La escritora chilena debuta en la novela con una inquietante exploración de la muerte, la identidad y los vínculos familiares Hacía falta se abre al lector con un relato íntimo, fragmentado y profundamente perturbador que explora la subjetividad de una adolescente enfrentada a la muerte, la desintegración familiar y la construcción de su propia identidad. La prosa oscila entre lo lírico y lo visceral; la insistencia en la carne, la sangre y la descomposición refleja tanto el estado interno de la narradora como el entorno en que habita. Lejos de ser gratuita, esta imaginería funciona como una forma de control frente a una realidad percibida como caótica e incomprensible. Su potente voz narrativa dialoga con problemáticas contemporáneas como la maternidad, la alienación, la salud mental y la construcción del sujeto en entornos hostiles. Una obra que incomoda deliberadamente y que hace de esa incomodidad una de sus mayores virtudes. Una voz, adolescente incómoda y feroz, con una ...
