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Cuba y los perfiles de su transici贸n por conveniencia

OPINI脫N de Franco Gamboa.-

Introducci贸n

La historia conlleva en su transcurso varios cauces y, muchas veces, son imprevisibles sus consecuencias. M谩s all谩 de las connotaciones pol铆ticas y econ贸micas, el sistema socialista en la isla de Cuba nunca pudo materializar un nuevo proceso hist贸rico que le permita marcar un rumbo contrario al llamado subdesarrollo, pues su modo de producci贸n jam谩s cumpli贸 con ning煤n tipo de ley hist贸rica para alcanzar el comunismo; todo lo contrario, en el siglo XXI Cuba est谩 transitando a la econom铆a de libre mercado pero aumentando enormemente sus niveles de desigualdad y pobreza, adem谩s de continuar acusando a los Estados Unidos como el causante de todos sus males.

La manera y sucesi贸n de los hechos luego de la revoluci贸n cubana de 1959 no terminaron del modo y forma en que previeron los propios cubanos. Lo que se impuso fue un concepto centralizado para el manejo del poder pol铆tico, instaur谩ndose la promesa de un modelo social igualitario que la Ilustraci贸n de la Revoluci贸n Francesa ya hab铆a dise帽ado por medio de las ideas de Rousseau y a trav茅s de la declaraci贸n universal de los derechos del hombre.

En el silgo XXI podemos reinterpretar la revoluci贸n cubana en Am茅rica Latina, afirmando que 茅sta se encuentra m谩s cerca de las versiones occidentales de transformaci贸n socio-econ贸mica y los conceptos de ciudadan铆a, que de los fallidos experimentos marxistas en la ex Uni贸n Sovi茅tica y Europa del Este. El socialismo cubano constituy贸 un esfuerzo por diseminar las convicciones sobre la equidad y justicia social, con el objetivo de desmontar una estructura pol铆tica de privilegios, aunque sin lograr el correspondiente sustento productivo y un conjunto de capacidades competitivas para alcanzar un s贸lido desarrollo industrial.

La revoluci贸n cubana se content贸 con dar prioridad solamente a los logros sociales de acceso a la educaci贸n, salud o vivienda, intentando destruir las ambiciones individualistas e ilusiones de superaci贸n personal a las que cualquiera aspira. El hero铆smo detr谩s de la revoluci贸n, consisti贸 en el intento por eliminar la egolatr铆a y codicia humanas como ejes del socialismo cubano; sin embargo, cuando la econom铆a ingres贸 en una crisis absoluta, la forma de pensar nunca pudo convertirse en la base de un nuevo modelo de desarrollo y estructura de innovaci贸n en los conocimientos. Todo se descompuso y el r茅gimen opt贸 por preservar la dictadura del Partido Comunista para mantenerse en el poder, en lugar de encontrar soluciones democr谩ticas y econ贸micas viables.

Este art铆culo analiza de qu茅 manera Cuba en el siglo XXI pretende adaptarse al mundo globalizado con un ancla incrustada en la nostalgia por los a帽os 50, y un conjunto de decisiones que hacen contradictorio el fundamento mismo de la revoluci贸n, pues 茅sta no destruy贸 al capitalismo for谩neo, sino que mantuvo sus principios en un claustro deseado pero no digno de ser usado. La crisis societaria en Cuba se caracteriza por reinsertar el capitalismo y la econom铆a de mercado como el n煤cleo para superar sus insuficiencias pero mediante un Estado autoritario y administrado por un partido 煤nico, sin apertura a elecciones libres; si bien se mantienen las convicciones de una lucha anti-imperialista, queda abierto un debate sobre c贸mo establecer un sistema pluripartidista y c贸mo fomentar el desarrollo de una sociedad civil que sea el sustento de un Estado no socialista.

