆amos sin la existencia de unos medios inquisitivos.

¿Qui茅n toma las decisiones en nuestro nombre y cu谩n transparente es el proceso?

Esta es, a fin de cuentas, la raz贸n por la que defendemos a los/las periodistas y la libertad de prensa en todo el mundo.

No cabe duda de que Internet est谩 poniendo las cosas m谩s dif铆ciles. Las reglas de control que ofrecen contrapeso al poder, de las que los medios tradicionales hab铆an sido guardianes durante tanto tiempo, se est谩n desplazando r谩pidamente m谩s all谩 de los par谩metros definidos.

Internet invita a los censores a entrar en nuestros hogares, a menudo inconscientemente, haciendo que la defensa de la libertad de expresi贸n sea un tema de preocupaci贸n para todos aquellos que participan en redes sociales, se comunican por correo electr贸nico o disponen de un smartphone o un dispositivo tablet.

Al menos deber铆a serlo. Parad贸gicamente, la gran revoluci贸n digital, que ha motivado el advenimiento de una era de verdadera conectividad mundial, brinda otro mecanismo de control y una manera de mermar la libertad de expresi贸n. Puede que los medios de informaci贸n on-line, alertados por las experiencias de la prensa escrita, est茅n mejor preparados para combatir el problema. Pero nosotros, como individuos, ¿lo estamos?

Tanto dentro como fuera de la Red, nos enfrentamos a sobrecogedores desaf铆os y amenazas. Cada a帽o hacemos recuento de los periodistas perdidos, los profesionales de los medios de informaci贸n que han sufrido cautiverio y las publicaciones que han recibido amenazas, intimidaciones o se han visto abocadas a cerrar sus puertas.

El 3 de mayo es una ocasi贸n para recordar, con la solemnidad merecida, a los colegas que han sido v铆ctimas de la violencia a causa de su trabajo. Especialmente aquellos que han perdido la vida en el ejercicio de su profesi贸n.

Una ‘profesi贸n’ que no consist铆a simplemente en ofrecer noticias. Su labor – arriesgada, a veces peligrosa y siempre franca– iba m谩s all谩 de unos titulares que muchas veces acababan siendo sus propias necrol贸gicas. Su trabajo representa la creencia en un principio, anclado en la esencia misma de la democracia y tangible en cada art铆culo, cada imagen y cada reportaje.

Nos sentimos orgullosos y orgullosas  de defender ese principio sobre el que se cimienta nuestra industria y que hace que el periodismo siga adelante.

*Editorial de elmercuriodigital.es y de la World Association of Newspapers and News Publishers




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