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La Nueva Edad Media


Por Mauricio Casta帽o H 
Historiador 
Colombiakr铆tica 

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La curiosidad corre por cuenta de la expresi贸n La Nueva Edad Media, a su vez es el t铆tulo de un libro de seis conferencias, la primera de ellas es del reconocido medievalista Umberto Eco. La Nueva Edad Media llama la atenci贸n por el presente que invoca en un pasado que se cree ido, superado, pero tambi茅n se sabe que las categor铆as de pasado, presente y futuro son meras formalidades acad茅micas, existen otras que involucran mezclas de esos tres tiempos como lo es la percolaci贸n, lo que pasa pero tambi茅n queda como el r铆o y sus corrientes que hacen arroyos, remolinos, luego sigue la corriente, pasan pero a la vez quedan y luego siguen, es todo esto de una especie de un presente extendido con sus vertientes o rezagos y prospecci贸n de pasado y futuro. 

Entonces surge la pregunta ¿en qu茅 somos medievalistas? Ac谩 algunos apuntes. La peste azot贸 a la Edad Media, a todos por igual, las instituciones, los gobiernos fueron desbordados, lo inestable, la destabilizacion fue moneda corriente. Y hoy las crisis, las inestabilidades son moneda corriente, no se sabe donde empieza lo estable y donde termina lo ca贸tico. Todo desbordamiento crea caos, pero m谩s all谩, todo cambio genera renovaci贸n, lo nuevo por lo viejo o su equivalente, la construcci贸n implica destrucci贸n de los obst谩culos que impiden seguir adelante hacia lo nuevo. As铆 las cosas, lo nuevo precisa de renovaci贸n, el mundo en constante movimiento.

Es el caos que genera crisis, inestabilidad, en falta de consensos para lograr una unidad com煤n, una identidad como naci贸n, como patria, inherente a toda sociedad con una misma lengua y ciertas similitudes culturales. Lo que antes era un todo de sociedad, ahora estalla y se convierte en fragmentos, proliferaci贸n de guetos, racismos, fortalezas, cada quien en su propio encierro como palacios, sedes de gobiernos, unidades residenciales, ciudadelas que facilitan la vida en el m铆nimo desplazamiento, vigilantes armados, cuidandos bajo pretexto de disminuir posibles amenazas. Todo esto responde a la seguridad, una vida amenazada es una vida esclava de la huida, de la inestabilidad.


Por supuesto que todo lo que pasa en la vida repercute sobre el territorio. El dinamismo territorial es propio de todo asentamiento humano, todo cambia al ritmo de las costumbres, de los ritos, las generaciones que relevan a las otras no sin brusquedad, pero tambi茅n es cierto que existen grados que no amenazan la estabilidad de un orden establecido, son cambios de mejora a lo ya establecido.


Los sue帽os de un nuevo hombre se reiditan una y otra vez, no se puede obtener resultados haciendo siempre lo mismo, as铆 rezan las doctrinas que alientan al cambio, a la renovaci贸n. El medioevo marc贸 con la peste, y en nuestros d铆as ella, la violencia se irriga, se contagia en toda la sociedad, bien sea por padecimiento, defensa o por propiciarla. Es un estire y encoge entre lo nuevo y lo viejo, en escrito anterior enfatizamos sobre el culto del orden de la conservaci贸n y lo nuevo que se vislumbra como renovaci贸n. En suma, 茅stas tensiones de vida, de la sociedad no dejan de tener sus bemoles que generan curiosidad.

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