OPIMI脫N de Jos茅 Enrique Cent茅n Mart铆n
- Cont茅 mis a帽os y descubr铆 que tengo menos tiempo para vivir de aqu铆 en adelante, que el que viv铆 hasta ahora.
- Me siento como aquel ni帽o que gan贸 un paquete de «dulces»; los primeros los comi贸 con agrado, pero, cuando percibi贸 que quedaban pocos, comenz贸 a saborearlos profundamente.
- Ya no tengo tiempo para reuniones interminables donde se discuten estatutos, normas, procedimientos y reglamentos internos, sabiendo que no se va a lograr nada.
- Ya no tengo tiempo para soportar a personas absurdas que, a pesar de su edad cronol贸gica, no han crecido.
- Mi tiempo es escaso como para discutir t铆tulos. Quiero la esencia, mi alma tiene prisa… Sin muchos «dulces» en el paquete…
- Quiero vivir al lado de gente humana, muy humana. Que sepa re铆r de sus errores. Que no se envanezca, con sus triunfos. Que no se considere electa antes de la hora. Que no huya de sus responsabilidades. Que defienda la dignidad humana. Y que desee tan s贸lo andar del lado de la verdad y la honradez.
- Lo esencial es lo que hace que la vida valga la pena.
- Quiero rodearme de gente que sepa tocar el coraz贸n de las personas. Gente a quien los golpes duros de la vida, le ense帽aron a crecer con toques suaves en el alma.
- S铆…, tengo prisa…, tengo prisa por vivir con la intensidad que s贸lo la madurez puede dar.
- Pretendo no desperdiciar parte alguna de los «dulces» que me quedan. Estoy seguro que ser谩n m谩s exquisitos que los que hasta ahora he comido.
- Mi meta es llegar al final satisfecho y en paz con mis seres queridos y con mi conciencia.
- Tenemos dos vidas y la segunda comienza cuando te das cuenta que s贸lo tienes una y 茅sa, es la que debes disfrutar con moderaci贸n.
- Poema de Mario de Andrade [Sao Paulo 1893 - 1945], poeta, novelista, ensayista y music贸logo. Uno de los fundadores del modernismo brasile帽o).
- Se lo dedico a todos aquellos que lucharon durante la dictadura y nos ense帽aron el camino para continuar en la d茅cada de los 60, 70, 80, muchos de ellos torturados, otros cayeron asesinados de un tiro traicionero de los fascistas.
- Tambi茅n para los que a煤n viven y no queden en el olvido, an贸nimos luchadores que guardan silencio saboreando esos «dulces» que lograron, y a煤n participan con otro tipo de br铆o por ser menos j贸venes, pero con la esperanza que cojan el testigo las nuevas generaciones, porque mucho de lo conseguido se los est谩n arrebatando y son pocos los que se dan cuenta.