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Encanto de Machu Picchu

OPINIÓN de Mauricio Castaño H., Colombia.- Se gusta del espíritu viajero inconforme, salir es desarraigarse, es perder un poco lo que somos o incluso lo que no somos, se rechaza lo mismo rutinario, eso otro ficticio que impone la cultura. El viajero se despoja de su sombra, se va lentamente para abrigar lo nuevo que se le presenta en su camino. Viajar es un poco sacudirse los fantasmas que llevamos dentro y que nos atormentan.Viajero también el nómada inmóvil sumergido en sus mundos imaginarios. Nuestros espíritus errantes nos obligan a partir en busca de lo desconocido. Se sale entonces tratando de encontrar lo diferente, lo distinto. Por lo demás, tanto la quietud como el aislamiento matan. ¿Por qué tanto viajero va a las ruinas arqueológicas? El planeta conoció veintiún grupos culturales, por razones de batirse se fueron reduciendo al punto de tener hoy tan sólo tres grandes culturas en el mundo: Occidental Cristiana, Islámica e Hindú, a una de esas tres nos someten, ellas representan más de lo mismo. Uniformidad por reducción.

Violencia Política

OPINIÓN de  Mauricio Castaño H., Colombia.- El signo de la violencia ha acompañado a Colombia durante décadas, incluso siglos. Nacemos y morimos en una cultura que la promueve, más de cuatro millones de víctimas del conflicto actual, sálvese quien pueda es el evangelio pregonado del gran desarrollo del capitalismo. Con motivo de los realizados Diálogos de Paz, el gobierno colombiano y las guerrillas de las Farc, comisionaron a catorce académicos para que explicaran las causas de su conflicto. El producido fueron 492 páginas. Recién, el analista James Robison sintetiza su análisis así, a partir del conteo de las palabras que allí aparecen, resulta que una de las causas mayores es la ausencia de la participación política, el crimen de Jorge Eliécer Gaitan en 1948 es la fecha emblemática porque fue el momento en que la clase dirigente, la oligarquía, decide asesinar a uno de los suyos por considerarlo traidor a sus principios, representaba una amenaza para la hegemonía política y favorecía que las clases populares soñaran con tomarse el poder. Por lo demás, recordemos que la hegemonía política ha preservado sus privilegios garantizando que las clases inconformes no tengan representación política.

La MedOllín Que Mata

OPINIÓN de Mauricio Castaño H., Colombia.- Sí, la MedOllín que mata. La Medellín techada de hollín. La emergencia ambiental está cobrando ocho muertes diarias relacionadas con el aire que se respira en esta ciudad. La salud pública no importa. La industria automotriz, de combustible y fabril les tiene sin cuidado cuánto contaminan. Frente a las medidas de restringir el uso del carro particular, los gremios la retrocedieron, adujeron millonarias pérdidas en el comercio, más de veinte mil millones de pesos diarios. El alcalde, como regañado, salió y se disculpó por las medidas tomadas y a renglón seguido notificó la suspensión de las mismas. Los gremios se imponen, se impusieron, el alcalde demostró su obediencia, demostró a quién se debe, de quién recibe las órdenes. Y la ciudadanía en general en desconcierto, está doblegada a tragar un aire mortífero.

Violencia Antropológica

OPINIÓN de Mauricio Castaño H., Colombia.- Dura, despiadada, descarnada esa filmografía de Gaviria. El animal es más que un cavernícola, no sólo vive apenas con lo necesario sino que está hecho de violencia contra todo y en especial contra la mujer. La Mujer del Animal es un film, crudo, descarnado, no tiene ninguna consideración con el espectador, su lenguaje y sus escenas suceden sin rodeos, van directo al grano, palabras y violencias fuertes que estremecen al desprevenido cinéfilo. Sus personajes son naturales, esos que han vivido las realidades concretas que les ha tocado vivir, los que han perdido desde el momento en que nacieron, por lo general son vidas duras, en proceso de demolición, del bajo mundo, en donde las injusticias se acentúan y se aumentan ene veces a las que viven las clases medias o altas.

