OPINIÓN
Carlos Luna Arvelo

Sin incremento del “salario mínimo” no es posible ningún cambio real de la “política laboral fallida” que desde 2018 se aplica al pueblo venezolano.
De nada sirve a los trabajadores, ni a los jubilados y pensionados “pírricos” incrementos en “bonos” que a fin de cuentas apenas les permiten ascender unos escasos peldaños de la escalera dentro del profundo hoyo en el que se encuentran quienes viven de salarios, jubilaciones y pensiones, es decir la inmensa mayoría de los venezolanos. Como dijo alguien por ahí alguien que sobrevive con $120 mensuales y pasa a percibir $150, sencillamente pasa de la pobreza extrema a la miseria.
Menos es posible esto en un país en el que los servicios se incrementan de manera desmesurada, el caso más palpable lo acabamos de ver con lo que pasó con el transporte público terrestre. Apenas habían transcurrido escasas horas de que se comenzó a hacer efectivo el incremento a los trabajadores activos de $30 en el bono, cuando se anunció el paro de transporte y por la vía de los hechos se comenzó a aplicar el incremento de un 40% del coto del pasaje de las camionetas, más “coincidencia” imposible.
Lastimosamente no se percibe voluntad en quienes llevan las riendas del país en que ocurran cambios importantes en esta materia. El 15 de enero se habló de la creación de un fondo destinado a mejorar la situación salarial de los trabajadores, dos meses después y más producto de la movilización masiva de los trabajadores el 12 de marzo, en exigencia de sus demandas salariales, ocurre el incremento de los “pinches”, $30 y por lo que sabemos hasta ahora, terminaron ninguneando a los jubilados y pensionados, recibiendo montos mucho menores, cuando todos sabemos que no hay sector más carente y desprotegido que el de los jubilados y pensionados en las difíciles circunstancias que se viven en el país.
No es un asunto de cambiar Ministros, que también deben ser cambiados, sino de cambiar una política contraria a los intereses de las mayorías. Una política que además de contravenir la Constitución y las leyes vigentes, profundiza la “desigualdad social” en un país que llegó a tender índices que fueron la envidia de muchos países de Latinoamérica y del mundo, en esta materia.
A los trabajadores de este país, ni a los jubilados y pensionados, que son parte de la basta mayoría no le sirve un modelo de crecimiento que los deja por fuera a ellos. Al país a la larga tampoco le sirve este modelo porque no será sostenible en el tiempo.
Hay que pedirle a quienes tienen la responsabilidad de manejar la política económica del país que hagan un ejercicio sencillo, que intenten calcular como una familia de dos personas (trabajadores activos), con un núcleo familiar de dos niños y si quiere agréguele un pensionado (para que sumen también otro “bono pírrico”), cómo una familia de 5 personas puede enfrentar la costosa economía, en un país donde la canasta básica supera los $650.
Ya se que muchos argumentaran que no hay posibilidades de subir los salarios mientras no se incremente la productividad, otros que esto generará inflación y volveremos a la terrible hiperinflación de la que a duras penas salimos, y también los que dirán que aunque ya lo de las sanciones lo ha flexibilizado Trump, ahora el dinero del petróleo lo maneja directamente el gobierno de los EE UU y no tenemos independencia respecto a esa materia; y no puedo dejar por fuera a los “pactistas”, los que dirán que hasta que no se cambien las leyes laborales (se supriman las prestaciones sociales), es imposible hablar de aumento de salarios.
Yo sólo diré que basta ver la realidad economía de millones de familias venezolanas, las carencias a las que deben someterse para entender que es insostenible mantener una situación en la que cada día se tensa más la cuerda.
Mientras los del gobierno, publica y notoriamente declarados “mejores socios y amigos de Trump”, siguen haciendo malabarismo para mantenerse en el poder; los otros extremistas, los que apuestan a que la solución final de que Trumps reeedite lo del 3 de enero, para que María Corina venga a reinar sobre las cenizas de este país, mientras el pueblo mayoritario, apostando por que los trabajadores, jubilados y pensionados puedan comenzar a percibir ingresos (salarios) que les permitan vivir con los niveles mínimos de dignidad que se merecen los habitantes del país que posee las mayores reservas petroleras del planeta.
