En la madrugada del 3 de enero helicópteros de combate del imperialismo yanqui atacaron con misiles a instalaciones de Venezuela en su capital, Caracas, y los estados de Aragua, Miranda y La Guaira, causando la muerte de civiles y muchos heridos. Además, según posteos posteriores del criminal Donald Trump, esas tropas de asalto secuestraron y se llevaron al presidente constitucional Nicolás Maduro y su esposa, Cilia Flores, cuyo paradero se desconoce. Por eso la vicepresidente venezolana, Delcy Rodríguez, le reclamó a Trump que ofrezca prueba de vida de Maduro y su mujer, cosa que hasta ahora no ha sucedido.
Este brutal ataque militar y político contra Venezuela es la continuidad, agravada, de los ataques que Estados Unidos viene haciendo contra el país bolivariano desde la gran cantidad de sanciones resueltas por Barack Obama en 2015 y de allí en adelante con las siguientes administraciones, sean demócratas como republicanas. En especial con el segundo turno de Trump en la Casa Blanca, esos ataques llegaron a nueva altura, con operaciones militares en el Caribe, con portaaviones. barcos de guerra y 4.000 militares, atacando a lanchas de pescadores y asesinando a los mismos bajo el falso cargo de “narcoterroristas”.
Ese mismo calificativo aplicó EEUU al gobierno legítimo de Maduro, queriendo justificar sus agresiones y ahora el posible secuestro y desaparición. Como se sabe, el verdadero motivo de esas campañas imperiales es el apoderarse el petróleo venezolano, un país que tiene las mayores reservas comprobadas de petróleo de todo el mundo. Ese es el objetivo yanqui, disfrazado de lucha contra el “narcoterrorismo”.
La acción yanqui del 3 de enero supone una enorme violación de los derechos y leyes internacionales consagrados a nivel mundial, la Carta de la ONU y demás normativas del derecho internacional.
Por eso numerosos gobiernos han repudiado ese ataque, como Cuba, Colombia, México, Irán, Rusia y muchos más, así como organizaciones populares, democráticas y antiimperialistas de todo el mundo.
El PL se suma a ese espectro latinoamericano y mundial. Se moviliza junto al resto de las fuerzas antiimperialistas en solidaridad con Venezuela y con su gobierno bolivariano, reclama la aparición con vida y la libertad de Nicolás Maduro y Cilia Flores, exige juicio y castigo a Trump y demás responsables de las muertes y daños provocados a Venezuela el 3 de enero y en acciones anteriores, y repudia al fascista Javier Milei que dio su apoyo a semejantes crímenes.
El pueblo de Bolívar y Chávez, el pueblo de Maduro, no será vencido. Somos solidarios con Venezuela y aspiramos a conformar un Frente Mundial Antifascista y Antiimperialista y en defensa de la paz Mundial.
3 de enero de 2026. Comité Central del PL
www.partidodelaliberacion.com.ar
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Sergio Ortiz
