El Secretario General de la ONU llamó a todas las naciones a trabajar para revertir la tendencia a la degradación del medio marino, causada por la contaminación, la explotación y la acidificación.

Con motivo del Día Mundial de los Océanos, celebrado el 8 de junio, Ban Ki-moon recordó que los océanos son esenciales en múltiples aspectos de la vida humana y en particular para quienes habitan en las zonas costeras, cuyos ingresos y cultura están vinculados al mar.
El titular de la ONU instó a todas las naciones a sumarse a la Convención de las Naciones Unidas sobre el Derecho del Mar y a unir esfuerzos a favor de la sostenibilidad de los océanos.
La Asamblea General decidió el 5 de diciembre de 2008 que a partir del año siguiente, la ONU conmemorase el 8 de junio el Día Mundial de los Océanos.
«Si queremos beneficiarnos plenamente de los océanos, debemos invertir la tendencia a la degradación del medio marino causada por la contaminación, la explotación excesiva y la acidificación.»
Mensaje del Secretario General, Ban Ki-moon, con motivo del Día Mundial de los Océanos. 8 de junio
Desde el comercio hasta la alimentación y la regulación del clima, los océanos son esenciales en múltiples aspectos de la vida de toda la humanidad. Y ello es especialmente así para los habitantes de las zonas costeras, cuyos ingresos y cultura están indisolublemente unidos al mar.
Si queremos beneficiarnos plenamente de los océanos, debemos invertir la tendencia a la degradación del medio marino causada por la contaminación, la explotación excesiva y la acidificación.
Insto a todas las naciones a que trabajen con ese objetivo, y a que se sumen a la Convención de las Naciones Unidas sobre el Derecho del Mar y la apliquen. Aunemos nuestros esfuerzos para crear nuevas oleadas de acción en favor de la sostenibilidad de los océanos, en favor de las personas y del planeta.

«Juntos tenemos el poder de proteger el océano»
En virtud de su resolución 63/111 , de fecha 5 de diciembre de 2008, la Asamblea General decidió que a partir de 2009, las Naciones Unidas designen el 8 de junio Día Mundial de los Océanos.
El tema de la conmemoración de este año es «Juntos tenemos el poder de proteger el océano».
La designación oficial del Día Mundial de los Océanos es una oportunidad para crear conciencia mundial de los desafíos que enfrenta la comunidad internacional en relación con los océanos.
Los pulmones de nuestro planeta, proporcionando la mayor parte del oxígeno que respiramos, los océanos son una fuente importante de alimentos y medicamentos y una parte crítica de la biosfera.
La Asamblea General también reconoce la importante contribución del desarrollo sostenible y la gestión de los recursos y los usos de los océanos y los mares al logro de los objetivos internacionales de desarrollo, incluidos los que figuran en la Declaración del Milenio. (Véase la resolución 55/2 .)
La resolución exhorta a los Estados usuarios y a los Estados ribereños de los estrechos utilizados para la navegación internacional a que sigan cooperando mediante acuerdos relativos a cuestiones relacionadas con la seguridad de la navegación, incluidas las ayudas para la seguridad de la navegación, y a la prevención, reducción y control de la contaminación procedente de los buques.
Exhorta a los Estados a que consideren la posibilidad de hacerse miembros de la Organización Hidrográfica Internacional e insta a todos los Estados a que colaboren con esa organización para aumentar la cobertura de la información hidrográfica a nivel mundial, a fin de reforzar la formación de capacidad y la asistencia técnica y promover la seguridad de la navegación, especialmente en las zonas utilizadas para la navegación internacional, en los puertos y en las zonas marinas vulnerables o protegidas.
Mensaje de la Sra. Irina Bokova, Directora General de la UNESCO, con ocasión del Día Mundial de los Océanos
8 de junio de 2013
El océano constituye un único gran conjunto de mares interconectados que cubre el 71% de la superficie terrestre. El océano es el origen de la vida en el planeta y sigue desempeñando un papel irremplazable en la vida cotidiana de 7.000 millones de seres humanos. Varios millones de personas dependen directamente del océano para alimentarse, desplazarse y trabajar. Además, el océano regula el clima y aporta la mitad del oxígeno que respiramos. El océano no es un recurso como los otros, sino que es el que hace posible todo lo demás. Su inmensa diversidad biológica forma parte de la belleza del mundo, y debemos unirnos para preservarla.
