OPINI脫N de Carlos Azn谩rez.- Ahora que emprendi贸 la partida, dispuesto a dar guerra en otras latitudes, sobrevendr谩n todo tipo de homenajes. Algunos, los m谩s, sentidos, sinceros y agradecidos por todo lo que Eduardo Galeano significa para la literatura y el pensamiento cr铆tico de este continente. Fijados en el imaginario de cu谩nto ha dado de s铆 ese manual de usos, costumbres, iniquidades y rebeld铆as que es “Las venas abiertas de Am茅rica Latina”. Sobre todo en aquellas noches plet贸ricas de sue帽os y no pocas utop铆as de los a帽os 70, en que el continente no era, para la intelectualidad de la 茅poca, un cap铆tulo tan presente como lo es actualmente. Galeano, Garc铆a M谩rquez y Rodolfo Walsh, fueron adelantados a su tiempo, como antes lo hab铆an sido Manuel Ugarte, Mari谩tegui y el puertorrique帽o Pedro Albizu Campos. Aut茅nticos pr贸ceres de la cultura y el accionar pol铆tico con may煤sculas, que apuraban el tren de la conciencia descolonizadora en territorios impregnados de capitalismo.
Galeano convirti贸 la realidad doliente de los condenados de la tierra en poes铆a respondona y prosa sencilla y no menos filosa, recortando im谩genes y leyendas de un territorio que pujaba -a pesar de los pesares, como 茅l sol铆a decir- por consolidar su emancipaci贸n.
Hacedor irreverente de textos cuestionadores del poder y sus eunucos, cuando la oscura noche de la dictadura se apoder贸 del Uruguay, cruz贸 el charco buscando m谩s ox铆geno para su noble escritura, y de esos tiempos perduran a煤n, como trofeos, algunos ejemplares de la revista “Crisis”, una publicaci贸n irrepetible e indispensable a la hora de querer rastrear la cultura y contra-cultura de los 70.
Despu茅s vino el exilio europeo, la lejan铆a, la nostalgia, pero jam谩s la par谩lisis. Por all铆 rondaban tambi茅n Mario Benedetti, Augusto Roa Bastos, Vicente Zito Lema, por citar s贸lo algunos de los brillantes colaboradores de otra publicaci贸n que sirvi贸 de rescate del exilio cultural y denuncia de las atrocidades dictatoriales: "Resumen de la Actualidad Argentina y Latinoamericana", que tuve el honor de dirigir y en la que Galeano no s贸lo escribi贸 inolvidables textos, sino que nos insuflaba 谩nimos con los simp谩ticos dibujos de chanchitos (casi siempre con una flor en la boca) que enviaba con sus art铆culos.
No hay duda que Eduardo pasar谩 a la historia como un talentoso hombre de la cultura, pero en este sencillo homenaje, quienes lo conocimos y admiramos, preferimos recordarlo como un revolucionario valiente y decidido que jam谩s se dej贸 encandilar por las tentaciones de la politiquer铆a ni se dej贸 cooptar por los discursos altisonantes de los de arriba. Siempre se movi贸 por "el abajo y a la izquierda", como sostienen sus hermanos zapatistas a los que tanto defendi贸. Decidido compa帽ero de la Revoluci贸n Cubana, de la causa bolivariana y de la reciente irrupci贸n de la cosmogon铆a ind铆gena en el gobierno de Bolivia que preside otro de sus grandes admiradores, Evo Morales. Ese es otro aspecto fundamental a recordar de este hombre imprescindible que tuvo la dicha en vida de observar por TV como el Comandante Hugo Ch谩vez le amargaba la siesta a Bush, el genocida, regal谩ndole (para que se desasne) un ejemplar de “Las venas abiertas…”, provocando que las nuevas ediciones de libro se agotaran, nuevamente, a nivel mundial.
Otro de los aspectos que marcaron la trayectoria de Galeano es su persistente defensa de la tierra y del ecosistema. Por eso no retrocedi贸 a la hora de condenar la implantaci贸n en su “paisito” oriental de gigantescas f谩bricas de papel llegadas de la mano de trasnacionales devastadoras y con la anuencia vergonzosa del Frente Amplio. Ante semejante involuci贸n, el escritor no se qued贸 en declamar obedientes susurros, sino que invoc贸 a lo mejor de su verbo punzante para denunciar a las temidas pasteras, como Botnia, que contaminaban al territorio uruguayo y al r铆o que arrastraba veneno hasta la localidad argentina de Gualeguaych煤. En homenaje a su trayectoria, no dud贸 en levantar como tantos otros el “NO” a la muerte medio-ambiental, y por eso mismo, los jerarcas del Frente (¿de izquierda?), con Tabar茅 V谩zquez a la cabeza, lo censuraron y denostaron. Hoy seguramente, habr谩n de sumarse hip贸critamente a las muestras de dolor por la partida de quien ningunearon, pero esa m谩cula, no habr谩n de borrarla con discursos de ocasi贸n y mucho menos con falsos arrepentimientos.
Por 煤ltimo, Galeano siempre afirmaba, que cuando llegara la hora de partir iba a mirarse en un espejo y preguntarse si en realidad hab铆a sido coherente con su forma de pensar y hacer, y que esta misma receta se la recomendaba a sus amigos y compa帽eros. Seguro que 茅l lo hizo, y ese simb贸lico espejo le habr谩 devuelto el saludo: "eres uno de los nuestros, viejo poeta, de los que se paran siempre de este lado de la vereda, de los que no renuncian jam谩s a sus or铆genes y mucho menos a las lealtades ideol贸gicas". Su legado seguir谩 facilitando el tr谩nsito hacia ese mundo menos al rev茅s que el actual.