Micropolítica y Activismo Social

OPINIÓN de Mauricio Castaño H., Colombia.- Se nos ha enseñado desde chicos que los pobres y los ricos han existido desde siempre, que es natural que los haya y que tales diferencias sean así per saecula saeculorum. Desde los más antiguos pensadores hasta los de hoy justifican esa horrorosa división injusta entre los pocos que todo lo tienen y los muchos que nada tienen. En la Política de Aristóteles se lee: “Si los Atenienses fueran una democracia de hombres libres, los pobres se juntarían y quitarían la propiedad a los ricos.” Esta dogmática aún se mantiene y es tejida con alta filigrana, su entramado es complejo y difícil de desenmarañar. Dos autores en particular han tratado de develar la estrategia macabra. Chomsky por ejemplo, en una magistral exposiciónRequiem por el Sueño Americano, analiza cómo el mundo del capitalismo ha desmontado paulatinamente la Democracia, el Estado Social de Derecho. En el mundo fabril hemos presenciado el desmonte de garantías y derechos sindicales o laborales conquistados desde principios del siglo XX. Su desmonte fue dado mediante la fuerza, aplastando luchas sindicales y reivindicaciones sociales, las fechas de las masacres las conmemoran: el 8 de marzo, el 1 de mayo día del trabajador…

Abrir la Participación

OPINIÓN de Mauricio Castaño H., Colombia- Los tiempos pasan y tras ellos los cambios se hacen necesarios. Lo que ayer era apropiado, hoy se ha vuelto caduco. ‬La democracia Participativa en Medellín, el conocido Presupuesto Participativo o el PP ya tiene edad avanzada. Han pasado cuatro gobiernos desde el 2004, sin contar la década atrás con los llamados Poia o planes operativos anuales de inversión que tan sólo consultaban a las comunidades. Aquel más perfeccionado en tanto democracia directa, las decisiones son tomadas por los delegados comunales, por la ciudadanía organizada, mientras que aquel, el poia, tan sólo llegó a hacer un procedimiento consultivo, todo lo demás lo decidía el gobernante.

Caminar la Ciudad

OPINIÓN de Mauricio Castaño H., Colombia.-Los ojos sí ven pero el corazón no siente. Sucede con la peligrosa rutina, de tanto ver ya no ves, todo se vuelve parte del paisaje. El bosque no deja ver los árboles! Caminar las calles de Medellín como las de Bogotá o Cali reflejan el paisaje colombiano de la inequidad, de las grandes desigualdades entre los pocos que tienen mucho y los muchos que poco tienen. Comprensible que la capital antioqueña sea la ciudad más inequitativa de Colombia entera. Además durante varios cuatrienios ocupa los peores lugares en las pruebas que dan cuenta de la calidad educativa, esto pese a que los mandatarios la declarasen como su prioridad.

La Gran Estafa

OPINIÓN de Mauricio Castaño H., Colombia.- De pagaré en pagaré los pillos de cuello blanco llenaron sus bolsillos. Alistados, sus cabezas, en una de las mejores claustros del país la Universidad de los Andes, ver revista Semana 2017/01/29, César Fernando Mondragón, Juan Carlos Bastidas, socio fundador; Rosalba Fonseca, representante legal; Ángela Marina Daza, gerente comercial; José Iván Castiblanco Fúquene, alto directivo; Pedro Harold Carvajal, director y representante legal de Tecfinsa, filial de Estraval; y Fernando Joya Rodríguez, gerente operativo, echaron vuelo en la empresa criminal. Es crimen, es conducta delictiva el engaño. Montaron la empresa Estraval y fundaron cooperativas fachadas que ayudaron a simular negocio grande y sólido. El gran atractivo eran las llamadas libranzas de supuestas personas jubiladas o empleadas. 