La transici贸n hacia el mercado y la sociedad civil enclaustrada

En la nueva econom铆a de mercado que inspira la transici贸n cubana, el Partido Comunista concentra todo tipo de iniciativas econ贸micas, como si fuera un embudo capaz de cernir aquello que es beneficioso para el discurso y los intereses del Estado autoritario. 脡ste se encarga de proveer lo m铆nimo para satisfacer las necesidades b谩sicas, sin permitir que sea discutido y declarando como anti-patrias a todo empuje privado de inversi贸n al interior de su propia sociedad, lo cual obstaculiza el nacimiento de peque帽as empresas individuales o familiares; sin embargo, la gran inversi贸n extranjera directa fue muy bien recibida y, poco a poco, viene de Europa central al haber construido importantes conexiones con los jerarcas del partido, en funci贸n de aprovechar las oportunidades del turismo.

El Estado dirige las estrategias de las organizaciones sociales con el fin de imponer una sola visi贸n, mediatizando las pol铆ticas p煤blicas con el criterio de mantener el libre acceso a la educaci贸n y la salud, pero sin garantizar ning煤n est谩ndar de calidad en la entrega de dichos servicios. Los hospitales no son eficientes y siempre tienen un d茅ficit en el abastecimiento de cualquier tipo de suministros.

Los m茅dicos especializados se esfuerzan por la pr谩ctica de una medicina social y cient铆fica, en medio de una infraestructura obsoleta, salarios que apenas llegan a los 70 d贸lares mensuales y una ideolog铆a socialista que sigue siendo m谩s importante que las orientaciones m茅dicas, sustentadas en la evoluci贸n tecnol贸gica y el profesionalismo que d茅 prestigio a una formaci贸n cient铆fico-humanista.

Las escuelas y universidades no son lo que fueron pues tambi茅n carecen de una renovaci贸n cient铆fica, no actualizaron su curr铆culum y las bibliotecas fomentan solamente las colecciones que entronizan los discursos antiguos de la revoluci贸n, el caudillismo de Fidel Castro y la discusi贸n sobre el Socialismo del siglo XXI, sin tomar en cuenta lo que significan los procesos de globalizaci贸n, el multiculturalismo, la democracia, la ciudadan铆a, los derechos humanos y otras concepciones constructivistas en la pedagog铆a, que faciliten el respeto de los puntos de vista m谩s dis铆miles con tolerancia y diversidad de teor铆as, como formas abiertas de representaci贸n sobre la realidad.

Las reivindicaciones de justicia social y equidad que respaldaron los principios de la revoluci贸n cubana todav铆a est谩n vigentes, pero como parte de un patrimonio democr谩tico-liberal que siempre estuvieron presentes en toda Am茅rica Latina. Si bien nuestra cultura de ra铆z ib茅rica ampar贸 al dogmatismo y disemin贸 el autoritarismo imperante hasta el d铆a de hoy, tampoco se puede negar que las consecuencias de las Revoluciones Francesa y Americana inspiraron m煤ltiples visiones para edificar la ciudadan铆a moderna en beneficio de la igualdad. Esto todav铆a alimenta los aires revolucionarios, reactualizando la necesidad de luchar por una estructura social y econ贸mica libre de desigualdades; empero, la revoluci贸n cubana desgast贸 sus caracter铆sticas reivindicativas y preserv贸 las tendencias dictatoriales como cualquier r茅gimen comunista, tratando de eliminar progresivamente aquellas opciones para la defensa liberal de la democracia en la regi贸n.

Por otra parte, el ciudadano est谩 encerrado en un solo frente: aceptar el aparato de dominaci贸n comunista y soportar la llegada de grandes centros comerciales donde el costo de cualquier mercanc铆a importada est谩 a la par de los precios internacionales y el d贸lar; es decir, desde el agua y las gaseosas, hasta los electrodom茅sticos, los costos de vida en Cuba se han incrementado, llegando inclusive a un trescientos por ciento.

El desabastecimiento no existe, siempre y cuando la gente tenga euros y convertibles cubanos (la moneda que substituye a los d贸lares). Si bien los productos no abundan, el mercado est谩 bastante diversificado y muchos son de p茅sima calidad, posiblemente provenientes de China, India o Vietnam porque numerosas mercanc铆as no tienen marca ni etiquetas; sin embargo, todo est谩 ah铆 al alcance de quienes tengan dinero. La econom铆a mercantil puso todo su arsenal en grandes shopping centers, acrecentando la brecha entre aquellos que pueden comprar y quienes son demasiado pobres al no tener acceso ni a d贸lares, convertibles cubanos, ni euros.

