AI: Tres años después del histórico informe de la ONUpersiste la falta de rendición de cuentas por los crímenes de lesahumanidad cometidos en Xinjiang
- China ha hecho caso omiso de las recomendaciones formuladas en el informe de la ONU
- Nuevos testimonios revelan que las minorías étnicas musulmanas de Xinjiang siguen sometidas a represión
- “Las familias de las personas detenidas siguen buscando verdad, justicia y libertad para quienes sufren en la región uigur” – Sarah Brooks
Familiares de personas detenidas en la Región Autónoma Uigur de Xinjiang han contado a Amnistía Internacional que su sufrimiento continúa, cuando han transcurrido tres años desde que, en un amplio informe, la ONU afirmase que China es responsable de “violaciones graves de derechos humanos”.
El 31 de agosto de 2022, la Oficina del Alto Comisionado de las Naciones Unidas para los Derechos Humanos (OACNUDH) publicó una evaluación histórica en la que concluía que las violaciones graves de derechos humanos cometidas en la región uigur “[podían] constituir crímenes de derecho internacional, en concreto crímenes de lesa humanidad”. En un amplio informe publicado en 2021, Amnistía Internacional también concluyó que el trato que China dispensaba a las minorías étnicas musulmanas en la región uigur constituía crimen de lesa humanidad.
Sin embargo, la comunidad internacional y la ONU aún no han tomado medidas con respecto a estas conclusiones. El Gobierno chino también sigue intimidando y silenciando a las familias de las víctimas, y mantiene leyes y políticas represivas en la región.
La continua crueldad de las autoridades Chinas sigue arruinando vidas, separando familias y desmantelando comunidades.
Sarah Brooks, responsable sobre China de Amnistía Internacional
“La inacción de la comunidad cuando ya han transcurrido tres años desde que el informe de la ONU concluyera que China es responsable de violaciones graves de derechos humanos en Xinjiang es vergonzosa”, ha afirmado Sarah Brooks, directora de Amnistía Internacional para China.
“La continua crueldad de las autoridades Chinas sigue arruinando vidas, separando familias y desmantelando comunidades. Las familias de las personas detenidas siguen buscando verdad, justicia y libertad para quienes sufren en la región uigur.”
“Ha pasado otro año sin que se haga nada. La comunidad internacional debe honrar los llamamientos de las personas sobrevivientes y actuar ahora para poner fin a la represión en la región uigur.”
Amnistía internacional lleva mucho tiempo documentando la férrea represión que se ejerce sobre la población uigur, kazaja y de otras minorías étnicas predominante musulmanas en la región uigur. A través de una petición global de 2021 firmada por más de 323.000 personas de 184 países y territorios, Amnistía Internacional pidió que se dejase en libertad a cientos de miles de hombres y mujeres de la minoría musulmana que habían sido detenidos y sometidos a internamiento masivo, tortura y persecución en la región uigur, y que se rindieran cuentas por los abusos.
Entre enero y agosto de 2025, Amnistía Internacional contactó con familiares y fuentes en relación con las 126 personas incluidas en su campaña #FreeXinjiangDetainees. La organización recibió una serie de respuestas que ilustran las violaciones de derechos humanos que se siguen cometiendo y su repercusión en la vida de las familias.
Patime*, que perdió a un familiar en prisión y tiene a otro detenido, dijo que la esperanza de que se tomaran medidas tras la publicación del informe de la ONU se ha desvanecido: “La atención mundial que concitó la publicación del informe se ha desvanecido y China apenas ha sufrido consecuencias significativas. Cada día que pasa sin actuar conlleva el desgarro de más familias uigures”.
“Esperaba que el informe diera lugar a medidas reales y concretas: sanciones, presión política y rendición de cuentas para quienes cometen estos delitos. Pensaba que, una vez que la ONU reconociera formalmente las atrocidades, los gobiernos se verían obligados a actuar con mayor decisión… No dejemos que este informe acabe olvidado en un cajón.”
En referencia a su familiar que sigue en prisión, Patime añadió: “No tenemos ningún acceso a él desde junio de 2018. Ni una sola llamada, carta o mensaje… Este silencio no sólo es doloroso, sino que ha tenido graves consecuencias para nuestra salud física y mental. Vivir con esta incertidumbre es una tortura en sí misma”.
Mamatjan Juma, cuyo hermano Ahmetjan continúa en prisión, contó que, sin saber de él, la vida cotidiana se hace difícil: “Es como vivir con una herida que nunca se cura, porque no sé si está bien, si está sano o incluso si está vivo”.
“Hemos perdido cumpleaños, bodas, e innumerables momentos juntos. Su hijo ha crecido sin la presencia de su padre, y todos nos hemos visto obligados a vivir con una ausencia constante que nos ha cambiado como personas.”
Otras personas entrevistadas dijeron que tenían contacto limitado con sus familiares y describieron una vigilancia constante por parte de las autoridades chinas. Murekkem Mahmud, que vive en Turquía, explicó que la comunicación con sus padres estaba sometida a vigilancia constante: “Ahora se permiten las visitas familiares, pero siempre vigiladas, una forma de negar los crímenes y engañar al mundo… Después de diez años separados, solo quiero volver a estar con mi familia… Quiero salir de esta incertidumbre”.
Muchos familiares pidieron a la comunidad internacional que actuara en consonancia con las recomendaciones del informe de la ONU y aumentara la presión sobre China para que liberara a todas las personas que siguen detenidas arbitrariamente en la región uigur. Nefise Oğuz, cuyo tío Alim continúa en prisión, afirmó: “Cada día de retraso es un día más de sufrimiento para personas inocentes… Quiero acciones reales y concretas por parte de la comunidad internacional, no sólo palabras”.
Medine Nazimi, cuya hermana Mevlüde continúa privada de libertad, habló de su frustración por la falta de avances en los últimos tres años. La mujer dijo a Amnistía Internacional: “La comunidad internacional —incluidos los gobiernos, la sociedad civil y la gente corriente— debe dejar de tratar los crímenes de China como un mero asunto interno. Lo que está sucediendo con la población uigur no es un asunto interno, es una crisis de derechos humanos y un crimen de lesa humanidad”.
“Nuestro objetivo es que las personas que sufren en los campos de internamiento y prisiones de China —aquellas que son torturadas y privadas de libertad— vean la luz del día, se reúnan con sus familias y escapen de esas cuatro paredes lo antes posible.”
Amnistía Internacional pide al alto comisionado que proporcione información pública actualizada sobre el informe y, una vez más, insta a los Estados miembros de la ONU a que condenen las graves violaciones de derechos humanos cometidas por China en la región uigur y reiteren la importancia fundamental de establecer un mecanismo internacional de investigación independiente para garantizar la rendición de cuentas.
Los Estados miembros también deben apoyar el acceso efectivo a la justicia y a las vías de recurso, incluida reparación para víctimas y sobrevivientes, en particular cuando se encuentran dentro de su jurisdicción, y adoptar las medidas adecuadas para prevenir nuevas violaciones de derechos humanos.
Nota para periodistas: *Se han utilizado nombres ficticios.