La Escuela es una Microsociedad

OPINIÓN de Mauricio Castaño H., Colombia.- Ir el primer día, ir por primera vez a la escuela significaba sentimientos de alegría para los primerizos niños. Era toda una fiesta que el día previo apenas sí se conciliaba el sueño. Era una sensación de frescura radiante de pies a cabeza. Bien dispuestos para abrirnos al aprendizaje. Un respeto reverencial hacia el maestro con el cual se daba una relación vertical, pues es la fuente de conocimiento de la cual hay que atender. Pero estaban también una gran cantidad de chicos que son los pares, con ellos la relación era y sigue siendo horizontal. Pues hemos de recordar que es la escuela el primer espacio por excelencia en el cual se socializa y se vive el ejercicio democrático entre pares, pues en la casa sólo se reciben órdenes de los adultos, de los padres.

LoCombia

OPINIÓN de Mauricio Castaño H., Colombia.- Risible aún la llamada democracia colombiana. En este LoCombia la manera en que se elige es todo un show como son también sus gobernantes preocupados en posar la mejor sonrisa ante las cámaras, en cómo agradar más a la masa idiotizada por los más media. Existir es estar en los medios de comunicación, quien no aparece allí no existe.

Cuerda Floja

OPINIÓN de Mauricio Castaño H., Colombia.- El equilibrista se balancea por la cuerda, su atención se vuelve tensa en la medida en que cualquier paso en falso va directo al precipicio. Las miradas atentas del público encarnan el miedo, la amenaza de muerte que se cierne sobre su espectáculo. La tensión que se vive es una sola, los espectadores encarnan la preocupación de caer al vacío, Similar es la preocupación de algunos analistas sociales sobre el acontecer político en Colombia que se ha balanceado durante décadas entre doctrinas Derechistas y Ultraderechistas.

País

OPINIÓN de Mauricio Castaño H., Colombia- Mi país, tú país, mi nación, la mía y la de todos. El planeta es parcelado es países. La patria y sus sentimientos y sus enigmas, reviste lo afectivo, apego a la madre patria, todos nos sentimos calurosos y próximos, muy evidente cuando en las lejanías nos reconocemos. Pero nada tan abstracto como todas estas cosas. La nación viene de natus que quiere decir el lugar en donde hemos nacido, y en especial nos recuerda que hacemos parte de una comunidad ampliada. ¿Qué es ser colombiano? Un acto de fe, como ser noruego… sentencia Borges. Sus fronteras y su lengua nos dan una unidad común que encierran una cultura que se diversifica en sus territorios llamados departamentos, ciudades o municipios. Y Estado hace referencia o asegura una organización y funcionamiento administrativo.

La Horrible Noche

OPINIÓN de Mauricio Castaño H., Colombia.- Todos los astros políticos parecían estar alineados para dar el triunfo de la paz, así lo dejaba entrever cierta solvencia del Gobierno y su Equipo Negociador. Los encuestadores anticipaban triunfo (Sólo a los dioses les está permitido hacer promesas). Desde el Distrito Capital se irradiaba la estrategia de pedagogía de la paz, una puerta abierta a la esperanza. Pero el fracaso hizo estremecer a los futuristas del marketing político. Los astros jugaron mal. El Gobierno falló en su triunfalismo y con él las pobres víctimas y un puñado de ciudadanos solidarios vieron venir de nuevo la desgracia de la guerra.

Rara y esquiva paz

OPINIÓN de Mauricio Castaño H., Colombia.- Cosa rara y esquiva es la paz. El mundo imaginario nos define más que la propia realidad. La violencia mediática repetida una y otra vez enrutan el ethos humano. El odio y la venganza esclavizan a nuestros seres virtuales reflejados en la metralla. Manifestó el presidente Santos que los mayores opositores al proceso de Paz, a la Reconciliación entre los colombianos no son quienes sufrieron en carne propia el dolor bélico, no son las bondadosas víctimas quienes quieran prolongar la insistente guerra, son por el contrario hombres de edén al margen del plomo que azuzan muerte.