El partido purifica las opiniones divergentes sobre la transici贸n cubana y, por lo tanto, el Estado sanciona cualquier oposici贸n a las pol铆ticas de mercado, o simplemente ignora la reproducci贸n de las desigualdades, un objetivo que la revoluci贸n se hab铆a propuesto cambiar y no pudo.

Las nuevas generaciones quieren revelarse ante los idearios del viejo sistema socialista y ejercen presi贸n para que el r茅gimen instaure una apertura con amplitud social, en lo posible menos centralizada por el Estado y el Partido Comunista, pero la sociedad civil est谩 enclaustrada en los viejos prejuicios e ilusiones, pues todo intento de transformaci贸n no tiene el rango de mayores alternativas: se tiene miedo a lo que pueda venir sin la carga del socialismo, lo cual tampoco es parte de un debate ciudadano. Al no existir una sociedad civil madura, sus derechos a ejercer una ciudadan铆a m谩s libre y menos politizada son completamente endebles.

La gran insuficiencia del socialismo a escala mundial residi贸 en no haber logrado acumular fuerzas culturales que desarrollen una sociedad civil con habilidades cr铆ticas, y con el incremento de un capital simb贸lico, caracterizado por la reflexi贸n permanente y la dilucidaci贸n de problemas. El socialismo no consigui贸 fundar estructuras donde la libertad individual y la capacidad de decidir est茅n afincadas en la autodeterminaci贸n madura y el fomento de una personalidad, inclinada hacia un conjunto de visiones pluralistas sobre la vida. S贸lo as铆 ser铆a m谩s eficaz la posibilidad de favorecer una lucha sistem谩tica contra el capitalismo.

Asimismo, el modelo de sociedad y econom铆a capitalistas, debido a su naturaleza y funcionamiento de la acumulaci贸n monetaria, no puede aplicarse por medio de meras exigencias pr谩cticas o por conveniencia como lo est谩 haciendo ahora el Partido Comunista de Cuba, por lo que su estrategia, amparada en el desarrollo del mercado y el turismo de lujo, no deber铆a prescindir de fuerzas adicionales como el est铆mulo de una sociedad civil m谩s esclarecida y un conjunto de conocimientos abiertos a las realidades del siglo XXI, con los que se implanta una cultura democr谩tica de la cotidianidad.

La transici贸n cubana est谩 siendo impuesta de manera injusta e implacable, sin permitir que sean las realizaciones personales, la convivencia social con decisiones propias y el pluralismo ideol贸gico, los motores que induzcan el establecimiento de un nuevo modelo de sociedad. Por ahora, la imposici贸n forzada de una transici贸n hacia el libre mercado encumbra el resentimiento y los celos de miles de cubanos pobres que se ven frustrados de alcanzar sus objetivos, al no tener una vida m谩s pr贸spera y menos asfixiada por un partido todopoderoso.

La dicotom铆a entre socialismo y capitalismo deja ver, por un lado, a los socialistas entrabados en el pasado y los sue帽os por procrear al hombre nuevo, que no rompieron con los esquemas de una econom铆a pro-capitalista y los principios individualistas para conquistar una sociedad m谩s igualitaria. Hoy est谩 claro que la desigualdad de Am茅rica Latina despunta, tanto en toda su estructura de democracias modernas, como en el mismo sistema cubano, que al tratar de superar los problemas del socialismo, tambi茅n ha reproducido diversas iniquidades.

Por otro lado, la globalizaci贸n tampoco transfiri贸 una tecnolog铆a que impulse diferentes canales de cooperaci贸n con los pa铆ses industrializados. El sistema internacional se ha hecho m谩s desigual, fuertemente jerarquizado y est谩 separando a煤n m谩s las brechas entre los pa铆ses desarrollados y el Tercer Mundo, siempre rezagado y preocupado por nuevas formas de dependencia en la que vive. Este conflicto ha llevado a que el discurso socialista desde Cuba siga justificando una ideolog铆a anti-imperialista y condenando la aplicaci贸n de las pol铆ticas econ贸micas liberales en el 谩mbito internacional, aunque por dentro, la isla utilice a la econom铆a de mercado para destruir el embargo estadounidense, retrasando, al mismo tiempo, mayores reformas estructurales que siguen sin llegar al pa铆s caribe帽o.

