Eduardo Madroñal Pedraza En Portugal el movimiento sindical, social y político ha tumbado unos recortes laborales, “pacote laboral” en portugués, presentados por el gobierno de Luís Montenegro para su aprobación parlamentaria. Porque, cuando una reforma sin complejos, una contrarreforma laboral que sigue la estela trumpista, se lanza contra los trabajadores, se convierte en un bumerán. La Confederación General de los Trabajadores Portugueses-Intersindical Nacional (CGTP-IN) ha convocado dos huelgas generales contra tamaña reforma de la legislación laboral. La primera fue el 11 de diciembre junto con UGT, la primera en Portugal en doce años, desde los tiempos de la 'troika'. Porque el “pacote” acentúa todo lo negativo que existe en la vida de los trabajadores. El sufrimiento social que ardió La existencia de un hondo malestar entre los portugueses ante la degradación de sus condiciones de vida, con salarios reales estancados o perdiendo poder adquisitivo frente a la escalada de...