Con 46 sitios marinos inscritos en la Lista del Patrimonio Mundial, la UNESCO supervisa una red mundial única para la protección y el estudio de los océanos. Tras la inscripción de los primeros sitios se han añadido más de un millón de documentos de observación y 1.000 nuevas especies. El océano es inmenso, pero no infinito: la sobreexplotación de los recursos, la contaminación y la acidificación resultante del calentamiento climático ponen a prueba los ecosistemas y plantean problemas para nuestro propio bienestar. El aumento del nivel de las aguas amenaza la vida de millones de personas y puede llegar a redibujar el mapa del mundo. Para aprovechar plenamente los recursos del océano, la humanidad debe invertir rápidamente y de forma masiva en ciencia e investigación. Esta labor ha de ser necesariamente colectiva, puesto que el océano supera las capacidades de los Estados. De ahí la necesidad de mejorar la gobernanza, a fin de hacerla más inclusiva y adaptada. A este respecto, el Pacto de los Océanos de las Naciones Unidas, puesto en marcha en 2012 por el Secretario General Ban Ki-moon a partir de una idea de la UNESCO, constituye una valiosa oportunidad.
Gracias a su potencial para la cooperación y el crecimiento, el océano es un elemento clave para la paz y el desarrollo sostenible en el siglo XXI. En ese periodo decisivo, la UNESCO se compromete a redoblar sus esfuerzos para poner la cooperación científica al servicio del océano. Desde hace más de 50 años, la Comisión Oceanográfica Intergubernamental de la UNESCO (COI) utiliza la ciencia para comprender y gestionar mejor los océanos. La coordinación del Sistema Mundial de Observación de los Océanos representa un avance espectacular en la cooperación científica mundial. El Sistema de Información Biogeográfica de los Océanos (OBIS) ofrece una plataforma mundial para el intercambio de información y datos acerca de la biodiversidad marina. Gracias al establecimiento y la coordinación de los sistemas de alerta contra los tsunamis se han podido crear vínculos de solidaridad entre los Estados y se ha reducido la vulnerabilidad de la población ante los peligros del océano.
Pese a los problemas que quedan por delante, la conclusión es clara: juntos tenemos el poder de proteger el océano. El Día Mundial de los Océanos es la ocasión de darse cuenta de ello y de comprometerse en pro de la protección del océano, de donde procedemos y del que depende nuestro futuro.
Irina Bokova
Antecedentes
ONU/Milton Grant
El concepto de un «Día Mundial de los Océanos» fue propuesto por primera vez en 1992 en la Cumbre de la Tierra en Río de Janeiro como una manera de celebrar los océanos que comparten los países de mundo y nuestra relación personal con el mar, así como para crear conciencia sobre el papel crucial que los océanos desempeñan en nuestras vidas y las distintas maneras en que las personas pueden ayudar a protegerlos.
La Comisión Oceanográfica Intergubernamental (COI) de la Organización de las Naciones Unidas para la Educación, la Ciencia y la Cultura (UNESCO) patrocina la Red Océano Mundial, que desde el 2002 desempeña un papel fundamental en la organización de eventos para sensibilizar al público sobre la importancia del océano el 8 de junio.
Los océanos
Los océanos ayudan a regular el clima y el tiempo y proporcionan oxígeno y alimentos, así como otros efectos beneficiosos para el medio ambiente y para la sociedad y la economía en general.
Los océanos actúan como pulmones del plantea. Proporcionan la mayor parte del oxígeno que respiramos. También son fuente de alimento y medicinas y parte fundamental de la biosfera. La «economía azul» del océano es eje central de nuestras vidas: los productos del mar son la principal fuente de proteínas para al menos una de cada cuatro personas en le mundo.
