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Mostrando las entradas etiquetadas como JAVIER ORTIZ

El toro por los cuernos

Javier Ortiz16-04-2009

Lo primero que habría que pedirle a la ministra de Cultura, Ángeles González-Sinde, es que empiece por aclararse. Afirma que le gustan las corridas de toros, pero añade a continuación que es un vicio que debería quitarse. Pretende que, en realidad, lo que más le gusta de las corridas de toros es su silencio. Esto lo escribió en un artículo en El País en defensa de los festejos de San Isidro.


Ignoro qué asiento tendría reservado González-Sinde, pero si de oír el silencio se trata, más le vale ponerse la canción de Paul Simon. Son típicas las broncas que se montan a la altura del tendido del 7 en Las Ventas, donde vuelan los insultos como balas.

En buena parte del resto de la plaza, aquello más que una corrida de toros parece un desfile de modelos de “gente guapa” que, como suele suceder con las mesas redondas, que casi siempre son rectangulares, son personajes y personajillos que no siempre resplandecen por su belleza.

Más que seguir perdiendo el tiempo en una di…

El voto de la corrupción

Javier Ortiz31-05-2007

Me escribe un lector: «Tú, que pasas buena parte del año en el País Valenciano y que te conoces aquello, ¿cómo explicas el aplastante apoyo que recibe allí el PP, pese a las barbaridades que está haciendo y a los muchos casos de corrupción en los que está implicado?»
Lo primero que conviene precisar es que, si bien es cierto que paso bastante tiempo –menos del que quisiera– en una casa de campo situada cerca del mar, a las afueras de un pequeño pueblo de Alicante, tampoco puede decirse precisamente que viva inmerso en aquella sociedad. Mi casa está aislada (aunque cada vez menos: ya me han colocado a kilómetro y medio la típica urbanización) y yo me aprovecho de ello para huir del mundanal ruido y pasar las horas y los días disfrutando de esa situación privilegiada y trabajando en unas condiciones de paz muy difíciles de encontrar hoy en día.
Pero, bueno, sí, algo me entero: oigo las radios locales, observo el entorno, cuando bajo a la civilización a hacer compr…

Un breve apunte

Javier Ortiz19-05-2007

Fue una escena extraña. Ayer, en Bilbao. Justo después de comer. Me senté a leer un rato, haciendo tiempo para ir a la televisión, a la tertulia en la que participo. Empecé por quedarme perplejo mirando el enorme cartelón de propaganda electoral que cubre toda la gran fachada de Sabin Etxea, la sede central del PNV. El anuncio se compone de varias viñetas, unidas por el sí­mbolo de "seguir" propio de las pantallas de informática, casi todas de significado muy transparente (unas porque son los retratos de los candidatos, otras porque aluden a asuntos municipales clave). Pero en el centro de todas hay una que no supe interpretar. Se ve un anuncio breve de un periódico color salmón que dice: «Se necesita profesor de inglés». Y abajo: «Vota PNV». Dándole vueltas al mensaje del anuncio y tratando de encajar las piezas del rompecabezas, me fui a tomar un café en un bar cercano que, amén de ser espacioso y tranquilo (primer punto), tiene camareras que saben e…

Lucha de clases

Javier Ortiz19.08.03

Cándido Méndez voló para llegar cuanto antes a Puertollano y anunciar a los cuatro vientos que Repsol YPF cumple todas las normas de seguridad. («Los estándares de seguridad del sector», dicen él y los suyos. Son así de finos los sindicalistas de ahora.)
Fijada la línea correcta, los demás jefes de los sindicatos mayoritarios –que es como se hacen llamar los que cuentan con una burocracia más añeja y nutrida, por insignificante que sea su afiliación– insistieron en la idea: puesto que Repsol ya se había puesto de acuerdo con ellos para formar una comisión conjunta de investigación, todo estaba en las mejores manos posibles.
Pero llegaron los trabajadores de las subcontratas y los pusieron de vuelta y media. Les dijeron de todo, de «vendidos» para arriba. Hasta hubo quien los llamó «traidores» (cosa que la verdad es que no entendí muy bien a cuento de qué venía, porque ellos siempre han sido así).
Incluso los zarandearon.
Vi imágenes de la refriega. Me llamó partic…

Elvis

Javier Ortiz16.08.03

Recuerdo bien aquel 16 de agosto de 1977. Y recuerdo bien que la noticia me dejó bastante frío. «Ha muerto Elvis. Bueno, ¿y qué?».
Me impresionó mucho más –más tarde– lo de Lennon.
Elvis no representaba para mí ningún espejo en el que mirarme. Vestido como un perfecto hortera, con el pelo rezumando brillantina –y aquel espantoso tupé–, exhibiendo opiniones tópicas y reaccionarias...
Hacía años que ni siquiera tenía ya el físico y los  modales del King Creole de su juventud. Estaba abotargado por la ingesta de todo lo ingerible, exhibía una sonrisa desmayada y se ponía unos trajes de lentejuelas que parecía un árbol de navidad venido a menos. Daba pena.
Tampoco lo que cantaba tenía su viejo nervio: hacía –le hacían– canciones ramplonas y almibaradas para degustación de la buena sociedad que acudía a las rutilantes fiestas de Las Vegas.
En mis funciones de director práctico de la revista Saida, me puse en contacto con el aragonés Agustín Sánchez Vidal, buen melómano…

