Buscar "la verdad" en la prensa del franquismo, sección de sucesos incluida, era una pura quimera, el régimen "imponía" qué crímenes se podían cometer (o publicar) en España y, a veces, quiénes eran sus autores, como deja entrever la historietista Teresa Valero en "Contrapaso. Los hijos de los otros", su primera novela gráfica. El hijo de un comunista y un falangista desencantado forman un tándem de periodistas que investigan juntos, a contracorriente, una serie de extraños asesinatos y episodios que, intuyen, nunca verán la luz, un relato sobre la impunidad en la que se movía cierta sociedad española de las postrimerías de la posguerra, cuando la dictadura maquillaba su faz más violenta ante Occidente.
