Sinc.-Reconstruir la historia del origen y comercio del ganado en el sur de Europa ha sido tremendamente complicado por una razón: salvo en entornos extremadamente fríos o secos, el material orgánico prehistórico suele degradarse rápidamente, borrando cualquier rastro de ADN. Sin embargo, las excepcionales condiciones microclimáticas de la Cueva de los Murciélagos, en la localidad granadina de Albuñol, han permitido recuperar una muestra genética insólita de una pieza de cuero de cabra con siete milenios de antigüedad. El hallazgo, publicado este miércoles en la revista PLOS ONE , demuestra que los humanos del Neolítico temprano en la península ibérica no solo cazaban ejemplares silvestres, sino que ya practicaban una ganadería plenamente consolidada con animales domésticos. Además, la secuencia genética confirma una continuidad biológica ininterrumpida que conecta a aquellas primeras cabras prehistóricas con las razas ganaderas que pastan hoy en el norte de España. Una cabra Berme...