Hábitat Humano

OPINIÓN de Mauricio Castaño H., Colombia.-  A donde fueres haz lo que vieres, y mejor aún, la tecno economía o si se quiere las obras de infra estructura dictan pautas de comportamiento y no al revés. Es equivocado afirmar que la cultura, los ciudadanos conscientes son los que motivan determinadas prácticas. En estos tiempos de la moderna industria ha generado pautas de comportamiento, las vías rápidas y las largas distancias obligan a viajar en automotores y no sólo eso, en los mismos conglomerados citadinos en donde los ritmos son rápidos todos quieren ir veloces en cualquier dispositivo que no sean sus propios pies. Digamos que la Revolución Industrial ha generado todo un desarrollo económico que ha construido su propio espacio acorde a sus necesidades y las personas no hacen más que acomodarse a sus dinámicas, por ello decimos que la cultura, los comportamientos humanos son subsidiarios de aquella, la voluntad interior de la persona no es responsable del caos.

Arboricidios

OPINIÓN de Mauricio Castaño H., Colombia.- La ciudad se mueve al ritmo de la tal civilización. Ruidos de motosierra, tala de árboles, avisos de próximas construcciones, sirenas de los bomberos veloces que intentarán apagar incendios avanzados y provocados, los ambientalistas impotentes y agraviados porque las fuerzas del universo parecieran conspirar en su contra y a favor de los festivos constructores, urbanistas y dirigentes que se regocijan con sus batallas ganadas, ganar suelo que venden a metro cuadrado como oro en polvo, son como dioses de la bolsa que saben cómo subir los precios para incrementar sus ganancias. El verbo conjugado es construir, construir y construir, el cemento es buen negocio, da buenos dividendos. Es un mundo incompleto quien sólo gire hacia el sólo dinero, éste tan sólo es medio y no fin.

Colombia. Espacios del Crimen

OPINIÓN de Mauricio Castaño H.- Las bandas criminales amenazan al alcalde de Medellín. La razón: ejercicio de autoridad para contralar sus actividades de micro tráfico y extorsión que hacen alrededor de 240 bandas o combos. En las ciudades de Colombia así como en el campo, la epidemia es igual, los pillos despliegan sus rentas ilegales a punta de fuego y terror. ¿Estamos en sus manos?




En esta ciudad de la tacita de plata, los parqués públicos son escenarios tomados por los pillos para mercadear sus drogas ilícitas y para el cobro de vacunas, como llaman a la extorsión, de todo negocio que encuentren. Barrios enteros han sido tomados, ejemplo es el barrio Prado, otrora morada de los ricos, hoy antro del crimen y la prostitución, sus moradores tuvieron que desplazarse y vender por cualquier precio sus devaluadas propiedades.

Donde haya mucho flujo de gente y lugares discretos, llámese parques o espacios públicos, son las moradas perfectas para la apropiación y el despliegue del mundo criminal. Medellín como en muchas ciudades de Colombia, los parques públicos se han convertido en terror para los vecinos. ¿Cuál es la razón de su temor?

Sin lugar a dudas es por quienes frecuentan estos espacios, son los consumidores de todo tipo de vicio, de sustancias ilícitas, además del licor, una combinación perfecta que una persona pierda el control de sí misma y genere comportamientos que incomodan la tranquilidad de los vecinos. Todos los negocios grandes y chicos a lo largo y ancho de esta geografía están gravados por los pillos, la prensa ha documentado al detalle esta epidemia salida del control de las autoridades.

Pero el problema de los parques tiene es que son espacios tomados para montar plazas se vicio como llaman a esa actividad criminal de distribución y consumo de drogas. Recuérdese que en Medellín es normal que alguien mientras camina lleve un marihuano encendido, pero cuando requieren más y variadas drogas, buscan lugares solos, fuera de la vista de las multitudes.

