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La mano (no tan) invisible de ALEC

Por 脕ngel Guerra Cabrera

La crisis capitalista estallada por el crack financiero de Wall Street a fines de 2008, extendida a Europa con graves consecuencias, ha conducido a una brutal ofensiva contra los derechos sociales que hab铆an sobrevivido a las primeras olas de reformas neoliberales. Como hab铆a demostrado Naomi Klein en La doctrina del shock, las elites financieras aprovechan los estados de conmoci贸n creados por crisis econ贸micas o guerras coloniales (caso de Irak) para suprimir las conquistas de los trabajadores y los pilares de la independencia de los Estados. En fin de cuentas, se trata de cumplir al pie de la letra un postulado predilecto del ignominiosamente c茅lebre Milton Freedman.

El acad茅mico ultraconservador, fundador de la Escuela de Chicago, sosten铆a: “S贸lo una crisis –real o percibida- produce verdaderos cambios. Cuando la crisis ocurre, las acciones que son tomadas dependen de las ideas circundantes. Esa, creo, es nuestra funci贸n b谩sica: desarrollar alternativas a las pol铆ticas existentes para mantenerlas vivas y disponibles hasta que lo pol铆ticamente imposible se convierta en pol铆ticamente inevitable” El Chile de Pinochet es ejemplo vivo de este pensamiento aplicado con devota ortodoxia, como lo fue posteriormente Am茅rica Latina, con excepci贸n de Cuba. Igualmente, los pa铆ses de Europa Oriental despu茅s del derrumbe del socialismo real.

Pero en los tres 煤ltimos a帽os los se帽ores del dinero se lanzaron al despojo sin contemplaciones de millones de trabajadores, pensionados y j贸venes en Estados Unidos y la Europa del euro. En Am茅rica Latina, sin embargo, estall贸 y se fortalece a partir de los noventas la rebeli贸n antineoliberal y antihegem贸nica, cuyo eco llega ya a Medio Oriente, Europa y el propio Estados Unidos.

En Estados Unidos desde hace tres d茅cadas se ha reducido cada vez m谩s la parte del pastel que le tocaba al pueblo al congelarse los salarios reales y recortar o suprimir los impuestos a los millonarios y las corporaciones. En ese periodo virtualmente todos los beneficios del crecimiento econ贸mico han ido a parar al 1 por ciento m谩s rico de la poblaci贸n. La econom铆a basada en el consumo, m谩s mal que bien continu贸 funcionando v铆a tarjetas de cr茅dito y el precio hiperinflado de las casas, pero despu茅s del estallido de 2008 ese espejismo no volver谩. La crisis lanz贸 a la calle a cientos de miles todos los meses hasta alcanzar la cifra de unos 25 millones de desempleados, igual o superior a la de la Gran Depresi贸n.

No conforme con esto, la plutocracia del pa铆s del norte ha lanzado una arremetida contra los pocos sindicatos independientes que quedan y los derechos humanos elementales despu茅s de la apabullante derrota dem贸crata en las elecciones de medio t茅rmino de 2010. De repente, se increment贸 la aprobaci贸n en cascada en las legislaturas de los estados con gobernador y mayor铆a republicanos en las c谩maras, de las leyes m谩s reaccionarias imaginables. Al parecer copiadas unas de otras, estaban dirigidas a privar de fondos y destruir a los sindicatos e impedir que surjan otros nuevos, suprimir el derecho de los trabajadores a la contrataci贸n colectiva, reducir las pensiones, enajenar a los estados de sus derechos recaudatorios, suprimir masivamente impuestos a las corporaciones, recortar los presupuestos de educaci贸n y salud y relajar las leyes sobre el control de calidad en las grandes compa帽铆as. Esta ofensiva va acompa帽ada, como en Europa, de una operaci贸n medi谩tica encaminada a hacer creer a la gente que el desempleo es consecuencia del d茅ficit de los presupuestos federal y estatales, de los “par谩sitos y codiciosos” empleados p煤blicos y los extranjeros. De esta manera se desv铆a la atenci贸n de las verdaderas causas: la especulaci贸n desenfrenada, la guerra y las ganancias estrat贸sf茅ricas de las corporaciones y sus ejecutivos.

Hete aqu铆 que ALECexposed.org muestra en su sitio web la existencia de ALEC, un gran tanque pensante de ultraderecha de cuyo horno salen las plantillas de las mencionadas leyes, en proceso de extensi贸n a los estados de predominio dem贸crata. Con 100 legisladores republicanos y las m谩s grandes corporaciones en sus 贸rganos directivos, ninguno de los gobernadores y pol铆ticos invitados se ha quejado de sus seminarios todo pagado en los centros tur铆sticos m谩s exclusivos de Estados Unidos, con la mayor parte del tiempo dedicado a las delicias de la buena mesa, el golf, los paseos en yate y apenas dos horas a debatir lo que interesa a los anfitriones incluir en las leyes.




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