OPINIÓN Ricardo Mascheroni En nuestra sociedad, se ha reinstalado un debate que no es novedoso, ni original, referido a la edad de imputabilidad de los menores que delinquen. El mismo se entronca con el reclamo de mayor seguridad, mano dura y mayores castigos a menores, impulsado por el gobierno y fogoneado desde los medios y opinadores varios, explotando reacciones pasionales, alejadas de toda racionalidad. Este proceso se inicia en el año 2004, con el caso Blumberg, en que la presión mediática y social (marchas masivas mediante), imponen al Congreso la sanción de un conjunto de leyes, de dudosa constitucionalidad y eficacia, que en nada sirvieron para disminuir la delincuencia, que viene en aumento desde ese tiempo. El argumento de que a mayores penas, menores delitos cometidos, fue una falacia. A la par de ese paquete represivo inédito, inspirado en un populismo punitivo, se creyó que el castigo se debía aplicar a edades más tempranas, que hoy se propone llevar entre 13 y 14 añ...
