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Luchando contra la escasez de agua en los campamentos de refugiad@s en Cox’s Bazar

Minhaj Uddin explica cómo ACNUR ha aumentado sus esfuerzos en Bangladesh para abordar las necesidades masivas de agua y saneamiento de los refugiados rohingya y las comunidades que les acogen.



Instalaciones de agua alimentados por energía solar en el campamento de Kutupalong, Bangladesh. © ACNUR/Areez Tanbeen Rahman


Areez Tanbeen Rahman.- Más de 900.000 refugiados rohingya viven en 36 ubicaciones en el área de Cox’s Bazar, en el sureste de Bangladesh. El agua es un bien escaso en la mayoría de los lugares. Es un desafío asegurar fuentes adecuadas de agua para toda la población refugiada, la mayoría de la cual ha huido a Bangladesh desde finales de 2017. Es por esto que ACNUR, la Agencia de la ONU para los Refugiados, y sus socios han incrementado sus esfuerzos a lo largo de 2018 para abordar las inmensas necesidades de agua y saneamiento.

Minhaj Uddin Ahmed es oficial asistente de aguas, saneamiento e higiene que trabaja en la respuesta para los refugiados en Cox’s Bazar. Él ha trabajado en programas de aguas, saneamiento e higiene en Cox’s Bazar por los últimos cinco años.

¿Cuáles son los principales desafíos que enfrentan los campamentos de refugiados en relación con el agua?

En esta parte de Bangladesh, experimentamos crisis de agua durante la estación seca, que va desde finales de noviembre hasta marzo o abril. Los niveles de agua disminuyen drásticamente, dificultando el bombeo de agua.




En los campamentos de Nayapara tenemos que depender de otras fuentes como los canales y las represas temporales porque la reserva principal usualmente se seca por tres meses cada año iniciando en abril. El agua entonces se entrega en camiones y ductos, y se trata antes de la distribución.

Antes del último flujo masivo en agosto de 2017, los campamentos de refugiados de Kutupalong contaban con 134 pozos profundos. Después del flujo, debido al importante aumento en la población refugiada y la urgente necesidad de proveer más agua, se tomó la decisión de instalar más pozos.

Si bien los pozos superficiales se pueden instalar en pocos días, los pozos profundos requieren de tres a cuatro semanas para instalarse. Varias organizaciones no gubernamentales, agencias internacionales, negocios locales y otras personas contribuyeron, y se instalaron casi 20.000 pozos en los campamentos en un corto periodo.

¿Cuáles han sido los mayores problemas?

Al comienzo de la afluencia de refugiados, debido a la urgencia de reaccionar y proporcionar servicios esenciales, no hubo una planificación suficiente entre las muchas organizaciones que trabajan para ayudar a los rohingya. Se instalaron muchos pozos tubulares, pero a menudo demasiado cerca uno del otro. Esto significaba que podrían ser fácilmente contaminados por letrinas cercanas o por otras fuentes contaminadas.

Además, al bombearse agua desde 20.000 pozos de tubos al mismo tiempo, hubo una caída dramática en los niveles de agua del primer acuífero a nivel del suelo. Esto puede causar una grave escasez de agua, no solo en los campamentos, sino también en las comunidades de acogida de los alrededores.


“Podríamos haber visto un brote masivo de enfermedades en los campamentos. No sucedió”.

Para solucionar este problema y evitar futuros conflictos por el agua, las agencias que trabajan en el sector de agua, saneamiento e higiene tomaron una pronta decisión a principios de 2018 para comenzar a retirar los pozos de poca profundidad y comenzar a instalar solo pozos profundos.

Una de nuestras mayores preocupaciones era que los pozos poco profundos podrían haber provocado brotes de enfermedades relacionadas con el agua. Para evitar esta posibilidad, comenzamos a reemplazar las letrinas de emergencia con diseños nuevos e higiénicos aprobados por expertos en agua y saneamiento y el gobierno de Bangladesh.

¿Cuáles problemas causa la escasez de agua en la vida diaria?

La falta de aguas subterráneas en el área de Teknaf, donde se encuentra el alojamiento para refugiados Nayapara, significó que dependíamos de agua superficial. Pero durante la estación seca teníamos que traer agua de canales cercanos porque no había suficiente agua en las reservas. A diario se usaban tres o cuatro camiones para el transporte de agua. También tuvimos que construir nuevos diques porque la población refugiada creció mucho.

¿Cuáles problemas adicionales traía la temporada seca?

Durante los periodos normales, procuramos 20 litros de agua diarios por cada persona. De marzo a mayo de 2017, tuvimos que introducir el racionamiento de agua. Ha sido desafiante asegurar las fuentes adecuadas de agua para toda la población refugiada, la mayoría de la cual huyó a Bangladesh a finales de 2017. Es por esto que ACNUR, sus socios y otras agencias de saneamiento y agua trabajan con el Gobierno de Bangladesh y aumentaron los esfuerzos a lo largo de 2018 para abordar la gran necesidad de agua y saneamiento.