Las principales contradicciones econ贸micas y pol铆ticas

La deuda externa cubana a comienzos del siglo XXI representa alrededor de 31.681 millones de d贸lares, mientras que la inversi贸n extranjera se estanc贸 en 2 mil millones; sin embargo, toda cifra en estos rubros es considerada secreto de Estado pues Cuba no transparenta su informaci贸n estad铆stica, sobre todo para mantener desinformada a su sociedad civil. El comercio exterior depende de los v铆nculos y relaciones estrat茅gicas con pa铆ses proclives a su pensamiento, tratando de conformar bloques de oposici贸n anti-capitalista, pero esto resulta poco ventajoso para reconstruir programas de desarrollo sustentados en las viejas pol铆ticas de econom铆a centralizada y planificaci贸n socialista.

La desaparici贸n de la Uni贸n Sovi茅tica desestabiliz贸 profundamente a la econom铆a cubana, generando en la isla un desempleo directo, posiblemente, del 8% y un subempleo que alcanza al 30% hasta la actualidad. A esto se suman las remesas de los cubanos-estadounidenses, que si bien han oxigenado en parte la crisis econ贸mica, est谩n sometidas a constantes restricciones porque los grupos de oposici贸n anticastristas buscan debilitar indirectamente al peso cubano, en tanto que el Banco Central de la Habana aprovecha las divisas con impuestos directos al env铆o de cualquier remesa.

El flujo de divisas encareci贸 la canasta familiar cubana y es incre铆ble c贸mo la mayor铆a de las familias tienen un promedio de ingreso por mes de 15 d贸lares, aproximadamente. La canasta familiar entregada por el gobierno cuesta 25 pesos; sin embargo, 53% de las familias tiene entre 2 y 7 d贸lares para comprar productos adicionales en el mercado negro. Un 40% debe subsistir, pr谩cticamente con menos de 2,5 d贸lares para hacer frente a otras necesidades despu茅s del subsidio estatal.

Frente a este panorama, el gobierno cubano gener贸 proyectos bajo los supuestos de una voluntad revolucionaria, por lo que en el per铆odo 2008-2012 unos 150 mil agricultores recibieron en usufructo casi 1,4 millones de hect谩reas, elimin谩ndose varias instancias estatales en la distribuci贸n de productos del agro, lo cual ha facilitado las ventas agr铆colas directas. Los trabajadores por cuenta propia crecieron a 350 mil, el doble del periodo 2007-2012; en el siglo XXI de transici贸n hacia el mercado, se ampliaron las cooperativas y el arriendo de locales para diferentes oficios y otros servicios urbanos.

A esta estructura econ贸mica se agregan las ventas de n铆quel y tabaco con precios favorables en las exportaciones y, sobre todo, la industria del turismo que es uno de los principales sustentos, ligada a la publicidad del placer en el Caribe y el desarrollo de la prostituci贸n en gran escala. Los balnearios son la industria que est谩 produciendo buenos ingresos para la d茅bil econom铆a, aunque el distintivo principal consiste en el turismo sexual y la diversi贸n playera suntuosa donde el Estado comunista ha invertido millones de d贸lares; solamente en las playas de Varadero existen 70 hoteles bien montados, mientras que Cayo Largo del Sur, Cayo Levisa y los Jardines de la Reina, entre otros, poseen una infraestructura hotelera de absoluta envidia para mercantilizar todo sitio tur铆stico.

Los subsidios estatales en distintos sectores empresariales siguen siendo una carga muy pesada para la isla, reforzando la concepci贸n de un modelo totalitario, austero y represor, donde la ciudadan铆a est谩 presionada constantemente con una supuesta intervenci贸n estadounidense que revive todo el tiempo lo ocurrido en Playa Gir贸n; si bien el discurso anti-imperialista est谩 desgastado, es todav铆a propicio para mantener vivo el esp铆ritu de los cubanos, en constante reflexi贸n respecto a qui茅n es m谩s revolucionario. De cualquier manera, el Partido Comunista est谩 logrando que la transici贸n cubana se integre a la econom铆a mundial, disolviendo progresivamente el ideario y comunidad socialistas.

