Lo que hoy ocurre en Venezuela no es una anomal铆a ni una desviaci贸n inesperada del orden internacional. Tampoco puede leerse como una reacci贸n coyuntural ante un gobierno espec铆fico ni como un episodio aislado de tensi贸n diplom谩tica. Es, una vez m谩s, la reaparici贸n de una l贸gica hist贸rica que Am茅rica Latina conoce con dolorosa precisi贸n: la de ser tratada como frontera salvaje, ese territorio donde las reglas que rigen para el “mundo civilizado” se suspenden sin esc谩ndalo y la violencia se ejerce como si fuera un derecho natural. Bloqueos econ贸micos totales, confiscaci贸n de bienes, operaciones militares encubiertas, amenazas expl铆citas de intervenci贸n y secuestros presentados bajo una nueva versi贸n de las doctrinas Monroe y de la Seguridad nacional que, m谩s bien, se parecen al mito de “el espacio vital” esgrimido por el Tercer Reich hace un siglo. No son desv铆os del sistema internacional: son parte de su funcionamiento hist贸rico cuando se trata del Sur Global y de Am茅rica Latina...