Es allí donde se alista el crimen organizado para tomarse los espacios públicos, los parques le resultan perfectos para sus actividades de rentas criminales. Allí se distribuye y se consumen drogas ilícitas para todos los gustos. Y cuando la cosa va subiendo de tono meten y meten drogas cada vez más fuertes, a veces acompañan con licores, entonces viene la fiesta improvisada con música a todo dar salida de potentes parlantes desde sus automóviles. Gritos van y vienen, la cosa sube de temperatura, algunos son tocados por la llama erótica y cualquier banca o árbol se convierte en un motel. Recuerdo la derivación del nombre eco motel refiriéndose al Parque Bosques de la Frontera en el exclusivo sector del Poblado, que hasta los pillos en sus largas noches y adentrándose en el bosque acampaban para seguir en sus bacanales.

Otros lugares dicientes por el cambio de nombre que los observadores denotaban las practicas que allí se hacen: El Cerro el Volador, llamado el Violador, por los abusos a mujeres que visitaban el lugar. Otro es el Pueblito Paisa, llamado El Dedito Paisa, denotando las prácticas de las parejas que allí hacían. Además, valga recordar, en estos lugares dejan sus orines, excretas, sus basuras...
Lo común de estos espacios públicos es que se convierten en santuarios del crimen y la hediondez humana, la de esos seres que solo consumen y consumen pero no producen nada, imaginad un drogadicto tirado en la acera por su traba, solo despierta para seguir consumiendo. Pero si no están insertos en el mundo laboral, de dónde sacan el dinero para proveerse? Ahí es donde entra la estructura criminal, si quieres esto, debes hacer aquello, ve y roba a aquel ciudadano de reloj, celular y cartera, ve y tráelos que acá lo canjeamos. O vende estos marihuanos y te damos éstos. Y así todo crece en espiral, gracias, no hay que olvidar, a la inequidad de la ciudad, del país.

Viene a bien recordar la norma que preserva los espacios públicos de tal deterioro, en Antioquia es el Código de Policía o Manual de Convivencia y contemplado por la Ordenanza No. 18 de 2002 "Por La Cual Se Expide el Código de Convivencia Ciudadana Para El Departamento De Antioquia” Artículo 67. Queda totalmente prohibido el uso o consumo de sustancias alucinógenas que produzcan dependencia física o síquica en sitios públicos o establecimientos abiertos al público. Artículo 68. Quien contravenga lo ordenado en el artículo anterior, será retirado por las autoridades de Policía del sitio o espacio público y se le impondrá por las mismas autoridades sanción de uno (1) a cinco (5) salarios mínimos legales mensuales sin perjuicio a la acción penal a que haya lugar.

En la calle se refleja la sociedad que somos y los parques nos están mostrando el auge del mundo criminal, reducen al ciudadano común al encierro de sus torres de apartamentos cercados pero expuestos cuando tienen que salir a sus labores, calles y parques son un verdadero peligro. Viene a bien la pregunta por la inequidad de la ciudad y del país, que el hampa aprovecha para desplegar sus lógicas de rentas criminales.

Colombia. La Fiebre del Cemento

OPINIÓN de Mauricio Castaño H.- No damos tregua al planeta verde, Bogotá y Medellín muestran sus dientes para arrasar con lo poco verde que queda, los mandatarios obedecen a sus padrinos de la industria del cemento. Los pocos árboles que dan respiro y fresca a la urbe a diario resisten amenazas de los que viven de la fiebre del cemento. Los dirigentes y funcionarios públicos no disimulan esfuerzos para rebuscarse palabrejas que suavicen la inescrupulosa intervención en las ciudades, templo de los industriales e inversionistas, dicen que toda infraestructura debe ser sostenible en lo económico y así embuten cemento. Parecen gánsteres que hacen quite a las alertas de organizaciones sobre cuidar el oikos, nuestra casa planetaria, de nada parece que sirve hacer consciencia por las ciudades verdes, es puro discurso para ir a convenciones y cocteles.



