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Mostrando las entradas etiquetadas como ILKA OLIVA

El día que supe que no era pobre

OPINIÓN de Ilka Oliva Corado.- Eran los primeros días de la década del noventa y Ciudad Peronia comenzaba a llenarse de champas, de gente que llegaba de otros arrabales y del occidente del país a invadir el sector al que ahora se le conoce como El Mirador. Aquellos eran montarrales, calles de talpetate y un mercado al aire libre, un tierrero donde los vendedores tiraban costales y cajas de cartón para que sirviera de mesa para poner sus ventas.

Cuando el abusador es un familiar

OPINIÓN de Ilka Oliva Corado.- La migración forzada es una tragedia que parte en dos a las familias que la viven. Es una pérdida total, una pérdida irreparable, porque no hay remesa que logre llenar el vacío de la ausencia, y no hay para quien migra, sosiego alguno; la añoranza es una herida abierta que sangra constantemente en el infortunio de ser extranjero y explotado, estar lejos de lo que más se ama. No hay reparo para el alma de quienes son golpeados por esta vejación, producto de sistemas fallidos, corrompidos y opresores.

Venezuela amaneció Chavista y Guatemala vasalla

OPINIÓN de Ilka Oliva Corado.- En el 2015, Guatemala estuvo en el ojo público, se inventaron ir a manifestar los sábados de ir a broncearse, porque para manifestar entre semana no les daban las agallas, allá estaban pues con batucadas, bacinicas, pancartas y chinchines, decían que luchaban contra la corrupción del gobierno; unos más abusivos se auto proclamaron los nietos de Árbenz y andaban carteles con las fotos del pobre hombre. Esa misma gente sigue negando el Genocidio.

Generaciones vencidas

OPINIÓN de Ilka Oliva Corado.- América Latina, con sus multicolores, su fecundidad, sus Pueblos Originarios y sus mártires, es una tierra de contradicciones, entre éstas las generaciones vencidas; acomodadas en la sombra del descaro, el oportunismo y la indolencia. Generaciones que se niegan a una identidad propia y que pisotean todo rastro de memoria y dignidad.

Tráfico y abuso a migrantes indocumentados en tránsito

OPINIÓN de Ilka Oliva Corado.- Ya de por sí la pesadilla de migrar sin documentos es terrible como para agregarle el ser víctima de trata para explotación sexual, laboral y tráfico de órganos; de hombres, mujeres y niños, siendo las mujeres y los niños los más vulnerables. Sin dejar de mencionar a la comunidad LGBTI que aparte de ser discriminada sufre un abuso mayor debido a la homofobia y patriarcado.

Ser periodista en tiempos de gobiernos neoliberales

OPINIÓN de Ilka Oliva Corado.- Enorme represión se vive en la Latinoamérica de gobiernos neoliberales, un sistema de mando cimentado en la post dictadura en la región. Amenazas, tortura, desapariciones forzadas y asesinatos que quedan en la impunidad. El único fin es silenciar las voces de quienes se atreven a hacer pública su opinión y con esto despertar las mentes dormidas de las masas. Ése es el temor de los estados fallidos y corruptos; el despertar de las masas y en esto el papel del periodismo con conciencia social es vital. Porque si las masas despiertan, cambia el sistema.

Carta abierta a Cristina Fernández de Kirchner

OPINIÓN de Ilka Oliva Corado.-  El día que estuviste en Arsenal, mientras hablabas a las multitudes, yo conducía por las calles de Chicago, estaba en el trabajo y mi empleadora me había enviado a hacer un mandado, le puse los audífonos al teléfono celular y escuché vía Facebook tu reivindicación política; me tuve que estacionar de emergencia cuando presentaste al joven boliviano que trabajaba en el corte de verduras; lloré como niña, sentí que con él nombrabas a todos los jornaleros de todos los tiempos. En su mirada de inmigrante se reflejaba la añoranza de miles, también la mía. Solo los inmigrantes sabemos lo que es vivir en casa ajena. Y ni te digo de los indocumentados, llevo 14 años viviendo sin documentos en Estados Unidos y trabajando en los mil oficios. Lo que me quebró fue verte a vos, junto a él, de igual a igual, nombrándolo, como ser humano, como ente de cambio, y vos ahí con un proyecto de gobierno y de sociedad que trate a todos por igual con los mismos derechos y oport…

Cristina y su terquedad de yegua

OPINIÓN de Ilka Oliva Corado.- Modestia aparte, Cristina además de mujer es yegua y morocha, (como dicen los argentinos) vaya que ya quisieran muchas ser yeguas como ella. En mi pueblo, que queda en el oriente de Guatemala y que colinda con El Salvador, árido como él solo, en aquellos cerros yermos, es común que uno al referirse a una mujer diga yegua o potranca, nadie se ofende, porque no se dice para ofender, es un halago y una afirmación. Son honores que solo la gente de pueblo agradecemos. Pero claro, uno tiene que convivir con los animalitos (que son nuestra familia) para entender el contexto, nadie de la capital lo entendería. Porque nadie que no ha convivido con ellos conoce su naturaleza. La mujeres en esencia somos muy parecidas a las yeguas.

Reestructuración del Plan Cóndor en Latinoamérica

OPINIÓN de Ilka Oliva Corado.- No importa quién sea el presidente de turno, el sistema capitalista es el mismo. Con cada cambio de administración se producen reajustes, que vienen de la mano de los egos personales de cada presidente, pero el Plan Cóndor es el mismo, no se mueve de lugar, está instalado de forma permanente. Lo que se producen son reajustes de acuerdo al tablero político del neoliberalismo y del progresismo en la región.