Conclusi贸n

La democracia moderna y pluripartidista en Cuba tiene pocas posibilidades de prosperar porque el concepto de pueblo en el ejercicio del poder, se ha convertido en la extensi贸n de un modelo de partido 煤nico, de militancia 煤nica y voto 煤nico. No corresponde entretenerse en una discusi贸n sobre cu谩l sistema es mejor, si el socialismo o la democracia pluralista; lo cierto es que ambos ofrecen una llave y un candado porque el r茅gimen cubano est谩 acostumbrado a vivir s贸lo de ilusiones y tampoco est谩 en condiciones de adaptarse a un sistema democr谩tico en el cual, posiblemente, no se satisfagan plenamente los beneficios materiales o econ贸micos; en el otro extremo, el socialismo, que intenta enorgullecerse por proteger sus 茅xitos en materia de pol铆tica social, no funcionar铆a sin los excesos del autoritarismo y el uso de la violencia para imponer cualquier decisi贸n pol铆tica.

Son imprescindibles las transformaciones sociales y econ贸micas en la isla, aunque 茅stas deben ser graduales y contemplando programas de apertura real sin restricciones para la ciudadan铆a en las nuevas decisiones del Estado. El liderazgo pol铆tico tambi茅n tendr铆a que estar sujeto a un debate democr谩tico amplio y sobre la base de reglas electorales. En el fondo, el voto del pueblo deber铆a escoger el nuevo modelo o sistema de convivencia socio-pol铆tico, seg煤n los principios e idiosincrasia proyectados por los propios cubanos.

Los pa铆ses del hemisferio no tienen por qu茅 aprovecharse de la crisis en la isla, raz贸n por la cual Am茅rica Latina tendr铆a que mantener un sistema de comunicaci贸n y apertura, tratando de asesorar sobre los pro y contras de la democratizaci贸n, as铆 como sobre los efectos distorsionantes de la econom铆a de mercado, dejando a la voluntad del pueblo cubano el futuro de una transformaci贸n real y definitiva.

Mientras se trate de forzar desde afuera cualquier cambio sin legitimidad social al interior de la isla, el totalitarismo del r茅gimen comunista ser谩 m谩s dif铆cil de combatir. El debate contin煤a abierto aunque, lamentablemente, el discurso y la contraofensiva del gobierno de Ra煤l Castro siguen dominando, junto a una poblaci贸n civil con pocas alternativas de subsistencia y m煤ltiples asimetr铆as atormentadas por las necesidades materiales.

Las nuevas generaciones cubanas poseen una estructura ideol贸gica distinta a la que pele贸 contra Fulgencio Batista, sus objetivos son contempor谩neos y demandan un nuevo debate en su lucha por la inclusi贸n y acceso al mercado mundial, a la tecnolog铆a y a un nuevo despegue de la ciencia e investigaci贸n, que en la actualidad siguen secuestradas para alentar una improductiva oposici贸n al sistema capitalista.

El proceso cubano de transici贸n est谩, ir贸nicamente, conectado una vez m谩s a las recetas capitalistas de libre mercado porque no le queda otra opci贸n; sin embargo, a煤n no se han generado s贸lidos consensos para visualizar soluciones legitimadas en las grandes mayor铆as. Por ahora no se vislumbran salidas democr谩ticas en la pol铆tica cubana que seguir谩 ahog谩ndose en sus propios ideales de resistencia y revoluci贸n. Los pa铆ses e instituciones internacionales que pueden influenciar en una democratizaci贸n, tienden siempre a condicionar a su imagen y semejanza algunas posibilidades y, por lo tanto, se hace inviable una pronta soluci贸n porque lo mejor ser铆a que el pueblo cubano ejecute otra revoluci贸n para terminar de una vez por todas con el socialismo.



*Franco Gamboa[1], soci贸logo pol铆tico, miembro de Yale World Fellows Program.
[1] El autor visit贸 Cuba en septiembre de 2012 y agradece a los ciudadanos e instituciones que compartieron informaci贸n y experiencias muy valiosas.




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