En Medellín a diario se echan miles de toneladas de cemento sobre lo poco verde que aún existe, los urbanizadores no paran la guerra que tienen contra la naturaleza, cada vez los árboles son reemplazados por carriles que dan paso vehicular, en vez de apretar el cinturón de la malla vial, lo sueltan, hacen lo del glotón, en vez de acortar sus bocados, lo que hace es abrirle más huecos a su correa para que sostenga a su barriga creciente. Los clamores planetarios no son escuchados, las alternativas de transporte como las bicicletas o de sostener el verdor para el equilibrio climático valen poca cosa. ¡ Vuestra Majestad es el dinero!

Escucho voces de vecinos perplejos frente a la decisión que tiene la administración municipal de estimular el negocio echando loza de cemento y construir moles para bares en el único bosque que existe en el sector residencial de la Frontera de El Poblado. No les importa que los espacios públicos de ventas de licores estimulan las malas prácticas de borrachos y asentamientos de plazas de vicio, y detrás de ello, se vienen en cascada el micro tráfico de drogas ilícitas, atracos, crimen organizado. Es la lógica expansionista de los constructores y dirigentes que no pueden ver un lote verde porque inmediatamente se les despierta el apetito depredador, y entonces, al diablo con lo de pulmones verdes.

La voz ciudadana es silenciada, aplastada cuando alertan sobre estos exabruptos, pasa a diario en la ciudad, cuando los inversionistas echan el ojo a un terreno, se amangualan con sus servidores públicos para materializar su empresa, pasó en esta ciudad medellinense con el llamado sector del Naranjal, un barrio de clase media, fue desalojo con disposiciones legales, los obligaron a vender barato a los inversionistas y luego vendieron seis veces más caro. Y así ha pasado en toda esta ciudad, pasó con el barrio Prado de imponentes casas, con el Sector de Boston y ahora quieren arrasar al cien por cien con el barrio de El Poblado, que poco a poco han desplazado a familias tradicionales para abrir paso al sector industrial, justificada con la zona mixta en donde se obliga a convivir lo residencial con la zona comercial, y así poco a poco este último coloniza a aquel hasta que sus moradores terminan siendo desplazados por las consecuencias que trae la vida comercial, como está sucediendo: el crimen organizado se toma los lugares, la prostitución vive en permanente fiesta, hasta que acorralan al ciudadano de a pié, sin otra alternativa que la de huir, desplazarse.

Una voz de esperanza se ha encontrado en los movimientos cívicos que frenan esa irracionalidad del vulgar comercio que desatiende los llamados de encontrar soluciones al cambio climático y a la irracionalidad de los constructores y dirigentes. Esperemos que estas voces logren frenar los desafueros de los desalmados constructores que se van con todas sus aplanadores con la fiebre del cemento en las ciudades de Medellín y Bogotá, por no decir en todas las del país.

Epidemia Criminal

OPINIÓN de Mauricio Castaño H., Colombia.- El crimen organizado, las rentas criminales es la mayor preocupación de alcaldes y gobernadores de esta Colombia. Su confesión hecha al presidente de la república es ya una manifestación de impotencia ante esta epidemia de violencia y muerte a la que nos someten a diario los pillos, los matones de barrio. Recuerdo el irónico chiste del hijo que varias veces tenía que ser despertado por su señora madre para que fuera al colegio. Se resistía a levantarse alegando cualquier excusa como cinco minutos más de modorra, otra perecita más... Hasta que se sincera: Mamá yo no quiero ir allá porque todo el mundo se burla de mí, los profesores y estudiantes. Mijo, responde su madre, tiene que ir porque usted es el rector del colegio.

