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Más de 1.800.000 personas siguen desplazadas en Irak

Nuevos hallazgos ponen de manifiesto la falta de soluciones duraderas para iraquíes desplazad@s

Erbil – Cinco años después del inicio de la crisis del EIIL en Irak, más de 1.800.000 personas siguen desplazadas. Si bien la mayor parte de las personas desplazadas internamente (IDPs por su sigla en inglés) que se encuentran viviendo fuera de los campamentos vieron cómo sus condiciones de vida mejoraban en los años inmediatamente posteriores a su desplazamiento, ahora muchos viven en el limbo – con frecuencia trabajando en el sector informal de empleo, con la presencia de familias numerosas obligadas a vivir en espacios reducidos y dependiendo de fondos enviados por miembros de sus familias o pensiones del gobierno.

El personal de la OIM ha encuestado a miles de familias desplazadas en Iraq como parte de un estudio de varios años de duración sobre soluciones duraderas. Foto: OIM/Anjam Rasool.





Estos son los hallazgos de la última ronda de un estudio continuado y de varios años de duración, realizado por la Organización Internacional para las Migraciones (OIM) y la Universidad de Georgetown, las cuales trabajaron con casi 4.000 familias desplazadas internamente que viven fuera de los campamentos.

Acceso a Soluciones Duraderas: Tres años de desplazamiento es el título del informe que se difundirá hoy (12/02), y que es la tercera ronda de la encuesta desde que el estudio de la OIM y la Universidad de Georgetown comenzó en 2015.

Cada año, los encuestadores de la OIM llevan adelante entrevistas con las familias relacionadas con ocho criterios que contribuyen con lo que la comunidad humanitaria ha definido como soluciones duraderas para las personas desplazadas internamente: seguridad y protección, estándares de vida, empleo, vivienda, separación y reunificación familiar, documentación, participación en asuntos públicos y acceso a la justicia.

“Estas familias de personas desplazadas internamente han encontrado maneras de cubrir sus necesidades básicas, pero lo han hecho bajando sus estándares de vida o dependiendo de otros en cuanto a pedir dinero prestado o recibiendo ayuda o caridad,” dijo la Profesora de la Universidad de Georgetown, Rochelle Davis.

“Mientras transcurre el tiempo, vemos cómo las personas están sobreviviendo, pero lo logran más que nada recurriendo a soluciones a corto plazo u originadas en las crisis más que en soluciones a largo plazo y sostenibles”, continuó.

El estudio también pone de manifiesto que el sentido de seguridad y protección entre las personas desplazadas internamente se ha reducido de modo significativo en los últimos tres años y muchas más personas destacan el hecho de tener confianza en las instituciones conducidas por el Estado para perseguir y lograr que se haga justicia, más que en las autoridades tribales o religiosas.

Cabe destacar que en todo el tiempo en el que han estado desplazadas, las personas desplazadas internamente han aumentado su participación tanto en los grupos cívicos y en las iniciativas de reconciliación local en sus áreas de desplazamiento, pero la participación integral sigue siendo baja (un aumento del 4 al 13 %). En contraste con esto, entre los retornados encuestados en este mismo estudio, un 20% participa en los esfuerzos de reconciliación local en sus zonas de origen.

El estudio indica asimismo que el 75% de las personas desplazadas internamente viven en alojamientos rentados durante el período en el que dura su desplazamiento.

“Mientras que aproximadamente cuatro millones de personas desplazadas internamente han retornado a sus zonas de origen, o se han mudado a otros lugares, cerca de 1.800.000 siguen estando desplazadas. Han probado ser lo suficientemente resilientes, pero aun así siguen siendo vulnerables y necesitan apoyo continuado por parte de la comunidad humanitaria,” dijo Gerard Waite, Jefe de Misión de la OIM Irak.

Un padre desplazado de Ramadi, en la Gobernación de Anbar, que ahora vive en Basra y que participó en el estudio dijo: “Mi situación mejoró mucho en los últimos cinco meses porque me hice conocido por ser un carpintero profesional. Esto ha servido para lograr el sustento de mi familia. Antes de contar con este trabajo, no teníamos ropa nueva ni educación, y a veces tampoco medios para el cuidado de la salud.  Por consiguiente, en estos tiempos podría decirse que hemos sido bendecidos porque contamos con ingresos suficientes como para poder cubrir nuestras necesidades básicas”.

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