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FAO anima a promover los cultivos marginados e infrautilizados


Una mujer limpia semillas de moringa en Níger. La moringa es un género de arbustos y árboles con múltiples usos.

Cultivos que habían sido olvidados durante el siglo pasado, se están ahora redescubriendo. Personal científico y responsables de las políticas están empezando a reconocer el valor de los llamados cultivos “huérfanos”, constatando aquello que las comunidades locales han sabido durante generaciones.

El ñame africano, los dátiles del desierto y el Ber (un árbol achaparrado con una baya rica en vitaminas) son ejemplos evidentes: aunque no se comercializan a nivel internacional, se adaptan de manera genuina a sus entornos locales y juegan un papel vital apoyando dietas diversificadas en África subsahariana.

Conocidos también como cultivos “marginados e infrautilizados”, “secundarios” o “prometedores”, los cultivos huérfanos han sido pasados por alto en la investigación, los servicios de extensión y por los responsables de formular políticas; de manera que los gobiernos raramente asignan recursos para su promoción y desarrollo. Esto lleva a que los agricultores los planten con menos frecuencia, exista un acceso limitado a semillas de alta calidad y se pierdan conocimientos tradicionales.

Las especies marginadas e infrautilizadas se han visto eclipsadas por aquellas que cuentan con mayor demanda. De las 30 000 especies de plantas comestibles que existen, apenas se utiliza una treintena para alimentar al planeta.

Sin embargo, estos cultivos desatendidos y olvidados pueden ayudar a la diversificación de la producción alimentaria, añadiendo especies nuevas que aportan a nuestra dieta un mejor suministro de determinados nutrientes, como aminoácidos esenciales, fibra y proteínas.

Además de diversificar la ingesta nutricional, los cultivos infrautilizados proporcionan beneficios económicos y ambientales. Los agricultores pueden cultivarlos por sí mismos, dentro de sistemas de rotación de cultivos o intercalarlos con otros cultivos, protegiendo y mejorando la agrobiodiversidad sobre el terreno.

Tener un mayor número de especies a elegir en un sistema de rotación de cultivos ofrece a los agricultores un sistema de producción más sostenible. Al rotarse los cultivos, se interrumpe el ciclo de algunas plagas y enfermedades y se reducen las probabilidades de infestación.



Campesinos recolectando tef en Etiopía. El tef es un cultivo infrautilizado, originario de Etiopía y Eritrea. ©FAO/Giulio Napolitano

“Al expandir el abanico de cultivos disponibles para los agricultores, podemos ayudar a crear sistemas agrícolas más diversificados y resilientes”, señaló el Subdirector General de la FAO, Ren Wang. “La FAO desearía fomentar las inversiones en investigación y mejora de la productividad, la adaptabilidad y la utilización de los cultivos marginados”, añadió, anunciando nuevos esfuerzos para promover un uso más amplio de las especies agrícolas marginadas e infrautilizadas y sus diferentes variedades en África.

La FAO, el Centro Mundial de Agrosilvicultura (ICRAF) y otros socios han acordado trabajar juntos para fortalecer la capacidad de los países miembros de la FAO y focalizar mejor la investigación y el desarrollo, la fitogenética y los sistemas de distribución de semillas.

El Consorcio Africano de Cultivos Huérfanos (AOCC, por sus siglas en inglés), un consorcio internacional liderado por África y creado por la Nueva Alianza para el Desarrollo de África (NEPAD) y Mars Incorporated, están secuenciando los genomas de 101 cultivos africanos infrautilizados y haciendo pública esta información. El AOCC está además formando a fitólogos africanos para que los cultivos y sus variedades sean más nutritivos y lograr que mejoren su rendimiento y capacidad para soportar los efectos del cambio climático.



Plántulas de moringa en un vivero en Tanzania. Todas las partes del árbol de moringa son comestibles. ©FAO/Daniel Hayduk

“Esta colaboración está destinada a mejorar la seguridad alimentaria en África con científicos africanos que emplean algunos de los más modernos instrumentos y equipos disponibles en el mundo para lograr disponer de alimentos inocuos, nutritivos y asequibles de manera sostenible”, indicó el Director General del ICRAF, Tony Simons, cuya organización provee los servicios de Secretaría, un laboratorio y aulas a la AOCC,

"Esta información permitirá a los fitogenetistas utilizar las mismas estrategias y tecnologías que en los cultivos occidentales, como el maíz, para mejorar rápidamente los cultivos africanos", añadió Simons. En el ICRAF se investigan árboles como el baobab, cuyos frutos son ricos en calcio y sus hojas son apreciadas para elaborar salsas en África occidental.

Los esfuerzos iniciados recientemente están en consonancia con el Segundo Plan de Acción Mundial para los Recursos Fitogenéticos para la Alimentación y la Agricultura y el Tratado Internacional sobre los Recursos Fitogenéticos para la Alimentación y la Agricultura, que promueven la conservación y el uso sostenible de las especies marginadas e infrautilizadas.

Esta iniciativa dará a conocer el papel potencial de los cultivos infrautilizados en sistemas de producción agrícola más productivos y sostenibles que sean resilientes a los efectos del cambio climático.



Un grupo de aldeanos se dirige hacia el río Mangoky, en Magadascar. Las hojas y las frutas del baobab sirven de alimento para las personas y forraje para los animales. ©FAO/Aris Mihich

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