OPINIÓN de Carlos Carnicero. - La confesión de Jordi Pujol es uno de los episodios más destructivos de nuestro sistema político y, al mismo tiempo, un camino para salir de esta crisis sistémica del actual régimen democrático español. La pirámide de corrupción institucional ha llegado a un punto en el que no quedan peldaños para ascender. Los episodios de corrupción en el entorno de la Casa Real y la revelación de Pujol, en espera de la investigación correspondiente, nos sitúan en un punto sin retorno si no se produce una regeneración política profunda que devuelva a los ciudadanos la confianza en sus representantes y en las instituciones. Literalmente, después de conocer que Pujol ha tenido cuentas en el extranjero por más de treinta años, el nacionalismo catalán ha recibido un duro golpe con consecuencias políticas e institucionales imprevisibles. La representación de la patria catalana estaba encarnada en un fraude. Quien monopolizó la máxima representación de la catalanidad s...