Mi encuentro con el Che

OPINIÓN de Ilka Oliva Corado.- Tenía 16 años cuando escuché por primera vez hablar de Ernesto “Che” Guevara, yo estudiaba magisterio de Educación Física y el R, que me doblaba la edad, egresado de la misma escuela, trabajaba en la Dirección General de Educación Física, que quedaba a un costado de la escuela, éramos amigos, éramos amigos porque yo no aceptaba ser su novia, pero él siempre estaba ahí, como pretendiente de planta, me acompañaba por las tardes a la parada de autobús en la 4ta. Avenida y 18 calle de la zona 1, en la capital guatemalteca. Nos íbamos desde la 12 avenida, por toda la 18 calle y él aprovechaba para hablarme de guerrillas, trova y revoluciones.

Paria

OPINIÓN de Ilka OLiva Corado.- De niña recuerdo que después de vender helados en el mercado los fines de semana, regresaba a la casa al filo de las dos de la tarde, (entre semana a las 12:30 porque a la 1 entraba a estudiar) y agarrábamos camino con mis amigos, costal en la mano cada uno, a recoger basura de casa en casa para irla a tirar al barranco, nos pagaban 25 centavos por costal.

Liquidar a Venezuela porque muerto el chucho se acabó la rabia

OPINIÓN de Ilka Oliva Corado.- Estamos a un pelo de que Estados Unidos y su jauría, invadan Venezuela. Los primeros es abrir espacio terrestre, marítimo y aéreo serán Brasil, Colombia y Argentina, sus gobernantes ya están a gatas. ¿Alguien le creyó el cuento de La Paz a Juan Manuel Santos? Irán con sus tanquetas oxidadas a lanzar bazucazos a sus hermanos: de sangre, de leche, de corazón y de patria.

Los inmigrantes indocumentados en la administración Trump

OPINIÓN de Ilka Oliva Corado.- Cualquier forma de lucro a costillas de los migrantes indocumentados es una ganga. Es un negocio rentable, muy rentable como el de la trata de personas para fines de explotación sexual, laboral o tráfico de órganos, es por eso que quienes más lo sufren son los parias, ¿quién por ellos?

Resistir, resistir, resistir

OPINIÓN de Ilka Oliva Corado.- Hubiera resultado tan fácil que Cristina al siguiente día de terminado su mandato presidencial en Argentina, agarrara sus tiliches y se largara al extranjero; total que había cumplido lo que le correspondía como jefa de gobierno. Lo mismo hubiera hecho Dilma cuando le dieron el golpe de Estado, lo más fácil: largarse y no voltear atrás. Pero se quedaron y no para estar de brazos cruzados, lo mismo que Lula que no ha parado un día.

El norte, la emigración inminente

OPINIÓN de Ilka Oliva Corado.- El norte no siempre es Estados Unidos, el norte, para los migrantes y desplazados es un lugar lejano al que van en busca de la utopía. Obligados por las circunstancias, esas circunstancias tienen responsables: un Estado inoperante, un sistema avasallador por tradición y una sociedad inhumana e insensible.

Madres a consecuencia de una violación

OPINIÓN de Ilka Oliva Corado.- A esta hora en cualquier calle, bar, rincón, casa y montarral de Latinoamérica, están violando a una niña, adolescente y mujer, en los próximos cinco minutos serán docenas más de abusadas, al medio día serán cientos y al llegar la noche, miles. De ellas la mayoría serán golpeadas, muchas asesinadas en crímenes de odio, algunas desaparecerán y jamás se sabrá de ellas, posiblemente mueran en los infiernos de la trata de personas; y de otras aparecerán sus cuerpos desmembrados en cualquier calle, en una bolsa de basura o un costal. De esas niñas, adolescentes y mujeres violentadas, cientos quedarán embarazadas.

Transgredidas, testimonios de sobrevivientes de la violencia de género

OPINIÓN de Ramón Cotarelo/ Palinuro.- Transgredidas es uno de los libros que más me ha costado escribir, me ha dolido, lo he llorado y lo he sentido en carne viva, porque son relatos de testimonios e historias de niñas, adolescentes y mujeres que sufrieron abuso sexual, ya sea en su camino como migrantes indocumentadas hacia Estados Unidos o bien fueron víctimas de trata de personas con fines de explotación sexual.

El oficio de sirvienta

OPINIÓN de Ilka Oliva Corado, EEUU.- Últimamente defensores de derechos humanos nos llaman asistentes domésticas, para aminorar el golpe, pero a las cosas por su nombre: somos sirvientas, nuestro oficio es servir.

Nuestra lucha contra los feminicidios en Latinoamérica

OPINIÓN de Ilka Oliva.- El 8 de abril se cumplió un mes del feminicidio de 41 niñas, a las que el Estado de Guatemala violó y quemó vivas. Y también, el 8 de abril apareció el cuerpo de Micaela García, una niña argentina miembro del Movimiento Evita que hace unos días había desaparecido. Micaela, de 21 años estudiaba la carrera de Educación Física, se desvivía por los parias, los negritos esos a los que el clasismo detesta. La violó y la asesinó un violador serial al que un juez dejó en libertad porque según él lo único que tenía era una “perversidad natural.”