OPINIÓN de Ricardo Mascheroni *Estas reflexiones tienen más de una década. Desde antaño, se conoce a esta capital, como “La Ciudad Cordial”, como distintivo característico y motivo de orgullo ciudadano. Lamentablemente este blasón ha ido perdiendo su galanura, en mérito a errores cometidos, falta de previsión y por la ausencia de una gestión ambiental racional, de larga data. La década neoliberal del 90, y su inercia nefasta, mutó las reglas del planeamiento urbano, desertando el Estado municipal de una función indelegable, sentando las bases de previsibles desastres futuros, que ojalá no ocurran, y den por tierra con mis apreciaciones pesimistas, en beneficio de todos. El informe “Geo Argentina 2004", decía: "La gestión urbanística de nuestras ciudades sufrió dificultades derivadas de la casi inexistente planificación de mediano y largo plazo y del recorte de las funciones estatales". Las normas urbanas terminaron por aplicarse solo a la clase media ya que "El merc...
