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Mujica y Lula

OPINIÓN de Mauricio Castaño H., Colombia.- Mujica y Lula, dos hitos en Latinoamérica, dos referentes globales de gobiernos cosechados en la política de izquierda. Esta vez estuvieron refrescando los sueños de la multitudinaria juventud que los querían escuchar en el marco de la sétima conferencia Latinoamericana de las ciencias sociales. Pero ¿cuál es el deseo aforado por escucharlos? De seguro el de ser ex presidentes no, muchos los son, muchos han cumplido el sueño de bañarse con el bálsamo del vanidoso poder, y después su gran mayoría son abandonados como muebles viejos en algún rincón de la sociedad, o en el mejor de los casos se aseguran un lugar como asesor o consejeros mundiales, aprovechando sus conexiones y con sus informaciones privilegiadas garantizan millonarias pagas en sus bolsillos de nunca llenar.



Pero de seguro aquellos dos ex presidentes no son peones del capitalismo, es lo que aseguran ser, sus votos fueron ganados con la promesa de gobiernos alternativos y para mayores señas de izquierda, aunque hoy, el discurso renovado prefiere más el concepto de Social, se argumenta que los problemas de la población no son de los extremismos, y sí el de las necesidades humanas, el de las necesidades vitales que permitan garantizar sostenerse con una vida digna, todos en el pleno disfrute de los recursos que nos provee la sociedad, todos sin distingo alguno. Esa plataforma es la diferencia con respecto a los gobiernos tradicionales que sólo se han ocupado de los intereses de unos pocos en desmedro de los de la mayoría.

Pepe es un testimonio de vida, el octogenario Mujica fue un luchador de izquierda, estuvo en la cárcel por más de diez años, sufrió los dolores de la tortura. Luego en las lides de la política gana la presidencia Uruguay, país chico de aproximadamente tres millos cuatrocientos mil habitantes. Su política es la del bienestar general en contraposición a los usuales gobiernos que favorecen al gran capital concentrado en pocas manos. Mujica es reconocido por ser consecuente con el discurso social que predica. Puede ser comparado con la figura del cínico de la época griega que desprecia las vanidades del poder, de aquel que saca ventajas para beneficio propio y en desmedro de las mayorías. Recordemos al cínico Diógenes Laercio cuando el rey con arrogancia y prepotencia se lo encuentra de frente y le pregunta por un deseo para serle concedido, entonces el filósofo le responde que se quite de su paso que le está tapando el sol.

Ese desprecio por la vanidad del poder, por el culto exagerado al dios del dinero y los cachivaches o basura que produce capitalismo es el mensaje que transmite aquel hombre uruguayo, con su sencillez, su estilo campirano, con acento de abuelo consejero revela su verdad de su paz humana. Desprecia las usuales ventajas del poder y promulga vivir con lo necesario sin caer en las trampas del consumismo moderno. Aquí recuerdo a altos funcionarios de Estado de Colombia sus revelaciones de inconformidad de sus salarios de quince millones que no le alcanzan para vivir, era el caso de del ex ministro Diego Molano, o del súper ministro Néstor Humberto Martínez, quien cotiza su hora como abogado particular en 50 millones de pesos.

Sí, el estilo sencillo, sabio y provincial es el de Mujica, el de Lula es el de un Estadista. Ambos vienen de las clases humildes, de las filas populares. Lula testimonia que nunca fue a la universidad pero que en su gobierno hizo por lo menos diecinueve universidades. Alienta a las clases populares a soñar con el poder, el mismo se pone como ejemplo, era un obrero que llegó a ser presidente de Brasil, un país con más de doscientos millones de habitantes. Es posible soñar con transformar el mundo existente por uno mejor. Para ambos ex presidentes las gentes tienen que organizarse, hacer partidos alternativos para emprender sueños colectivos, dejar esas empresas de egoísmo que hunden en la miseria.

Estos dos hombres encantan porque son testimonios de vida, son una demostración de que si se puede llegar al poder desde las clases populares, venciendo todas las dificultades porque como dice Lula, los ricos harán todo lo que encuentren a su alcance para impedir que los destronen de su empresa egoísta y su privilegios pero que tanta exclusión y sufrimiento hacen a la gran mayoría pobre, privada de los derechos fundamentales para gozar de una vida digna. Esa palabra reeditada es la que tanto gusto dio escucharla de aquellos hombres de edad ya avanzada.

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