El chiste evidencia la falta de legitimidad de las figuras de gobierno, igual a como sucede con los mandatarios, no saben qué remedio hallar frente a la epidemia criminal que invade cada esquina, cada metro cuadrado de la ciudad en donde se toman a los niños desde los ocho años para iniciarlos en el consumo de marihuana y demás alucinógenos, igual proceden con los adolescentes, interceptados en las esquinas de los colegios para ofrecerles drogas, en fin, para apropiarse de todo aquello que dé rentabilidad. Copan los espacios públicos y privados que resultan estratégicos para sus llamadas plazas de vicio, desencadenando en cascada toda una negación de la vida, tras las ventas de las drogas se viene la oferta de prostitución, atracos, violaciones sexuales, calles deterioradas por la mendicidad, excrementos, orina de taxistas, etc.

Y como siempre, el miedo es el principal recurso para someter a quien se resistan, leves escarmientos hasta finalmente pagar con la propia vida, ellos tienen el poder de dejar vivir o hacer morir. Las metodologías del dolor, del miedo, de la tortura siempre están a la orden del día en la historia de la humanidad, para ser aplicados a todos por igual. Tanto los gobernantes como los ciudadanos de a pié están sometidos a las lógicas, al entramado del crimen organizado. Si ello no aparece en los noticieros es porque mienten en estadísticas o porque hacen desaparecer los crímenes.

Si esta es la preocupación de los hombres de poder, qué diremos de los ciudadanos de a pie, los que se preguntan a diario qué hacer con la plaga del crimen que se expande a la velocidad de la luz. Cualquier recodo del espacio público es tomado por los tentáculos del mundo criminal. Además de las altas rentabilidades, al menos 236 millones de dólares anuales, tienen a su favor todo un ejército de desempleados, la oferta laboral casi única para los jóvenes, pues como sabemos el liberalismo del mundo del capital ha despojado de lo único que le quedaba a los individuos: su fuerza laboral. Hoy la fábrica robotizada ya no los necesita, entonces los pistoleros la toman a su favor.

Tenemos que lo malo de una sociedad no puede ser atribuible solo a unos cuantos, de tal palo tal astilla, tenemos lo que nos merecemos. Hasta qué punto se toleran fechorías que van subiendo de tono hasta convertirse en un monstruo de mil cabezas. Todos en esta sociedad celebran conseguir dinero a como dé lugar, los traquetos son recibidos como héroes por sus madres, vecinos... Pablo Escobar, símbolo del mal de Colombia, es venerado en la cultura popular como un santo más, a su tumba van con ofrendas. Esto en la cultura popular, en las élites significó echar el bobo por delante, pues las drogas ilícitas han sido y son consideradas otro renglón más de la economía.

Por ello esta tierra parece de nadie, solo de los que imponen la lógica del crimen organizado. Las calles, repetimos, son orinales de taxistas, letrinas para indigentes, los parques zonas de consumo de vicio y mercadeo de prostitución, en Medellín vayan al sector del Poblado, al parque lleras lugar de las prepagos o protistutas, el parque de la Presidenta aledaño al hotel Dann Carlton es zona de microtrafico y atracos.

La cultura que somos nos devela, somos lo que hacemos, la nuestra es una sociedad sin frenos morales o éticos, inspirada en liberalismo económico, da rienda suelta a conseguir dinero a como dé lugar, no importan los medios sino el fin por sí mismo. Se dice que los pueblos tienen a sus gobernantes que se merecen, de tal palo tal astilla, es duro reconocer, pero esa es nuestra sociedad. El desequilibrio de las sociedades viene por el exceso reunido, la apropiación de unos pocos cuando los otros están desprovistos, privados de lo necesario. A todas estas, ante la impotencia de los mandatarios parece ser que estamos ante una epidemia criminal.