El comportamiento de los gatos

Javier Ortiz11.08.03.-

Desde que llegamos a Aigües de vacaciones, una gata y un gato muy parecidos entre sí –salvo por el tamaño, claro está– se instalaron con nosotros. Adoptaron un orden del día inmutable: por la mañana, a primera hora, firmes en la puerta de casa, reclamándome su comida; después, juegos varios y carantoñas mutuas en el jardín; más tarde, siesta... Siempre el uno junto a la otra, a todas partes juntos.
Anteayer por la mañana sólo apareció ella. Reclamó su comida, se la puse, comió algo –poco– y se fue de casa, camino abajo.
Ayer repitió la operación, con una variante: después de comer se tumbó a descansar, pero no junto al porche de la casa, sino a buena distancia. Me pareció notarle una actitud recelosa.
De su –hasta la víspera– inseparable compañero, ni noticia.
Esta mañana, cuando he abierto la puerta de la casa, estaba allí, como todos los días, con sus preciosos ojos oscuros mirándome. Cuando he ido a ponerle la comida, he descubierto que tenía prácticam…

Tremendismo contagioso

Javier Ortiz 07.08.03.-

Siento un progresivo desagrado por los boletines informativos de la radio y la televisión.
Mi creciente rechazo no se debe a la ingente cantidad de mentiras o de medias verdades que incluyen: de ese espanto ya estoy más que curado, después de 35 años de profesión.
Tampoco es fruto del grosero sectarismo que sus responsables muestran en la selección, jerarquización y presentación de las noticias: mi capacidad de asombro está igual de mermada en ese capítulo.
Soy también casi insensible –ya, para estas alturas– a la ínfima capacitación literaria de los redactores, a los que cuesta Dios y ayuda construir frases con un mínimo de lógica, y a la torpeza y desidia de los locutores, que jamás vuelven sobre sus errores, aunque con ellos hayan convertido en ininteligible su relato o, todavía peor, hayan adulterado su teórico sentido.
Lo que últimamente me saca más de quicio es la cascada de declaraciones tremendistas que incluyen en tropel y con obvia delectación.…

La callada por respuesta

Javier Ortiz28.07.2003

Lo malo que tiene ser comentarista político es que no te queda más remedio que responder a las estupideces que sueltan  los que ocupan la escena de la actualidad.
Por ejemplo: el secretario de Libertades Públicas y Desarrollo Autonómico del PSOE, Juan Fernando López Aguilar, afirma con mucho énfasis que es una desvergüenza que el «plan Ibarretxe» no diga ni una sola palabra sobre la violencia de ETA y tú no puedes escaparte de decirle que (a) «el plan Ibarretxe» todavía no dice nada, porque aún no ha sido formulado, y (b) el borrador de documento que anda circulando por ahí sí se refiere a la violencia de ETA, y de manera asaz contundente.
Y si luego aparece el ministro del Interior, Ángel Acebes, y sostiene que lo que debería hacer el Gobierno vasco es detener a los comandos de ETA y dejarse de plantear reivindicaciones, te ves forzado a responderle, en razón de tu oficio, que lo que debería hacer el Gobierno de Madrid –que sigue teniendo plenas atribuciones en…

Los chicos y las chicas de mi edad

Javier Ortiz25.07.2013

Conecto con un canal francés de televisión –¿TV 5?– vía satélite, de manera casi casual, a punto de salir de casa.
Se trata de un espacio sobre libros. Se ve que lleva ya un buen rato.
El conductor del programa es un hombre tranquilo, nada pretencioso.
Va hablando con los autores. Uno ha escrito un libro sobre el pop-rock de los 60. Me siento a escucharle. Se expresa con buen criterio y con amenidad, en ese francés entre culto y coloquial que tan bien maneja la intelectualidad parisina.
Luego es el turno de un hijo de Marc Chagall, que ha publicado una obra en la que cuenta historias y anécdotas sobre el magnífico pintor que fue su padre. Bien encaminado por el presentador, que se ha leído el libro con comprobable atención, relata algunas anécdotas francamente divertidas. Algunas sobre la relación entre Chagall y Picasso, muy representativas de ambos.
Desde el comienzo me he fijado en una señora alta y delgada, de inmaculado pelo blanco cortado en melena, que es…

Apuntes del natural

Javier Ortizelmercuriodigital.es22.12.02.-


Javier Ortiz, San Sebastián. Responsable durante la dictadura de diversas publicaciones clandestinas antifranquistas. Fundador de la revista Saida. Fue redactor jefe del diario Liberación, y redactor jefe, jefe de la sección de Opinión, subdirector y miembro del consejo editorial de EL Mundo, Ha publicado seis libros: Matrimonio, maldito matrimonio (Ediciones B, 1991), Jamaica o muerte (Akal, 1994), El felipismo, de la A a la Z (Espasa, 1996), Diario de un resentido social (Talasa, 2001), Ibarretxe (La Esfera de los Libros, 2002), Repensar la Prensa (Editorial Debate, 2002, en colaboración con Enrique Gil Calvo y Manuel Revuelta) y Miradas sobre Euskadi (Alga, 2004, en colaboración con otros nueve ensayistas). Javier Ortiz viene publicando sus "Apuntes del Natural" todos los días, sin excepción, desde julio de 2003. Antes de eso, y desde julio de 2000, dio salida todas las mañanas a su "Diario de un resentido social"…