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Colombia. Espacios del Crimen

OPINIÓN de Mauricio Castaño H.- Las bandas criminales amenazan al alcalde de Medellín. La razón: ejercicio de autoridad para contralar sus actividades de micro tráfico y extorsión que hacen alrededor de 240 bandas o combos. En las ciudades de Colombia así como en el campo, la epidemia es igual, los pillos despliegan sus rentas ilegales a punta de fuego y terror. ¿Estamos en sus manos?




En esta ciudad de la tacita de plata, los parqués públicos son escenarios tomados por los pillos para mercadear sus drogas ilícitas y para el cobro de vacunas, como llaman a la extorsión, de todo negocio que encuentren. Barrios enteros han sido tomados, ejemplo es el barrio Prado, otrora morada de los ricos, hoy antro del crimen y la prostitución, sus moradores tuvieron que desplazarse y vender por cualquier precio sus devaluadas propiedades.

Donde haya mucho flujo de gente y lugares discretos, llámese parques o espacios públicos, son las moradas perfectas para la apropiación y el despliegue del mundo criminal. Medellín como en muchas ciudades de Colombia, los parques públicos se han convertido en terror para los vecinos. ¿Cuál es la razón de su temor?

Sin lugar a dudas es por quienes frecuentan estos espacios, son los consumidores de todo tipo de vicio, de sustancias ilícitas, además del licor, una combinación perfecta que una persona pierda el control de sí misma y genere comportamientos que incomodan la tranquilidad de los vecinos. Todos los negocios grandes y chicos a lo largo y ancho de esta geografía están gravados por los pillos, la prensa ha documentado al detalle esta epidemia salida del control de las autoridades.

Pero el problema de los parques tiene es que son espacios tomados para montar plazas se vicio como llaman a esa actividad criminal de distribución y consumo de drogas. Recuérdese que en Medellín es normal que alguien mientras camina lleve un marihuano encendido, pero cuando requieren más y variadas drogas, buscan lugares solos, fuera de la vista de las multitudes.

Es allí donde se alista el crimen organizado para tomarse los espacios públicos, los parques le resultan perfectos para sus actividades de rentas criminales. Allí se distribuye y se consumen drogas ilícitas para todos los gustos. Y cuando la cosa va subiendo de tono meten y meten drogas cada vez más fuertes, a veces acompañan con licores, entonces viene la fiesta improvisada con música a todo dar salida de potentes parlantes desde sus automóviles. Gritos van y vienen, la cosa sube de temperatura, algunos son tocados por la llama erótica y cualquier banca o árbol se convierte en un motel. Recuerdo la derivación del nombre eco motel refiriéndose al Parque Bosques de la Frontera en el exclusivo sector del Poblado, que hasta los pillos en sus largas noches y adentrándose en el bosque acampaban para seguir en sus bacanales.

Otros lugares dicientes por el cambio de nombre que los observadores denotaban las practicas que allí se hacen: El Cerro el Volador, llamado el Violador, por los abusos a mujeres que visitaban el lugar. Otro es el Pueblito Paisa, llamado El Dedito Paisa, denotando las prácticas de las parejas que allí hacían. Además, valga recordar, en estos lugares dejan sus orines, excretas, sus basuras...
Lo común de estos espacios públicos es que se convierten en santuarios del crimen y la hediondez humana, la de esos seres que solo consumen y consumen pero no producen nada, imaginad un drogadicto tirado en la acera por su traba, solo despierta para seguir consumiendo. Pero si no están insertos en el mundo laboral, de dónde sacan el dinero para proveerse? Ahí es donde entra la estructura criminal, si quieres esto, debes hacer aquello, ve y roba a aquel ciudadano de reloj, celular y cartera, ve y tráelos que acá lo canjeamos. O vende estos marihuanos y te damos éstos. Y así todo crece en espiral, gracias, no hay que olvidar, a la inequidad de la ciudad, del país.

Viene a bien recordar la norma que preserva los espacios públicos de tal deterioro, en Antioquia es el Código de Policía o Manual de Convivencia y contemplado por la Ordenanza No. 18 de 2002 "Por La Cual Se Expide el Código de Convivencia Ciudadana Para El Departamento De Antioquia” Artículo 67. Queda totalmente prohibido el uso o consumo de sustancias alucinógenas que produzcan dependencia física o síquica en sitios públicos o establecimientos abiertos al público. Artículo 68. Quien contravenga lo ordenado en el artículo anterior, será retirado por las autoridades de Policía del sitio o espacio público y se le impondrá por las mismas autoridades sanción de uno (1) a cinco (5) salarios mínimos legales mensuales sin perjuicio a la acción penal a que haya lugar.

En la calle se refleja la sociedad que somos y los parques nos están mostrando el auge del mundo criminal, reducen al ciudadano común al encierro de sus torres de apartamentos cercados pero expuestos cuando tienen que salir a sus labores, calles y parques son un verdadero peligro. Viene a bien la pregunta por la inequidad de la ciudad y del país, que el hampa aprovecha para desplegar sus lógicas de rentas criminales.

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