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Promover la autosuficiencia de las mujeres en las comunidades de acogida de Bangladés

Un proyecto único en Cox’s Bazar coloca a las mujeres bangladesíes y refugiadas en primer lugar, brindándoles habilidades




Gulbahar, una viuda de 40 años y madre de dos hijos, aprende a bordar en un centro para mujeres en el campamento de refugiados de Kutupalong en Bangladés. © ACNUR / Caroline Gluck

En Cox’s Bazar, en el sudeste de Bangladés, se ha puesto en marcha un nuevo proyecto de formación que tiene por objetivo promover la autosuficiencia de las mujeres en las comunidades de acogida de personas refugiadas, al igual que entre las mujeres refugiadas Rohinyá. Este proyecto, que cuenta con el apoyo de ACNUR, la Agencia de la ONU para los Refugiados, podría transformar la situación de las mujeres en estas comunidades.

ACNUR se ha asociado con la Fundación Ayesha Abed (AAF por sus siglas en inglés), la sección humanitaria de su ONG socia BRAC, para apoyar un programa diseñado con el fin de proporcionar oportunidades de generación de ingresos mediante el desarrollo de habilidades ligadas a la producción artesanal.

El proyecto comenzó a ser implementado oficialmente en febrero y actualmente se está ampliando. En el principal centro de formación que recientemente abrió sus puertas en Ukhiya, las mujeres bangladesíes aprenden serigrafía, xilografía y confección. Se están abriendo otros dieciocho sub-centros en diversos barrios de Cox’s Bazar, al igual que en los campamentos de refugiados, donde las mujeres refugiadas producirán diferentes diseños de piezas bordadas a mano.

De aquí a finales de año, el objetivo es formar a 500 mujeres, de las cuales la mitad son refugiadas. Si el proyecto resulta exitoso, la ambición será poder formar centenares de mujeres más. Las mujeres reciben un pequeño estipendio durante los seis meses de formación. ACNUR está financiando el programa, pero se espera que el proyecto pueda alcanzar la rentabilidad en el futuro.

Entre los artículos que serán producidos hay piezas bordadas a mano por las personas refugiadas, ropa para niños, mujeres y hombres, y artículos para el hogar. Los productos finales serán vendidos en una de las empresas minoristas más conocidas de Bangladesh, Aarong, una empresa social lanzada por BRAC hace más de 40 años para proporcionar fuentes de ingresos a las mujeres en el medio rural.

Para este proyecto, Aarong proporciona las materias primas y los patrones a la Fundación Ayesha Abed. La mitad de los beneficios es transferida a BRAC para sus actividades de desarrollo, mientras que el resto se reinvierte para generar más empleo.

Este piloto se concibe como un modelo de apoyo a la formación profesional para estas comunidades. Cox’s Bazar es una de las regiones más pobres y menos desarrolladas de Bangladesh, con muy pocas oportunidades laborales fuera del sector rural. Las comunidades bangladesíes en Cox’s Bazar fueron las primeras en dar respuesta a la crisis de refugiados que comenzó en agosto de 2017 y han acogido generosamente a cientos de miles de rohingya que han huido de la violencia y la persecución en Myanmar.

La mayoría de las mujeres refugiadas rohingya que reciben esta formación en técnicas de bordado a mano son viudas o madre solteras entre los 18 y 40 años, sin ningún tipo de experiencia previa en costura.

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