Por Mauricio Castaño H. Historiador Universidad Nacional Colombiakrítica Abertura Bien se sabe de esto que impulsa hacia adelante, a no parar de mirar el reloj, el tiempo que pasa, que percola, que nos va llevando hasta el final, el de cada uno, y que en la abierta mar, encuentra allá una corriente, de pronto un arroyo, un remolino, luego un nuevo flujo, todo tan inédito, tan impredecible. Esta conciencia del tiempo, de sabernos finitos, nos empuja a hacer de nuestras vidas propósitos férreos que justifiquen, que satisfagan cada existencia. Llenar la vida de sentidos equivale a proporcionar sensaciones, unas edificantes, otras no tanto. Michel Serres habla de cuatro Drogas fatales en su respectivo orden: El Poder, El Dinero, La Fama y por último los Alucinógenos. Si se piensa un poco, con tan sólo pasar una mirada alrededor, se dará cuenta de lo embriagante que es el Poder, noche y día se vive en función de él, no hay tiempo para nada más. Adicción la de un bebedor, alcohólico, l...