*Historiador
http://colombiakritica.blogspot.com/



Espacio Cerrado

OPINIÓN de Mauricio Castaño H., Colombia.- Existen diferencias entre los espacios abiertos y los espacios cerrados. Tomemos como ejemplo el espacio navideño en la ciudad de Medellín. El antes corresponde a la iluminación a todo lo largo del río de esta ciudad con sus diversas figuras atractivas para el transeúnte, el trayecto iniciaba en las instalaciones del edificio de Empresas Públicas de Medellín – EPM - y terminaba en el antiguo puente de Guayaquil. Este espacio era totalmente abierto, cualquier persona en carro o a pie apreciaba sus decorados lumínicos, podía incorporarse al recorrido a pie a esos tumultos de gentes en cualquier punto del trayecto, los individuos se integraban a los recorridos sin que existiera ninguna barrera o autoridad que lo impidiesen.



A esto llamamos espacio abierto, y precisamente por tal condición cualquier persona entraba sin restricción alguna, sin que se sintiera intimidación bien fuera explícita o implícita, característica ésta que era aprovechada por ladronzuelos o por la delincuencia organizada para sacar provecho de las bonanzas económicas cosechadas por los ventorrillos de licor y comida barata pero ordinaria. Esta misma razón de inseguridad hizo que más de un ciudadano desistiera de estas caminatas. Este espacio se volvió despreciable por la inseguridad y maloliente, el desaseo, disfrutarlo ya no era posible, más bien espantaba a cualquier tipo de visitante.

En contraste, tenemos el actual espacio navideño que se caracteriza por ser semi cerrado y semi abierto, ya no es una larga línea recta ribereña, sino que está conformado por una gran cuadrícula en donde sobresalen el Edificio de EPM y el complejo de convenciones internacionales denominado Plaza Mayor. Esta gran cuadrícula está bordeada por vallas metálicas que impiden el acceso y solo lo permiten en las entradas dispuestas para su ingreso, en cada una de ellas y en general en todo el espacio, te encuentras con agentes de policía y seguridad privada, funcionarios enchalecados que controlan el espacio público, toda está composición te genera una sensación de seguridad, de tranquilidad, puedes sentarte a disfrutar de una cerveza o arriesgarte con la indigesta comida paisa.

Existe una expresión que indaga si la ciudad más segura es en donde hay más o menos policía. La respuesta suele ser en donde hay menos, incluso en la que no tiene casi nada, similar cuando uno se pregunta por la ciudad más limpia, si es en donde hay muchos barrenderos o pocos, la respuesta tiene la misma lógica, en donde todo el mundo está contento no requiere ni tantos policías ni tantos barrenderos, los ciudadanos contentos han incorporado, introyectado las normas que proporcionan una feliz convivencia. Si hay equidad, empleo, nadie tiene porque estar por ahí repartiendo su ira, arrebatando lo ajeno para proporcionarse una miga de pan.

No se puede tapar el sol con una mano, la producción automatizada genera mayor concentración de riqueza sin necesitar de los brazos humanos. Las invenciones humanas están liberando a los hombres de los trabajos mecánicos, repetitivos y aburridos, las máquinas lo hacen mejor. El paradigma está en cómo hacer que estos logros de la humanidad sean para el beneficio colectivo, de ella misma, por ello se habla de equidad, hoy muchos ingeniosos hombres de empresa han entendido de lo absurdo de la acumulación y entonces se desprenden de sus riquezas donándolas para propósitos filantrópicos.

Los ejércitos de hombres desempleados tratan de mantenerse a flote, salen a las selvas de cemento al rebusque, muchos de ellos se alistan en el crimen organizado en donde dejan de ser nadie para tratar de ganarle una partida a la vida.

Comprendemos esa necesidad vital de proveernos por lo menos una sensación de seguridad así sea en un espacio cerrado y por el momento lo que dure en recorrerlo, pero no podemos ser ingenuos y comerle cuento al demagogo gobernante de turno en tratar de convencernos en que la solución es la represión y el aislarnos los unos a los otros. Las buenas prácticas se adquieren cuando se tiene las condiciones que garantizan mantenernos en pie con vida, sin que el hambre nos amenace.