Carlos Luna Arvelo.
Sin incremento del “salario mínimo” no es posible ningún cambio real de la “política laboral fallida” que desde 2018 se aplica al pueblo venezolano.
De nada sirve a los trabajadores, ni a los jubilados y pensionados “pírricos” incrementos en “bonos” que a fin de cuentas apenas les permiten ascender unos escasos peldaños de la escalera dentro del profundo hoyo en el que se encuentran quienes viven de salarios, jubilaciones y pensiones, es decir la inmensa mayoría de los venezolanos. Como dijo alguien por ahí alguien que sobrevive con $120 mensuales y pasa a percibir $150, sencillamente pasa de la pobreza extrema a la miseria.
Menos es posible esto en un país en el que los servicios se incrementan de manera desmesurada, el caso más palpable lo acabamos de ver con lo que pasó con el transporte público terrestre. Apenas habían transcurrido escasas horas de que se comenzó a hacer efectivo el incremento a los trabajadores activos de $30 en el bono, cuando se anunció el paro de transporte y por la vía de los hechos se comenzó a aplicar el incremento de un 40% del coto del pasaje de las camionetas, más “coincidencia” imposible.
Lastimosamente no se percibe voluntad en quienes llevan las riendas del país en que ocurran cambios importantes en esta materia. El 15 de enero se habló de la creación de un fondo destinado a mejorar la situación salarial de los trabajadores, dos meses después y más producto de la movilización masiva de los trabajadores el 12 de marzo, en exigencia de sus demandas salariales, ocurre el incremento de los “pinches”, $30 y por lo que sabemos hasta ahora, terminaron ninguneando a los jubilados y pensionados, recibiendo montos mucho menores, cuando todos sabemos que no hay sector más carente y desprotegido que el de los jubilados y pensionados en las difíciles circunstancias que se viven en el país.
No es un asunto de cambiar Ministros, que también deben ser cambiados, sino de cambiar una política contraria a los intereses de las mayorías. Una política que además de contravenir la Constitución y las leyes vigentes, profundiza la “desigualdad social” en un país que llegó a tender índices que fueron la envidia de muchos países de Latinoamérica y del mundo, en esta materia.
A los trabajadores de este país, ni a los jubilados y pensionados, que son parte de la basta mayoría no le sirve un modelo de crecimiento que los deja por fuera a ellos. Al país a la larga tampoco le sirve este modelo porque no será sostenible en el tiempo.
Hay que pedirle a quienes tienen la responsabilidad de manejar la política económica del país que hagan un ejercicio sencillo, que intenten calcular como una familia de dos personas (trabajadores activos), con un núcleo familiar de dos niños y si quiere agréguele un pensionado (para que sumen también otro “bono pírrico”), cómo una familia de 5 personas puede enfrentar la costosa economía, en un país donde la canasta básica supera los $650.
Ya se que muchos argumentaran que no hay posibilidades de subir los salarios mientras no se incremente la productividad, otros que esto generará inflación y volveremos a la terrible hiperinflación de la que a duras penas salimos, y también los que dirán que aunque ya lo de las sanciones lo ha flexibilizado Trump, ahora el dinero del petróleo lo maneja directamente el gobierno de los EE UU y no tenemos independencia respecto a esa materia; y no puedo dejar por fuera a los “pactistas”, los que dirán que hasta que no se cambien las leyes laborales (se supriman las prestaciones sociales), es imposible hablar de aumento de salarios.
Yo sólo diré que basta ver la realidad economía de millones de familias venezolanas, las carencias a las que deben someterse para entender que es insostenible mantener una situación en la que cada día se tensa más la cuerda.
Mientras los del gobierno, publica y notoriamente declarados “mejores socios y amigos de Trump”, siguen haciendo malabarismo para mantenerse en el poder; los otros extremistas, los que apuestan a que la solución final de que Trumps reeedite lo del 3 de enero, para que María Corina venga a reinar sobre las cenizas de este país, mientras el pueblo mayoritario, apostando por que los trabajadores, jubilados y pensionados puedan comenzar a percibir ingresos (salarios) que les permitan vivir con los niveles mínimos de dignidad que se merecen los habitantes del país que posee las mayores reservas petroleras del planeta.
Carlos Luna Arvelo.