Datos y cifras
Los océanos cubren más de 70% de la superficie del globo. Sólo el 1% de la superficie oceánica está protegida.
Entre un 50 y un 80% de la vida en la Tierra se encuentra bajo la superficie del océano, que constituye 90% del espacio habitable del planeta. Menos de 10% de este espacio ha sido explorado hasta ahora por el Hombre.
Un conjunto de organismos marinos minúsculos llamados fitoplancton producen la mitad del oxígeno de la atmósfera mediante la fotosíntesis.
Los océanos contienen 96% de todo el agua de la Tierra. El resto es agua dulce que se encuentra en forma de ríos, lagos y hielo.
El océano absorbe anualmente cerca del 25% del CO2 que se agrega a la atmósfera debido a la actividad humana, reduciendo así el impacto de este gas con efecto de invernadero en el clima.
El conjunto de los ecosistemas costeros que actúan como sumideros de carbono, como los manglares, las marismas salinas y las praderas submarinas pueden contener una cantidad de carbono cinco veces superior a la de los bosques tropicales.
WWF pide más protección para los mares
España se ha comprometido a tener el 10% de su superficie marina protegida en el año 2020. En la actualidad, solo lo está el 1%. WWF recuerda la necesidad de aumentar la protección de nuestros océanos y advierte de que los recortes en la conservación marina suponen un retroceso con graves consecuencias.
WWF pide a las administraciones que la crisis no sirva de excusa para recortar los fondos destinados a la protección del mar, como está pasando con las Reservas Marinas de Interés Pesquero (RMIP). Estas reservas aseguran el mantenimiento de los recursos, contribuyen a la protección de valiosos ecosistemas y benefician a los primeros interesados, los propios pescadores, quienes se implican en la gestión del día a día.
Financiadas según los casos por el Gobierno central, las comunidades autónomas o ambas, en estos momentos la principal amenaza de las RMIP es la reducción de presupuesto debido a la crisis económica. En Cabo Palos-Isla Hormigas (Murcia), después de un año de recortes en vigilancia ha disminuido en un 70 por ciento la población de meros, pero no es un hecho aislado y en muchos otros puntos empiezan a notar ya las consecuencias del furtivismo. Años de esfuerzos en conservación y muchos recursos empleados pueden verse comprometidos si esta situación continúa.
En la actualidad hay 25 RMIP repartidas por aguas españolas, aunque la gran mayoría están concentradas en el Mediterráneo. La primera se declaró en España hace más de 25 años en la isla de Tabarca (Alicante) y se cuentan muchos buenos ejemplos de sus beneficios, como en Os Miñarzos (A Coruña), donde los pescadores han visto cómo las 2.000 hectáreas de la reserva eran mucho más productivas.
"El sector pesquero - y en concreto los pescadores, cuya actividad depende directamente de estos espacios- pueden ser parte de la solución", comenta José Luis García Varas, responsable del Programa Marino de WWF. "Una mayor participación del sector en la gestión de los recursos y una mayor responsabilidad en su cuidado ayudaría a disminuir en gran medida estos problemas".
Además, la organización recuerda el compromiso de España de proteger hasta un 10% la superficie de nuestros mares y océanos, por lo que debe aumentar el área comprendida en la red Natura 2000 marina. "Los listados de Lugares de Importancia Comunitaria (LIC) deben completarse de forma urgente, especialmente en las Islas Canarias, y hay que elaborar los correspondientes planes de gestión". Para conseguir los objetivos comprometidos de protección marina, esta misma semana WWF ha reivindicado, junto con la organización ANSE, la declaración de Isla Grosa (Murcia) como Reserva Marina, un compromiso que adquirió el Gobierno murciano en el año 2006.
"Muchas veces se ha percibido, por parte del sector pesquero, que la protección marina desfavorecía la actividad pesquera" añadió José Luis García Varas, "pero la realidad es diferente. En las reservas marinas, el grado de satisfacción de los usuarios en muy alto. Sería deseable buscar la manera de mejorar la participación del sector en su gestión, así como corresponsabilizarlos del cuidado de los recursos. Con ello, los ecosistemas marinos saldrían beneficiados."
