Por Escarlet Tadeo (*) Del fast fashion a las cachinas Hay algo curioso en la manera en que compramos ropa actualmente. Antes, adquirir una prenda podía ser una decisión más pensada. Se compraba porque hacía falta una camisa, un pantalón, una chompa para el invierno o un vestido para una ocasión especial. Hoy, en cambio, la ropa aparece constantemente frente a nuestros ojos. Está en las vitrinas, en las redes sociales, en los videos de influencers, en las aplicaciones y en esas fotografías perfectamente iluminadas que hacen que una prenda parezca indispensable durante unos segundos. Después aparece otra. Y otra. Y otra más. La moda rápida, conocida como fast fashion, ha cambiado profundamente nuestra relación con la ropa. Ha hecho que las tendencias circulen con una velocidad impresionante y que muchas personas sientan que necesitan renovar constantemente su armario para no quedarse atrás. A veces basta con abrir el celular para encontrarse con una nueva colección, una nueva...
