Javier Peláez* En las últimas décadas, cientos de estudios científicos han cambiado nuestra forma de entender el mundo vegetal, especialmente en lo que respecta a las capacidades de percepción de las plantas. A falta de «sentidos» convencionales las plantas han desarrollado sorprendentes formas para detectar y responder a los estímulos de su entorno. Evidentemente responden a la luz extendiéndose hacia el sol para crecer pero, a su manera, también poseen tacto (algunas se cierran de golpe al tocarlas), olfato (se encogen o se cierran al exponerse a sustancias con olores tóxicos) e incluso saben cómo percibir y utilizar la gravedad haciendo que sus raíces crezcan hacia abajo mientras que los tallos se mueven hacia arriba. Ahora, un nuevo estudio publicado en Scientific Reports demuestra por primera vez que las semillas de arroz pueden detectar el sonido de la lluvia y, en respuesta, germinar más rápido. El mecanismo es tan elegante como inesperado y, en palabras de los autores del est...