El uso de energía solar permitió a la comunidad humanitaria reducir los costos de energía y las emisiones de los combustibles. La cloración, que elimina las bacterias y los microbios en el agua, salva vidas en los asentamientos de refugiados.

¿Qué tipo de desafíos físicos y de otro tipo ha enfrentado ACNUR desde el inicio de la emergencia para proporcionar agua potable a tantas personas que viven en condiciones muy difíciles?

La topografía montañosa del asentamiento de refugiados Balukhali-Kutupalong ha sido el mayor desafío. La mayoría de los albergues se construyeron en la parte superior o en las laderas de las colinas, alrededor de 40 a 60 pies sobre el suelo. Las familias tuvieron que caminar por las colinas para recoger agua.


“Los pozos tubulares poco profundos podrían haber provocado brotes de enfermedades relacionadas con el agua”.

Al comienzo de la afluencia, fue muy difícil para las personas recolectar agua y llevarla colina arriba a sus albergues, ya que las carreteras estaban cubiertas de grava y muy resbaladizas, especialmente durante la temporada de lluvias.

¿Por qué estamos mirando a la tecnología solar y otras tecnologías sostenibles en el futuro?

Los pozos profundos bombean suficiente agua para la población, pero el problema principal es cómo monitorear y mantener miles de puntos de agua. La solución consistió en instalar tanques de agua elevados que extraen agua con la ayuda de una bomba y que suministran agua a través de una red de tuberías utilizando múltiples soportes para grifos.

Para hacer funcionar la bomba, necesitábamos electricidad, diésel o alguna otra forma de energía. La energía solar fue la opción más eficiente y respetuosa con el medio ambiente, así como la más rentable.
Ver también: ACNUR ayuda a traer el agua a los refugiados afganos en una aldea iraní

Debido a la geografía especial del área de Teknaf, esta continuará enfrentando escasez de agua. Se necesita una gran inversión para encontrar una solución sostenible para satisfacer las necesidades de agua tanto para la población refugiada como de la local. Esto podría ser mediante la construcción de una planta de desalinización o buscando otras soluciones de ingeniería. Se están llevando a cabo conversaciones con el Banco Asiático de Desarrollo (BAD) y con otros donantes, y también se requerirá el apoyo del gobierno de Bangladesh.

¿Qué nivel de conocimiento tienen las familias sobre la necesidad de tener fuentes de agua limpia?

La mayoría de los refugiados entienden que es importante tener agua limpia y segura para evitar enfermedades. Sin embargo, no todos entienden que el agua puede ser fácilmente contaminada por recipientes de agua sucia. A veces, el agua puede contaminarse mientras las personas la recolectan o transportan. Tanto hombres como mujeres cubren los recipientes de agua con su ropa, que puede finalmente contaminarla.

Nuestros equipos llevan a cabo sesiones regulares de higiene en los sitios de refugiados para crear conciencia sobre la recolección de agua segura dentro de la comunidad.

¿Cuán involucrados han estado los refugiados en la planificación de las redes de agua / grifos para el futuro?

Podemos proporcionar apoyo técnico, pero el apoyo de la comunidad ha sido crucial en la implementación de los proyectos. Nuestro proyecto de cloración de agua con energía solar requirió grandes espacios para colocar los tanques elevados, instalar paneles solares, pozos y redes de tuberías.


“Se necesita una gran inversión para encontrar una solución sostenible para satisfacer las necesidades de agua”.

Esto fue difícil, ya que los campamentos están muy congestionados. La comunidad fue muy cooperativa y movió sus albergues para brindarnos espacio, lo que nos permitió instalar las unidades de tratamiento. Ahora que la instalación está completa, tanto la comunidad como los refugiados nos informan periódicamente sobre el mantenimiento de la red de tuberías, los soportes de tomas y los paneles solares, para evitar la escasez.

¿Cuál ha sido el aspecto más difícil de tu trabajo?

Asegurar que los refugiados reciban suficiente agua y que los sistemas de agua se mantengan adecuadamente. El apoyo de los refugiados y las comunidades de acogida han sido cruciales para que las redes de agua funcionen sin problemas.

La falta de espacio en los campamentos también ha sido un gran desafío para nosotros.

¿Cuál ha sido la parte más gratificante de tu trabajo?



Al comienzo de la afluencia, trabajando estrechamente con el gobierno, nuestros socios y otras agencias de las Naciones Unidas, pudimos proporcionar agua potable a los refugiados a pesar de los grandes números de llegadas. Si no hubiera sido así, podríamos haber visto un brote masivo de enfermedades en los campos. No sucedió. Continuamos haciéndolo, utilizando métodos más eficientes y garantizando la calidad del agua. Este es nuestro mayor logro y nos enorgullece.
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